La UE pacta un fondo de recuperación tras la pandemia, pero faltan los detalles

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dialogan este jueves en Bruselas tras la cumbre de líderes de la UE celebrada para abordar cómo relanzar la economía tras la pandemia del coronavirus. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET/POOL

Bruselas/Berlín/París/Roma/Madrid (EuroEFE).- Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) acordaron este jueves poner en marcha un fondo de recuperación para relanzar la economía del continente tras la pandemia de coronavirus, pero dejaron para más adelante las decisiones sobre su estructura, que dividen a los países.

Tras una cumbre telemática de apenas cuatro horas, los líderes europeos dieron luz verde para trabajar en un plan de reconstrucción a nivel comunitario y encargaron a la Comisión Europea (CE) que presente propuestas para crear un fondo de recuperación ligado al presupuesto para el periodo 2021-2027.

Como se preveía, los Veintisiete no lograron pactar el montante de este fondo -para el que se barajan cifras en torno a un billón y medio de euros-, cómo se financiará y, sobre todo, si las ayudas que conceda serán subvenciones a fondo perdido o préstamos.

El coronavirus podría hacer que el PIB de la eurozona caiga hasta un 15 % este año, avisó a los líderes la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtiéndoles del riesgo de hacer “demasiado poco demasiado tarde” ante una recesión más severa que la crisis financiera.

Un fondo de recuperación ligado al presupuesto

“Hemos acordado establecer un fondo de recuperación que es necesario y urgente. Este fondo tendrá una suficiente magnitud y se dirigirá a los sectores y áreas geográficas más afectadas y estará dedicado a esta crisis sin precedentes”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en una rueda de prensa tras la cumbre.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, explicó que su intención es incrementar la potencia de fuego del presupuesto comunitario para conseguir financiación en el mercado y trasladarla después a los Estados miembros.

En concreto, el Ejecutivo comunitario prevé aumentar el margen que existe entre el gasto real y el techo de los recursos propios del presupuesto comunitario elevando este techo, que ahora está en el 1,2 % de la renta nacional bruta (RNB), hasta “en torno al 2 % de la RNB durante dos o tres años”, lo que aumentaría su capacidad para endeudarse.

“Gracias a la garantía legal de los Estados miembros, la Comisión podrá obtener fondos que se canalizarán hacia los Estados miembros a través del presupuesto europeo”, dijo Von der Leyen.

La propuesta se encamina así hacia la emisión de deuda en el mercado por parte de la Comisión Europea con el respaldo del presupuesto comunitario, algo que ya se hizo en la anterior crisis.

La presidenta de la Comisión no especificó qué montante podría movilizarse con este sistema pero indicó que se estaría hablando de “billones” de euros.

Más polémica es la cuestión de si este dinero se desembolsaría en forma de transferencias a fondo perdido o en forma de créditos, sobre la que Von der Leyen dijo que habrá que encontrar un “buen equilibrio”.

¿Préstamos o subvenciones?

Los Estados están divididos entre los que abogan por subvenciones para evitar créditos que eleven los ratios de deuda nacionales y aumenten la brecha económica en el bloque, como España, Italia o Francia, y los que creen que deben ser créditos que tengan que reembolsarse, como Holanda o Austria.

“En el momento que vivimos, esas transferencias deben ser mediante subsidios, verdaderas transferencias presupuestarias”, dijo tras la cumbre el presidente francés, Emmanuel Macron, quien reiteró que si se abandona una parte de Europa “cae toda Europa”.

Macron subrayó que se necesitarán “transferencias presupuestarias reales, económicas, no simplemente préstamos”, con reglas que deberán estar “muy claras” y ser aceptadas por todos.

Además, defendió que ese tipo de transferencias aportarán la respuesta adecuada tanto en el plano “económico, industrial y financiero” como para preservar al mismo tiempo la unidad del mercado único, e instó a decidir “pronto y con fuerza”.

En la misma línea, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, saludó que el fondo vaya a financiarse con “deuda común europea” y defendió que se canalice en subvenciones.

“Hemos logrado dar un paso importante en la historia de la UE. Los Veintisiete hemos decidido crear, para hacer frente a esta emergencia sanitaria, económica y social, un fondo de recuperación con deuda común europea que ayudará financieramente a todos los países afectados, también a Italia pero no solo”, dijo Conte en una videoconferencia.

Conte mostró su satisfacción por que la Unión haya reconocido que este plan es “urgente y necesario” y afirmó que “un instrumento con estas características era impensable hasta ahora”.

Por su parte, la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, destacó los avances logrados en el Consejo Europeo para la creación del fondo de recuperación, aunque subrayó que aún no hay consenso sobre cómo financiarlo.

España defendió que sea un fondo “ambicioso” financiado con deuda perpetua, que pueda distribuirse a los países y sectores más afectados por la epidemia, explicó González Laya en una rueda de prensa telemática.

En la reunión que mantuvieron los líderes comunitarios, el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, defendió además que sea un fondo vinculado al presupuesto, algo sobre lo que no hay “consenso completo”, explicó la ministra.

No obstante, aseguró que hubo avances en ese sentido así como en relación al tamaño del fondo.

En ese aspecto, González Laya recordó que España pedía que estuviese dotado con entre 1 y 1,5 billones de euros y “esa es la zona alrededor de la cual ha gravitado la discusión en el Consejo”.

Desde Berlín, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que su país debe prepararse para hacer un mayor aporte al presupuesto de la UE con vistas al futuro fondo para la recuperación de la economía.

“No nos hemos puesto de acuerdo sobre todos los detalles pero tenemos claro que debemos trabajar juntos. Un fondo para la reconstrucción es indispensable y también va en interés de Alemania”, dijo Merkel en una breve comparecencia.

“Eso significa que tenemos que prepararnos para hacer un mayor aporte al presupuesto europeo”, añadió.

Merkel rechazó la posibilidad de títulos de deuda común, pero insistió en la necesidad de una respuesta conjunta a la crisis. “A Alemania sólo le va bien si a Europa le va bien”, dijo.

Mientras, el canciller austríaco, Sebastian Kurz, señaló que debe quedar claro que “los fondos del plan de reconstrucción serán devueltos por los respectivos Estados miembros en una fecha posterior y que Austria no se hará cargo de las deudas de otros Estados miembros de la UE”.

Algunos líderes europeos, entre ellos el de Holanda, han solicitado a la CE un análisis de lo que necesita cada una de las economías europeas afectadas por la crisis del COVID-19, antes de empezar a perfilar un plan para relanzar la economía del bloque comunitario y a negociar su propuesta de fondo de reconstrucción.

Tiempo de espera

El encargo dado este jueves a la Comisión Europea supone aplazar el debate político hasta que sus propuestas de fondo y presupuesto estén sobre la mesa, lo que será en la “segunda o tercera semana de mayo”, según von der Leyen, tras lo cual sería necesaria otra cumbre para evaluarlas.

Los líderes de los Veintisiete se verán, no obstante, antes de esa fecha, ya que el próximo 6 de mayo celebrarán una cumbre telemática con los países de los Balcanes Occidentales, según anunció Michel.

El acuerdo puede además retrasarse por la complejidad de la negociación del presupuesto comunitario, que podría requerir incluso de una reunión presencial que ahora mismo es imposible.

Pese a ello, Michel insistió en que hay un sentimiento de “urgencia” entre los países y “una gran voluntad política de alcanzar compromisos”.

Entre tanto, los líderes dieron luz verde a un paquete de 540.000 millones de euros en medidas urgentes para apoyar a empresas, trabajadores y Estados que había sido pactado hace dos semanas por el Eurogrupo y acordaron que estén en marcha el 1 de junio.

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El paquete de ayuda consiste en particular en una iniciativa a corto plazo basada en tres pilares: una línea de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate, con 240.000 millones de euros en préstamos; un fondo del Banco Europeo de Inversiones con hasta 200.000 millones en créditos para empresas y un fondo temporal contra el paro con 100.000 millones.

Como condiciones para acceder a la línea -que podrá prestar a cada país hasta el 2 % de su PIB- se establece que los fondos se destinen a gastos sanitarios, directos o indirectos, por el coronavirus, y que los países refuercen después su economía, cumpliendo con las normas fiscales comunitarias.

Por otra parte, el fondo contra el paro “Sure” tendrá 100.000 millones para dar créditos en condiciones favorables a los países, que podrán usarlos para financiar esquemas de reducción de jornada subvencionada con el fin de evitar despidos.

Además se incluye el fondo del BEI, que contará con 25.000 millones en garantías aportadas por los Estados miembros para movilizar hasta 200.000 millones en préstamos a empresas, incluidas pymes, afectadas por la pandemia.

Editado por Miriam Burgués