Europa afronta el nuevo curso escolar con muchos planes y pocas certezas

Un aula del colegio Salesià de Sant Josep de Barcelona (España). EFE/Marta Pérez/Archivo

Redacción Internacional (EuroEFE).- La vuelta al cole en Europa es ya una realidad, con restricciones y medidas de seguridad, en Alemania, Holanda o los países nórdicos, mientras que otros como España, Italia o Francia ultiman los planes para tratar de garantizar la enseñanza presencial pese a que la pandemia de coronavirus no da tregua.

ESPAÑA

Más de ocho millones de alumnos no universitarios comenzarán el curso dentro de pocas semanas en España, donde padres, profesores y estudiantes se muestran inquietos por al aumento de nuevos contagios de coronavirus y dudan de que escuelas, colegios e institutos estén preparados para garantizar la seguridad sanitaria de las clases presenciales.

Todos los centros docentes permanecieron cerrados a los alumnos entre mediados de marzo y junio pasados para contener la epidemia. Después, apenas se reanudaron las clases presenciales antes de las vacaciones de verano.

Para no perder el último trimestre escolar, las administraciones regionales -que son las competentes en políticas de educación-, centros y profesorado trataron de sustituir a toda prisa las clases presenciales por la docencia telemática, aunque con un resultado muy desigual.

Y ahora el nuevo curso debe ser presencial, según coinciden organizaciones de la comunidad educativa consultads por Efe, para que el derecho constitucional a la educación sea efectivo.

Los padres de la enseñanza pública española asociados en Ceapa (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) defienden la trascendencia de aprender en las aulas para garantizar la equidad e igualdad de oportunidades, ya que la enseñanza a distancia “dificulta” el derecho a la educación a causa de la brecha digital y social.

Los profesores reclaman el liderazgo del Ministerio de Sanidad porque las medidas son diferentes según la región.

“En algunos colegios no se ha acordado el uso de mascarillas, en otros se ha fijado la distancia de un metro y medio (…); parece que la COVID-19 actúa de manera diferente en una región que en otra, cuando debería hacerse de manera igual”, explica Sonia García, secretaria de comunicación de la asociación profesional ANPE.

Varios estudiantes se dirigen a un aula por un pasillo en el que está indicado el sentido de la marcha en el IES Simone Veil de Paracuellos del Jarama (Madrid). EFE/Mariscal/Archivo

 

ALEMANIA

Alemania continúa, tras el receso estival, con la vuelta escalonada a las aulas propia del país, con algunos centros cerrados por contagios con el coronavirus y en medio del debate por la obligatoriedad del uso de la mascarilla.

Han retomado las clases los alumnos de los estados federados de Schleswig-Holstein (noroeste), Brandeburgo (este) y la ciudad-estado de Berlín, con un plan de medidas higiénicas elaborado de manera individual por cada colegio de acuerdo a las indicaciones de su respectivo “land” y adaptado a las características de cada centro.

Tambián han vuelto a las aulas en Renania del Norte-Westfalia, el estado federado más poblado de Alemania.

El debate en torno al uso obligatorio de la mascarilla en las escuelas se intensifica a medida que los diferentes estados federados se van incorporando a la actividad escolar.

El Gobierno alemán, para aminorar los efectos de la pandemia en la educación, planea garantizar que los profesores tengan ordenadores portátiles de trabajo y garantizar que todos los alumnos tengan acceso barato a internet.

FRANCIA

Las autoridades educativas francesas han decidido flexibilizar algunas medidas de seguridad sanitaria para hacer posible la vuelta de todos los alumnos el próximo curso escolar, lo que incluye relajar la regla de un metro de distancia en clases, bibliotecas, talleres o comedores.

Esa distancia dejará de ser obligatoria “cuando no es materialmente posible o no permite acoger a la totalidad de los alumnos”, señala el Ministerio de Educación en una actualización de su protocolo sanitario puesto en línea.

En ese documento revelado por “Le Monde”, que lleva fecha del 9 de julio y fue enviado a finales de mes a los diferentes miembros de la comunidad educativa, precisa que no hay que aplicar de forma obligatoria el distanciamiento en los espacios exteriores de los centros.

Pero al mismo tiempo recuerda que los alumnos de más de 11 años deben llevar mascarilla en los espacios cerrados, así como al aire libre y en sus desplazamientos cuando no se puede garantizar que estén separados a un metro al menos de los demás.

El personal de los centros igualmente tienen que llevar mascarilla cuando no se puede mantener esa separación pero no será obligatoria en las clases de preescolar (allí los niños no llevarán) o cuando se puede estar a al menos un metro de distancia en los colegios y liceos.

Personas con mascarillas frente a la Torre Eiffel de París (Francia). EFE/EPA/Julien de Rosa

 

ITALIA

La ministra de Educación italiana, Lucia Azzollina, confirmó que el 15 de septiembre comenzará sin ninguna duda el año escolar y que para ello se han comprado 2,4 millones de pupitres individuales, se entregarán 11 millones de mascarillas diarias y se habilitarán locales externos para nuevas aulas.

“El objetivo no es solo reabrir las escuelas, sino garantizar que no vuelvan a cerrar”, explicó la ministra en una entrevista en el programa radiofónico de la emisora pública Rai “Radio Anch’io”.

Azzolina señaló que para garantizar la seguridad se han comprado “2,4 millones de pupitres (individuales) en un país donde nunca se han realizado inversiones en mobiliario. También habrá 11 millones de mascarillas al día y 50.000 litros de gel desinfectante, así como pruebas rápidas para el personal escolar”.

Recordó que para crear clases con menos alumnos también se han realizado 100.000 nuevos contratos permanentes y al menos otros 50.000 contratos temporales para la emergencia.

Respecto al punto de la necesidad de mayor número de aulas para garantizar el distanciamiento entre los estudiantes, el ministerio ha propuesto la búsqueda de otros espacios, cuarteles, centros deportivos e incluso hoteles para que puedan instalarse.

Por su parte, el viceministro italiano de Sanidad, Pierpaolo Sileri, dijo que si se detecta un positivo por coronavirus en un colegio, éste se cerrará temporalmente para identificar posibles casos.

En declaraciones al canal televisivo Skytg24, Sileri aclaró así una de las dudas más importantes que están surgiendo a un mes de que se reanude el curso escolar.

PORTUGAL

El próximo curso escolar en Portugal será más largo de lo habitual y con menos vacaciones, con la enseñanza presencial como regla, pero se ha preparado un “plan B” con regímenes mixtos y a distancia por si fuese necesario cerrar nuevamente los colegios por la COVID-19.

Los planes para el próximo año lectivo fueron presentados por el ministro de Educación luso, Tiago Brandão Rodrigues, quien aseguró que ahora hay “más experiencia y más capacidad, individual y colectiva, para lidiar con la pandemia”, pero hay que prepararse “para lo peor”.

Las clases empezarán entre el 14 y el 17 de septiembre para todas las modalidades y cursos y aumentará el número de días lectivos, para lo que se reducirán las vacaciones de Semana Santa y se alargará el final del curso.

Con ello, Portugal quiere garantizar la recuperación de los alumnos y la consolidación de las materias después del presente curso escolar, en el que todos los centros educativos cerraron a mediados de marzo y se improvisó un régimen a distancia que se mantuvo hasta el final del año para la mayoría de los estudiantes.

Las escuelas tendrán más flexibilidad para gestionar los horarios, los espacios escolares y los créditos, para asegurar el cumplimiento de las normas sanitarias.

Ante un empeoramiento de la pandemia, se han diseñado un régimen mixto y otro completamente a distancia.

AUSTRIA

Los colegiales austríacos comenzarán el próximo curso escolar el 7 de septiembre con clases presenciales y sin mascarillas, aunque con mucho aire, mucho abrigo y muchos test, según informó el ministro de Educación, Heinz Fassmann.

El objetivo del plan diseñado por esa cartera en cooperación con el ministerio de Sanidad es mantener los colegios abiertos y lograr “tanta normalidad como sea posible”, explicó el titular en rueda de prensa en Viena.

Para el ministro, quien recientemente había considerado “absurda” la petición de algunos sindicatos de maestros de imponer la mascarilla en clase, “es difícil imaginarse que se pueda transmitir entusiasmo” a los alumnos por una materia si tienen que estar dos horas seguidas con la nariz y la boca cubiertas.

Pero sí se impondrá esa medida a la entrada y en los pasillos de los centros educativos cuando las autoridades sanitarias adviertan de un aumento de riesgo en la zona, según un llamado “sistema de semáforo”, con cuatro grados de alerta por colores.

Así, la mascarilla en el recinto será necesaria con el color amarillo y naranja (segundo y tercero de la escala, después del verde), mientras que el rojo obligará probablemente a cerrar el colegio y trasladar las lecciones a la red electrónica.

HOLANDA

Los colegios e institutos de las provincias del norte de Países Bajos han empezado a recibir a todos los alumnos a jornada completa, sin mascarillas ni distanciamiento en clase, en pleno repunte del coronavirus, y ante el peligro de la ventilación precaria en las aulas.

El Gobierno holandés no ha tomado ninguna medida radical para el comienzo de curso y ha instado a todos los colegios a consultar con expertos externos si se necesita ventilación adicional; mientras tanto, han de mantener las puertas y ventanas abiertas para que circule el aire evitando los ventiladores y aires acondicionados portátiles porque no enfrían el aire, sino que lo distribuyen.

Algunas escuelas ya han tenido complicaciones para reabrir sus puertas, sin saber bien qué medidas aplicar, lo que les ha llevado a cancelar el primer día de clase.

Los alumnos de Primaria no tendrán que mantener una distancia de seguridad entre ellos, ni tampoco con los profesores, una medida que rige desde el pasado 8 de junio, cuando los más pequeños volvieron a acudir a las clases a jornada completa.

La única medida para evitar contagios que se aplica a los menores de 12 años es extremar la higiene: la escuela debe garantizar que los niños se laven las manos al llegar al colegio y que no acudan a clase si se tienen síntomas de la COVID-19.

Mientras tanto, y por primera vez en los últimos cinco meses, los estudiantes de Secundaria han vuelto a sentarse todos juntos en la misma aula. Antes de verano, tuvieron clases a distancia, acudiendo en grupos pequeños al colegio un día a la semana y manteniendo 1,5 metros entre ellos y con los profesores.

Estudiantes del Mendel College en Haarlem (Holanda). EFE/EPA/ROBIN VAN LONKHUIJSEN

 

PAÍSES NÓRDICOS

Los países nórdicos inician el curso escolar con incertidumbre por el aumento de contagios de COVID-19 en las últimas semanas, aunque mantienen o han reducido las restricciones con las que reabrieron la pasada primavera tras el cierre temporal por la pandemia.

Mientras Dinamarca y Noruega apuestan por normalizar la enseñanza, Finlandia conserva las mismas restricciones y avisa de nuevas posibles medidas, y en Suecia, que nunca cerró las escuelas, la incógnita es el regreso a la enseñanza presencial en institutos.

Todos tienen en común que no se exige ni se recomienda el uso de mascarilla en la escuela, utensilio que se ha empezado a emplear este mes en el transporte colectivo, pero que solo es obligatorio en Dinamarca e Islandia; en Suecia (el país con peores cifras de contagios y muertos en la región), ni siquiera se recomienda.

Dinamarca fue el primer país de la Unión Europea de los que habían cerrado escuelas en reabrirlas el 15 de abril: lo hizo con muchas restricciones, de forma progresiva, dividiendo las clases en grupos pequeños y apostando por la enseñanza en espacios exteriores.

El éxito en la experiencia ha hecho que los centros escolares daneses empezaran a reabrir con directrices más laxas: sin distancia mínima de un metro entre alumnos y personal, ni subdivisión en las clases y regresando al esquema docente habitual.

Las autoridades danesas recomiendan que se mantenga la distancia entre alumnos de distintas clases y que no se mezclen, y hace hincapié en la higiene y la limpieza.

Similar es la situación en Noruega, que inauguró el nuevo curso con menos restricciones que cuando reabrió centros a finales de abril.

HUNGRÍA

El Gobierno húngaro ha descartado recursos digitales para el próximo curso escolar, que comenzará, el 1 de septiembre, previsiblemente con clases presenciales para todos los alumnos.

El plan se desprende de un decreto publicado por el ministerio de Recursos Humanos en la Gaceta Oficial.

Las autoridades magiares habían impuesto la enseñanza a distancia y por internet a mediados de marzo, cuando cerraron los centros educativos del país debido a la pandemia de la COVID-19, una medida que se mantuvo hasta finalizar el curso pasado en la mayoría de los colegios.

Ante el próximo curso, aún queda por elaborar un protocolo sobre las medidas que se aplicarán en las escuelas para evitar contagios por coronavirus, de las que de momento solo se conoce que se instará a que no asistan a clase los estudiantes con síntomas semejantes a los de COVID-19.

SERBIA

La vuelta al colegio el 1 de septiembre en Serbia será con clases más breves y con menos alumnos en primaria, y con una combinación de educación presencial y a distancia para los mayores, según los planes del Gobierno, cuando el país registra una leve reducción de la infección de COVID-19.

Los alumnos hasta cuarto curso (de 6 a 10 años) acudirán a clase, aunque la duración de las clases se reducirá de 45 a 30 minutos y el número de niños por clase quedará limitado a 15, para asegurar una distancia de seguridad de 1,5 metros, explicó el equipo gubernamental de gestión de la pandemia a la emisora pública RTS.

Los alumnos tendrán que usar mascarilla desde el momento en que entren en el centro escolar hasta que se sienten en su pupitre.

Los niños del ente serbio de Bosnia-Herzegovina volverán al colegio el 1 de septiembre con un régimen especial ante la pandemia de coronavirus, que reduce la duración de las clases presenciales y el número de alumnos por clase.

Con el fin de asegurar suficiente distancia física, el máximo de alumnos en un aula será de 15, mientras que el tiempo de clase no superará los 30 minutos, declaró hoy en Banja Luka la ministra de Educación y Cultura serbobosnia, Natalija Trivic.

Las clases durarán 30 minutos en las escuelas primarias y 20 en las secundarias, añadió.

MONTENEGRO

El Gobierno de Montenegro anunció que ha decidido retrasar un mes, hasta 1 de octubre, el inicio del curso escolar, debido a los riesgos y la incertidumbre provocada por la COVID-19.

El Ministerio de Educación justificó el aplazamiento en los “riesgos epidemiológicos para la salud de los niños” y en la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia en el país.

La decisión se ha tomado tras advertir las autoridades sanitarias de que, aunque la situación epidemiológica está actualmente bajo control, es difícil y complejo prever el desarrollo de aquí a septiembre, cuando estaba previsto el comienzo del curso.

El retraso afecta a todos los niveles educativos, desde guarderías hasta el bachillerato, según señaló Educación en un comunicado, en el que anunció que en los próximos días habrá más detalles sobre cómo se organizará el nuevo curso.

De momento, se mantiene en vigor, hasta el comienzo del curso, el abono del salario a uno de los dos progenitores que se queden en casa al cuidado de niños de menos de once años.

Los centros educativos en Montenegro cerraron el 16 de marzo por la COVID-19. Los parvularios abrieron el 4 de junio, pero volvieron a cerrar un mes después ante un aumento de contagios.

¿QUÉ DICE LA OMS?

La vuelta al colegio podrá considerarse segura si se realiza en un contexto en el que la transmisión local del coronavirus es baja, considera la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Lo más importante para volver al colegio es que la enfermedad se reduzca en la comunidad. Si la transmisión es baja en la comunidad, si la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos y la sanidad son buenos, entonces las escuelas pueden reabrir”, dijo el director del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan.

En un diálogo con internautas a través de la redes sociales y ante las numerosas preguntas de si habría que hacer que todos los niños pasen un test de coronavirus, Ryan indicó que tal medida “no es central” en la estrategia para detener la circulación del virus.

“Se puede hacer que todos los niños se hagan la prueba, pero si el test da negativo esto no significa que esa misma persona no pueda ser positiva algunos días después, especialmente si ha estado expuesta al virus recientemente”, explicó.

Por ello, el responsable en la OMS opinó que “la vuelta al colegio en contextos de transmisión intensa (del virus) en la comunidad es muy difícil” y agregó que incluso en los lugares con relativamente pocos casos “se requiere precaución”.

Editado por Miriam Burgués