Giuseppe Palmisano: “en Europa todavía hay salarios demasiado bajos y persiste la brecha de género”

Giuseppe Palmisano

Giuseppe Palmisano durante una conferencia en Madrid, en una imagen cedida por el Consejo de Europa [Cortesía: Consejo de Europa]

Madrid (EuroEFE).- Recientemente pasó por Madrid Giuseppe Palmisano, presidente del Comité Europeo de Derechos Sociales del Consejo de Europa, quien participó, en la sede de la Escuela Diplomática, en un encuentro entre el Comité y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

EuroEFE tuvo ocasión de entrevistarle sobre algunos de los temas más destacados de la “Agenda Social” europea, entre ellos uno de los asuntos que más importan: el de la posible ratificación por España de la Carta Social Europea revisada.

Señor Palmisano, es un tanto llamativo que España sea todavía uno de los países que no ha ratificado aún la Carta Social Europea revisada. ¿Dónde está el escollo?

Lamentablemente España es, como usted dice, uno de los países que todavía no ha ratificado la Carta Social revisada de 1996 (forma parte todavía de la Carta Social de 1961). Y España tampoco forma parte del protocolo sobre las demandas colectivas, del cual por el momento sólo forman parte 15 Estados, de los 43 que participan en la Carta Social.

¿Por qué ocurre eso? Pues es difícil decirlo. Hay motivos que, en parte, tienen que ver con una cautela del Estado que, hasta hace poco tiempo, consideraba que no estaba en situación de poder aceptar (los objetivos) de máximos que están en la Carta Social revisada respecto a la Carta Social de 1961.

Sin embargo, sabemos que la ratificación de la Carta Social revisada de 1996 por parte de España debería ser algo inminente. Porque no sólo ha sido firmada por España sino que el Gobierno ya ha propuesto al Parlamento votar a favor de la ratificación. No creo que existan muchos problemas al respecto. Las perspectivas son, en todo caso, muy buenas.

Parece que en cuestión de derechos sociales, en Europa sigue existiendo, como en otros tantos aspectos, una brecha entre el norte y el sur, una “Europa social a dos (o más) velocidades. ¿Es así?

Cada país tiene sus problemas, ningún país cumple plenamente con (el cumplimiento) de los derechos sociales. Hay algunos países que, en efecto, tienen más dificultades. Pero yo diría que no sólo son países del sur de Europa, o de la Europa Mediterránea, sino también algunos de la zona Balcánica y Oriental.

¿Por qué existe esa diferencia?

Depende de muchos motivos, yo diría que, entre ellos, está el problema del nivel de la economía, de recursos financieros y humanos que los Estados son capaces de poner a disposición, o del esfuerzo que cada país puede hacer para lograr un nivel adecuado. Pero creo que muchos países, incluida España, Portugal o Italia, están, no quisiera decir tanto como en la “vanguardia”, pero sí desde luego atentos a la necesidad de contar con políticas sociales, atentos a respetar adecuadamente los derechos sociales.

En algunos casos, incluso aunque nosotros no hacemos clasificaciones entre Estados, en muchos casos, los (países del sur de la UE) cumplen mejor que los países del norte.

¿Cuáles son los problemas más reiterados o frecuentes en materia de cumplimiento de los derechos sociales que han detectado, en general, en Europa?

Antes que nada, quisiera explicar que nosotros controlamos el respeto de los derechos sociales basándonos en cuatro grupos principales de categorías. Si, por ejemplo, se echa un vistazo a nuestras conclusiones del año pasado, se refieren a un determinado tipo de derechos, de problemas sociales relacionados con el derecho laboral, con los trabajadores.

En ese terreno, un problema grave y extendido es el de los niveles demasiado bajos de los sueldos, de las remuneraciones. Eso es un asunto grave y, lamentablemente, muy extendido, porque incide evidentemente en la dignidad de la persona y en sus posibilidades de llevar una vida plena, digna de tal nombre.

Pero también hemos detectado otro problema grave, y que es común en muchos países: el de la falta de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. El “gender pay gap” (la brecha salarial), ese es otro aspecto que nos preocupa mucho.

En algunos casos también hemos comprobado la falta de cumplimiento de los derechos sociales en Europa en el terreno sindical, el derecho de huelga, por ejemplo, al menos respecto a determinada categoría de trabajadores, entre ellos, la policía o las fuerzas armadas.

No obstante también hay problemas en lo que respecta a otras categorías de derechos sociales. Son casos que hemos analizado el año pasado y que seguirán bajo nuestra lupa en los próximos años, por ejemplo el derecho a la protección de la salud, un terreno en el cual se comienza a detectar un empeoramiento.

¿La sanidad y las pensiones, pilares del Estado de bienestar, parecen cuestionadas, cómo lo ven?

Sin duda es uno de los temas que más analizamos, Hemos comprobado que hay muchos países en los cuales el acceso al sistema sanitario es cada vez menos libre de costes para los ciudadanos, y ello crea discriminaciones y problemas para la salud de la población, es algo que nos preocupa muchísimo.

Otro de los problemas es, en algunos casos, la falta de plena garantía de asistencia social a las personas desfavorecidas, y de lo que ahora se habla tanto, la renta básica universal, como una solución posible. La crisis económica y las medidas de austeridad adoptadas han hecho problemático en algunos casos el poder garantizar un sistema de previsión social, o de seguridad social, o pensiones adecuadas.

En materia de derechos sociales, como en otros tantos aspectos de la vida, las cosas se suelen ver de manera distinta, dependiendo de qué lado se miran, desde la óptica de los empresarios, o la de los trabajadores. ¿Hasta dónde pueden ustedes llegar a la hora de mediar o influir?

En nuestra función de Comité de Derechos Sociales (Del Consejo de Europa), como organismo que controla el respeto de la Carta Social Europea y los derechos sociales, sobre todo nos centramos más en que sean los Estados y las autoridades estatales, todos los poderes del Estado, los que hagan lo que deben hacer en este asunto, y también nos esforzamos para que el resto de interlocutores sociales hagan lo que deben para que se respeten los derechos sociales en Europa. Eso significa hacer que todos, incluidos los empresarios, las asociaciones empresariales, cumplan.

Está claro, y es normal, no hay nada de qué sorprenderse, que las asociaciones de empresarios en general, y en la industria en particular, tengan menos “sensibilidad” o estén menos preocupados sobre lo que puedan suponer los derechos sociales porque (para ellos) eso tiene un coste.

Para saber más:

Consejo de Europa