Impulsar la unión económica y monetaria es una condición para la resiliencia y el progreso

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Fotografía de Judith Vorbach cedida por el Comité Económico y Social Europeo (CESE). EFE

Es necesario impulsar acciones más ambiciosas en el contexto de la reforma de la unión económica y monetaria (UEM) de la Unión Europea (UE) a fin de lograr una Unión más integrada, democrática y próspera en el plano social, escribe en una tribuna para Euroefe Judith Vorbach, miembro del Comité Económico y Social Europeo y ponente del dictamen de iniciativa “Una visión para completar la unión económica y monetaria”.

Aunque todavía no se ha recuperado por completo de la crisis financiera y económica, la Unión Europea afronta otro reto fundamental: el cambio climático y la concienciación, finalmente, acerca de los límites del planeta. Además, se espera que la digitalización provoque una importante transición económica.

Por si fuera poco, parece que la UE sigue sin estar preparada para gestionar las posibles perturbaciones económicas. En esta fase, una serie de importantes decisiones sobre la configuración de la política económica se ve obstaculizada por las diferencias de opinión en cuanto al camino que debe tomarse. Todo esto se articula en torno a un conflicto sobre el reparto y la reducción de riesgos.

Una sociedad resiliente puede hacer frente a perturbaciones y cambios estructurales persistentes de tal modo que no pierda su capacidad de lograr el bienestar social de manera sostenible: así lo afirma el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea. En este sentido, el Comité Económico y Social Europeo (CESE), del que soy miembro, ve la necesidad de abordar las perturbaciones derivadas de los cambios tecnológicos fundamentales y de detener la transgresión de los límites medioambientales para garantizar la resiliencia. El artículo 3 del Tratado de la Unión Europea, no obstante, nos ofrece una visión que va más allá, ya que hace referencia, entre otras cosas, a la promoción de una economía social de mercado competitiva que tienda al pleno empleo y al progreso social.

Hoy, en 2019, hemos de centrarnos en un crecimiento sostenible e integrador, la reducción de las desigualdades sociales, la convergencia al alza, la competitividad en consonancia con los objetivos de la Estrategia Europa 2020, un entorno propicio a la inversión, empleos y salarios de calidad, la lucha contra la pobreza y la exclusión social, una hacienda pública sostenible, un sector financiero estable y la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y de los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Es necesario impulsar acciones más ambiciosas en el contexto de la reforma de la unión económica y monetaria (UEM) de la Unión Europea a fin de lograr una Unión más integrada, democrática y próspera en el plano social.

Aunque se han realizado progresos considerables hacia la culminación de la UEM, nos encontramos ahora en algún punto intermedio del camino. Existe una necesidad urgente de reforzar y, al mismo tiempo, equilibrar los pilares, muy interconectados, que constituyen la base del buen funcionamiento de la UEM.

Necesitamos un pilar monetario y financiero estable como base para el desarrollo macroeconómico. A ello puede contribuir la adopción de medidas decisivas encaminadas a culminar la Unión Bancaria y la Unión de los Mercados de Capitales. Tales medidas deben tener en cuenta el impacto social y medioambiental de la normativa vigente, dar prioridad a la protección de los consumidores e intentar que los presupuestos públicos no se sobrecarguen en situaciones de crisis. Las medidas deben ir acompañadas de un refuerzo del papel internacional del euro y de la consolidación del papel estabilizador del Banco Central Europeo.

También se necesita un pilar económico sólido como base para el bienestar y el progreso social, lo que puede lograrse equilibrando las medidas de la oferta y la demanda. Actualmente, esto significa impulsar la demanda garantizando el poder adquisitivo gracias a empleos bien remunerados, algo que requiere reforzar los sistemas de negociación colectiva y la autonomía de los interlocutores sociales. Otros aspectos cruciales incluyen disposiciones destinadas a fomentar una inversión pública suficiente y la creación de una capacidad presupuestaria que permita amortiguar las perturbaciones. Este último aspecto debe ser financiado mediante un instrumento común de deuda. Contener la competencia fiscal perniciosa y prevenir la evasión y la elusión fiscales también contribuirán de forma importante a un sólido pilar económico.

Asimismo, estoy convencido de que el pilar social ha de ampliarse como base para el progreso social. Para ello es crucial contar con unas normas sociales mínimas que hagan mayor uso del cuadro de indicadores sociales del Semestre Europeo e impulsar la rápida creación de la Autoridad Laboral Europea.

Finalmente, es preciso reforzar el pilar político como base para la democracia, la solidaridad y la unidad. Mejorar la participación del Parlamento Europeo, los interlocutores sociales y otras organizaciones de la sociedad civil en las decisiones clave de política social y económica, fomentar la solidaridad y hacer gala de la voluntad de alcanzar compromisos —todo lo cual constituye la base de la prosperidad de la UE— son los elementos necesarios para ello.

Para saber más:

Judith Vorbach, la autora de la tribuna, es miembro del Comité Económico y Social Europeo  y ponente del dictamen de iniciativa «Una nueva visión para completar la unión económica y monetaria»