Los ingresos fiscales en España por debajo de la media de la UE y de la eurozona

Puerto de Dover

Los ingresos fiscales en relación con el PIB han aumentado ligeramente en la UE, aunque España sigue por debajo de la media [EPA / NEIL HALL]

Bruselas (EuroEFE).- España no llega a la media de la UE a la hora de medir los ingresos fiscales -la suma de los impuestos y las contribuciones sociales netas- en relación con el Producto Interior Bruto (PIB). En España fue en 2018 del 35 por ciento, mientras que la media de la UE es del 40,3 por ciento.

Son cifras publicadas este miércoles por Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea. La cifra europea es una décima mejor que en 2017 (40,2 por ciento).

 

En la eurozona, los ingresos fiscales representaron el 41,7 % del PIB en 2018, por encima de la tasa del 41,5 % registrada un año antes.

Las tasas más importantes de impuestos y cotizaciones sociales en relación con el PIB se registraron en Francia (48,4 %), Bélgica (47,2 %) y Dinamarca (45,9 %), seguidos de Suecia (44,4 %), Austria (42,8 %), Finlandia (42,4 %) e Italia (42 %).

En el otro extremo se sitúan Irlanda (23 %) y Rumanía (27,1 %), por delante de Bulgaria (29,9 %), Lituania (30,5 %) y Letonia (31,4 %), con las tasas más débiles.

En España, los ingresos fiscales han fluctuado entre el 34,1 por ciento en 2002 hasta el 35,4 en 2018. El pico se registró, según Eurostat, en 2007 con el 37,3 por ciento.

Frente a 2017, el ratio de ingresos fiscales relacionado con el PIB aumentó en 2018 en 16 Estados miembros, con la principal subida observada en Luxemburgo, donde pasó del 39,1 % al 40,7 %, por delante de Rumanía (de 25,8 % a 27,1 %) y Polonia (de 35 % a 36,1 %).

En cambio, este porcentaje disminuyó en siete Estados miembros, especialmente en Dinamarca (de 46,8 % a 45,9 %), Hungría (de 38,4 % a 37,6 %) y Finlandia (de 43,1 % a 42,4 %).

En 2018, los impuestos sobre la producción y las importaciones representaron la mayor parte de los ingresos fiscales en la UE (un 13,6 % del PIB), seguidos de cerca por las cotizaciones sociales netas (13,3 %) y los impuestos sobre ingresos y el patrimonio (13,2 %).

Por lo que respecta a la zona del euro, el orden de importancia de las categorías varió ligeramente.

La mayor parte de los ingresos fiscales provino de cotizaciones sociales netas (15,2 %), por delante de los impuestos sobre la producción y las importaciones (13,3%) y los impuestos sobre los ingresos y el patrimonio (13 %).