La dimisión de Centeno en Portugal abre la carrera por la presidencia del Eurogrupo

Centeno, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Bruselas (EuroEFE).- La dimisión de Mário Centeno como ministro de Finanzas de Portugal este martes abre la carrera para sustituirle en la presidencia del Eurogrupo, cargo para el que de momento no hay candidatos y que seguirá ocupado por el político luso hasta el 13 de julio, cuando finaliza su mandato.

“Mi ejercicio como presidente del Eurogrupo terminará el 13 de julio de 2020. El jueves informaré a mis compañeros del Eurogrupo de mi decisión de no buscar un segundo mandato, dado que el 15 de junio dejaré el cargo de ministro de Finanzas de Portugal”, dijo Centeno en Twitter poco después de anunciar su dimisión como titular de Finanzas luso.

 

Al dejar de ser ministro en su país, Centeno no podrá renovar en la jefatura del Eurogrupo, que está reservada para uno de los titulares de Economía o Finanzas de la eurozona que componen este foro.

El mandato de Centeno comenzó el 13 de enero de 2018 y expira el próximo 13 de julio, por lo que ya estaba previsto que en la reunión del Eurogrupo del jueves 11 de junio anunciase si tenía intención de renovar en el cargo y abriese el plazo para la presentación de candidatos por parte de los Estados del euro.

La decisión sobre quién le relevará se tomará en la reunión del 9 de julio, que todavía estará presidida por el portugués para asegurar una elección y transición suaves, explican fuentes europeas.

Su predecesor en el cargo, el holandés Jeroen Djisselbloem, también finalizó su segundo mandato completo (de julio de 2015 hasta enero de 2018) pese a que desde las elecciones holandesas de marzo de 2018 fue ministro de Finanzas en funciones mientras se formó un nuevo Ejecutivo en Países Bajos.

De momento no hay candidatos oficiales

La dimisión de Centeno deja vacía la “pole” de salida de la carrera para sustituirle, ya que de momento ningún ministro de la eurozona ha indicado su intención de tomar las riendas del Eurogrupo para un mandato que estará marcado por la recesión generada por la pandemia y la recuperación posterior.

La vicepresidenta tercera y ministra de Economía española, Nadia Calviño, no ha desvelado aún si está interesada en presentarse como candidata al cargo y desde el Ministerio de Economía rehusaron pronunciarse al respecto tras conocerse hoy la dimisión de Centeno.

“Creo que no tenemos ningún interés en entrar en este tipo de especulaciones. Yo, por mi parte, no dedico ni un segundo de mi día a pensar en estas cuestiones”, dijo Calviño en febrero al ser preguntada al respecto.

Desde que se creó la función de presidente del Eurogrupo en 2004 ningún español ha ocupado el cargo, por el que han pasado el luxemburgués Jean-Claude Juncker (2005-2013), Djisselbloem (2013-2015 y 2015-2018) y Centeno (2018-2020).

El exministro de Economía Luis de Guindos (PP) le disputó el puesto en 2015 a Djisselbloem, pero no logró imponerse al holandés, y en 2017, pese a que aún ocupaba la cartera de Economía, decidió no presentarse como candidato.

La elección del presidente del Eurogrupo se lleva a cabo mediante una votación secreta y para hacerse con el cargo por un periodo de dos años y medio los candidatos deben conseguir una mayoría simple de votos, es decir, el apoyo de diez de los diecinueve países que comparten la moneda única.

El ministro de las cuentas correctas

“Los números fueron siempre parte de este trayecto. Siempre estuvieron correctos”. El primer comentario de Centeno tras renunciar al ministerio de Finanzas luso resume la trayectoria de quien en cuatro años pasó de ser un desconocido para los portugueses a ganar el apodo del “Ronaldo” de las cuentas.

Rostro del llamado “milagro portugués”, que le sirvió para llegar a la cima del Eurogrupo, Centeno, de 53 años, deja el Gobierno socialista luso tras más de cuatro años como uno de los hombres fuertes del Gabinete de António Costa y con un legado a sus espaldas basado en la mano férrea con las cuentas.

A su cargo quedó diseñar la recuperación del país tras la mayor crisis económica de la historia reciente, cuando el Gobierno del conservador Pedro Passos Coelho implementó un severo programa de austeridad bajo la supervisión de la troika.

Tras la asunción de Costa, en octubre de 2015, Centeno revirtió parte de esa austeridad y llevó a Portugal a registrar cifras de crecimiento por encima de la media europea, todo sin descuidar las exigencias de Bruselas en materia de déficit, una hazaña que fue recompensada a finales de 2017, cuando fue escogido como presidente del Eurogrupo.

El ministro llevó a las cuentas portuguesas a registrar su primer superávit de la etapa democrática, un 0,2 % al cierre de 2019 que mejoró incluso sus propias previsiones ya que Centeno no esperaba conseguir un saldo positivo hasta 2020.

Pero al mismo tiempo que en los círculos financieros se alababan sus números y se le comparaba con su compatriota Cristiano Ronaldo, su popularidad caía entre buena parte de los trabajadores por priorizar el control del gasto antes que las demandas sociales.

Los funcionarios, los profesores y los sanitarios fueron la principal piedra en el zapato de Centeno estos más de cuatro años, a quien acusaban de abusar de las “cativações”, un instrumento que permite al Gobierno no ejecutar toda la cantidad presupuestada.

Tras dejar el ministerio y la presidencia del Eurogrupo, el futuro de Centeno parece pasar por el Banco de Portugal, donde el actual gobernador, Carlos Costa, acaba mandato en julio.

Incluso el propio Carlos Costa aseguró el mes pasado que Centeno tiene “todas las condiciones” para ser un “gran” gobernador del regulador bancario luso.

Editado por Miriam Burgués