Universidades europeas asumen que el próximo curso se combinará la enseñanza presencial con la virtual

Un miembro de los servicios de seguridad comproeba el cierre del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el 23 de abril de 2020. EFE/ Fernando Villar/ Archivo

Redacción Internacional (EuroEFE).- Las universidades europeas asumen que el próximo curso tendrán que combinar la enseñanza presencial con clases virtuales debido a la pandemia del coronavirus y están preparándose para ello.

Francia quiere un regreso a las aulas en septiembre, aunque ha abierto la puerta a que los centros impartan ciertas materias a distancia, en España los planes conocidos hasta ahora también tienden a un modelo mixto y en Alemania el semestre de verano ha empezado con el reto de hacerse mayoritariamente de forma digital.

En el Reino Unido la decisión de la Universidad de Cambridge de impartir el curso 2020-21 de forma virtual la podrían secundar otros centros, en Italia la vuelta a clase en octubre combinará la didáctica presencial con la telemática y en Rusia el modo de afrontar el año académico a partir de septiembre dependerá de la situación epidémica.

España no quiere perder a los estudiantes extranjeros

Las universidades españolas están preparando planes de gestión de su actividad para el próximo curso, con el objetivo de garantizar la seguridad de la enseñanza y de no perder a los aproximadamente 130.000 estudiantes extranjeros que llegan cada año al país.

Con cuestiones todavía de difícil respuesta como si habrá libertad de desplazamiento o si será posible celebrar clases lectivas con la distancia de seguridad requerida, la opción de enseñanza virtual conjuntada con clases presenciales de poco volumen se presenta como la más probable.

Entre los estudiantes más afectados estarían aquellos que quieren realizar sus estudios en otros países o tienen ya concedidas las becas Erasmus, que les permitirían estudiar en algún otro país de la Unión Europea.

España es el país europeo más popular entre los estudiantes de este programa, con algo más de 40.000 cada año.

“La movilidad internacional no debe cancelarse ni suspenderse”, señaló esta semana el Consejo de Rectores de las Universidades españolas (CRUE) en un comunicado, sino que, “debe adaptarse a la nueva situación y considerar nuevos formatos que complementen a los actuales”.

La Universidad Europea (UE), una institución privada de Madrid, ya apuesta por que se traslade “la experiencia presencial a lo virtual”, ya que “no creemos que se pueda volver 100 por cien a la presencialidad”, explicó a Efe Sergio Calvo, Vicerrector de Estudiantes y Relaciones Institucionales del centro.

En el mismo sentido trabaja la Universidad Pontificia de Comillas (UPC), que desarrollará “en la medida de lo posible” la actividad docente “en las sedes de la universidad”, y que complementarán con “enseñanza sincronía mediante conexión” virtual.

Por su parte, las universidades públicas como la Complutense de Madrid, una de las mayores del país, creen que todavía es “muy pronto” para realizar planes.

Francia quiere una vuelta a las aulas en septiembre

Francia quiere que sus universitarios regresen a las aulas en el próximo curso, que deberá empezar como estaba previsto en septiembre, aunque ha abierto la puerta a que los centros impartan ciertas materias a distancia.

En el primer adelanto sobre sus planes para el curso académico 2020/21, la ministra francesa de Educación Superior, Frédérique Vidal, dijo este miércoles que “bajo reserva de la evolución de las condiciones sanitarias, la fecha de la ‘rentrée’ universitaria no será modificada y se realizará, como de costumbre, en septiembre”.

Para Vidal, deberá haber clases presenciales, ya que “es importante retomar el vínculo” entre profesores y alumnos.

Pese a todo, según explicó en una serie de mensajes en Twitter, “para evitar las aulas magnas abarrotadas en la vuelta a la universidad, los centros podrán proponer que una parte de los cursos se haga a distancia”.

Pese a que la desescalada en Francia comenzó hace 10 días, la gran mayoría de centros de enseñanza superior continúan con sus puertas cerradas y siguen organizando sus cursos en línea a través de plataformas digitales. Los exámenes en algunos casos se hacen de forma telemática y en otros han sido pospuestos al curso que viene.

Las universidades, según Vidal, han podido aprender mucho en innovación pedagógica a lo largo de estos últimos meses y se han hecho con un nuevo método didáctico, aunque la ministra defiende que “la interacción es esencial en la transmisión de conocimiento”.

Un semestre de verano mayoritariamente a distancia en Alemania

Los centros de estudios superiores en Alemania, cuyo semestre de verano ha empezado con el reto de hacerse mayoritariamente a distancia, cuentan ya con que tendrán que adaptar los plazos del próximo curso a la evolución de la pandemia.

El semestre de invierno 2020/2021 no empezará el 2 de noviembre -su inicio se ha aplazado casi un mes- y el portavoz de la Conferencia de Ministros de Educación de los Estados Federados, Thorsten Heil, informó a Efe de que, de momento, no se puede decir nada acerca de que cómo será ese curso.

“La próxima semana sacaremos un comunicado fijando las fechas en que debe realizarse el proceso de admisión, que atrasaremos un poco, pues algunos estudiantes tuvieron que retrasar también sus exámenes de bachillerato”, dijo Heil.

“Por lo demás tengo que admitir que sobre el próximo semestre todavía no podemos decir nada”, añadió.

El portavoz del Servicio de Intercambio Académico Alemán (DAAD), Michael Flacke, también considera que es demasiado pronto para decir algo concreto sobre lo que podría ocurrir el próximo semestre.

“No sabemos cuándo podrá haber otra vez clases presenciales y las universidades tampoco lo saben”, indicó Flacke.

“Con la manera dinámica en que se está desarrollando la pandemia no es posible decir nada concreto, pero estamos en proceso de discusión”, agregó.

Un portavoz de la Conferencia de Rectores de Universidades Alemanas (HRK), Christoph Hilgert, opinó también que de momento es difícil predecir lo que ocurrirá para el semestre de invierno.

“Naturalmente la meta es volver a las clases presenciales cuando sea posible, pero mucho depende de cómo se desarrolle la pandemia y las universidades están preparadas para seguir trabajando de forma digital”, señaló Hilgert a Efe.

No habrá clases presenciales en Cambridge

La decisión de la Universidad de Cambridge de impartir el curso 2020-21 de forma virtual, que podrían secundar otros centros del Reino Unido, hace temer el impacto económico en el sector.

El prestigioso centro británico ha anunciado que no desarrollará clases presenciales el próximo ciclo y que sus materias serán impartidas a través de conexiones por internet, una iniciativa que podrían imitar otras universidades británicas y rebajar el número de alumnos que se matriculan.

“Debido a que es probable que aún se requiera la distancia social, la universidad ha decidido que no habrá clases cara a cara en el próximo año académico. Las clases seguirán impartiéndose de manera virtual”, explicó el centro universitario en una nota.

Cambridge no descarta, sin embargo, seminarios reducidos o tutorías “en persona”, siempre que sea posible, y que en cualquier caso se ceñirán a las normas de distanciamiento social diseñadas para frenar la propagación del coronavirus.

Esos planes serán también aplicados por la Universidad inglesa de Manchester, parte del grupo Russell -formado por las 24 mejores universidades del Reino Unido-, que también planea recurrir a la formación virtual el próximo otoño.

Los universitarios, además, deberán abonar la tasa completa de sus licenciaturas aunque estas sean impartidas en la red, según anunció hace unos días el Gobierno británico, que ha rechazado hasta ahora la petición del sector de una partida de rescate de 2.000 millones de libras (2.240 millones de euros).

Según una encuesta a estudiantes realizada por la consultora London Economics, cuyos resultados han sido divulgados por el sindicato universitario University And College Union (UCU), uno de cada cinco estudiantes no se apuntará el próximo curso si las clases se llevan a cabo online.

Eso asestaría, potencialmente, a las universidades británicas un fuerte golpe económico en su financiación, con pérdidas estimadas en unos 760 millones de libras (837 millones de euros).

La pandemia acelera la digitalización en Italia

El coronavirus sometió a una dura prueba a las universidades italianas, que tuvieron que adaptar las lecciones telemáticas en un tiempo récord, y no solo lo lograron, sino que esa tecnología será esencial en las aulas en lo que dure la amenaza.

El ministro de Universidades e Investigación, Gaetano Manfredi, confirma en una entrevista con Efe que las universidades abrirán sus puertas en octubre pero lo harán combinando la didáctica presencial con la telemática, un reto que sin duda impulsará su digitalización.

“El coronavirus, como todas las grandes crisis, supone una gran ocasión de cambio. Las universidades han entendido el poder de las nuevas tecnologías. El reto es que esta experiencia se mantenga y combinar la tradición presencial con las tecnologías”, sostiene.

La crisis empujó a las facultades a dotarse de clases telemáticas en muy poco tiempo y el ministro cree que el resultado fue “óptimo” porque, pese al “desafío organizativo” que suponía, se logró garantizar el desarrollo de todas las carreras y de las tesis.

La Universidad de Bérgamo (norte), en el epicentro de la pandemia en Italia, decidió suspender temporalmente las clases y estudiar una nueva metodología el 22 de febrero, solo un día después de que se detecta el primer contagio local. Fue el comienzo de la pesadilla.

El nuevo curso arrancará entre obvios temores, como la exigencia de garantizar seguridad en clase y mantener una oferta didáctica de calidad, pero también preocupa que el empobrecimiento de las familias a causa de la crisis limite el acceso a la universidad.

El ministro indica que ya se ha aprobado un paquete de ayudas por 300 millones de euros para reducir tasas y engrosar becas y otros 100 millones de euros para ayudar en la digitalización de las aulas.

Otra incógnita es qué ocurrirá con el Erasmus en un país que en 2018 recibió 27.945 estudiantes de este programa de intercambio europeo.

La Universidad de La Sapienza de Roma, la de mayores dimensiones de Europa, teme que los intercambios internacionales, esenciales para su enriquecimiento, se suspendan por las limitaciones de viajes, dice su rector, Eugenio Gaudio.

Las universidades belgas no descartan cancelar el Erasmus

Bélgica es el décimo país de la Unión Europea (UE) que más estudiantes Erasmus recibe cada año, alrededor de 12.000 y la mayoría españoles, pero el coronavirus ha dejado estas becas en la cuerda floja.

De momento, la Comisión Europea (CE) no ha cancelado la movilidad internacional del curso 2020-2021 y el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE) señaló el pasado 11 de mayo que “no hay motivo verificado para cancelar una movilidad que comience en septiembre”.

No obstante, las universidades belgas no quieren pillarse los dedos, y pese a que todavía no han descartado acoger estudiantes Erasmus el próximo curso, tampoco aseguran que la movilidad internacional vaya a reanudarse con normalidad en septiembre.

La Universidad Libre de Bruselas (ULB), por ejemplo, especifica en su página web que “todavía se plantea dar la bienvenida a los estudiantes de intercambio en septiembre”, aunque dependerá –advierte– de que “todas las universidades involucradas den luz verde” y de que las fronteras se vuelvan a abrir.

“Dado que la situación está lejos de estabilizarse, no podemos asegurar que esta decisión no sea revocada”, subraya el centro.

La Universidad de Gante va más allá y establece que, “hasta nuevo aviso, a los estudiantes no se les puede otorgar permiso para viajar al extranjero en el año académico actual o siguiente”.

Además, explica a los estudiantes internacionales que planeaban viajar a Bélgica que, al no considerarse éste un viaje esencial, deben abstenerse de emprenderlo.

Por su parte, la Universidad de Lieja mantiene la “esperanza” de conseguir un regreso a la normalidad este verano y se pueda mantener la movilidad prevista para el curso 2020-2021.

Sin embargo, la universidad alerta en su web de que “algunas regiones aún pueden no ser accesibles el próximo curso debido a la enfermedad, las restricciones gubernamentales sobre los viajes o la disponibilidad de aerolíneas”, por lo que no descarta una “reorientación a otro destino”.

Islandia reabre universidades, Dinamarca y Finlandia lo harán antes de otoño

Mientras las universidades islandesas han reabierto con restricciones desde principios de este mes, Dinamarca y Finlandia planean hacerlo antes de que acabe el verano.

Aunque no todos los países nórdicos cerraron sus escuelas primarias a mediados de marzo, cuando se decretaron las primeras medidas restrictivas por el coronavirus, sí que lo hicieron institutos y universidades que, salvo en Islandia, continúan cerradas, aunque con excepciones para laboratorios y trabajos de campo.

Islandia, que registró la última muerte por COVID-19 hace un mes y apenas ha detectado contagios en las semanas recientes, inició el 4 de mayo la primera fase de su desescalada con una amplia reanudación de la vida pública, que incluyó una reapertura lenta y gradual de las universidades.

Los siete campus de la Universidad de Islandia llevan abiertos desde entonces, pero con bastantes restricciones, debido a las reglas de higiene y de distancia social, así como de concentraciones de personas en espacios públicos.

La reapertura ha permitido mantener el calendario de exámenes en las universidades, que han ampliado su calendario de cursos de verano, a los que podrán acceder alumnos residentes en el extranjero.

En Dinamarca, de acuerdo con el plan de normalización presentado hace una semanas por la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, la apertura de universidades está incluida en la cuarta fase, prevista para agosto, aunque todavía no se ha concretado una fecha ni tampoco cómo se desarrollará.

Aparte de las restricciones relacionadas con la higiene y la distancia social de un metro falta por aclarar cómo de grandes serán las concentraciones de personas permitidas para entonces por las autoridades, que de momento se reducen a solo diez.

El Gobierno ya ha anunciado que elevará a 30 o 50 personas el número de personas permitido a principios de junio, pero no está claro qué regla regirá en agosto, lo que llena de incertidumbre la reapertura.

En Finlandia existe también una gran incertidumbre sobre si el próximo año académico podrá iniciarse con normalidad o se mantendrán las actuales restricciones, aunque la mejora de la situación en las últimas semanas invita a un cierto optimismo.

“Todavía es pronto para tomar una decisión porque aún no sabemos cómo evolucionará la pandemia, pero si la situación no empeora, las universidades retomarán la educación presencial cuando comience el próximo curso académico, a principios de septiembre”, dijo a Efe Maija Innola, asesora del Ministerio de Educación y Cultura.

El Gobierno finlandés decretó a mediados de marzo el cierre de todos los centros de enseñanza del país, salvo contadas excepciones en la educación preescolar y primaria, una medida que estuvo vigente durante dos meses.

A mediados de mayo, ya con la pandemia bajo control, el Ejecutivo finlandés ordenó la reapertura de las escuelas y guarderías, pero recomendó que todas las universidades y otros centros de enseñanza superior continuaran la educación a distancia al menos hasta el inicio del próximo curso académico.

No obstante, dejó en manos de las universidades la posibilidad de organizar enseñanza presencial de acuerdo a las necesidades.

De cara al próximo curso académico, los mayores afectados han sido, de momento, los miles de estudiantes de secundaria que optan a las escasas plazas universitarias disponibles, ya que las pruebas de acceso se están realizando por primera vez de forma telemática y no siempre con las mejores garantías.

Noruega y en Suecia aún no está claro qué ocurrirá el próximo curso

En Noruega, sus campus continúan cerrados y no está claro cuándo podrán abrir, ya que las autoridades no han dado una solución concreta para las universidades, de modo que se mantiene la enseñanza a distancia y se ha optado ya por que la mayoría de los exámenes de este curso sean digitales.

Desde finales de abril se permite no obstante el acceso a laboratorios y locales de ensayo si es “absolutamente necesario” para completar la educación y si es asumible de acuerdo con las reglas sanitarias, en asignaturas artísticas, de ciencias, tecnología, sanidad, diseño y audiovisuales.

Varias universidades como la de Oslo, la principal del país, y la de Trondheim han anunciado que continuarán con la enseñanza por internet en otoño y han suspendido ya los programas de intercambio de alumnos extranjeros para el primer trimestre, mientras otras solo lo han hecho con alumnos procedentes de fuera de Europa.

En situación de incertidumbre se mantienen igualmente las universidades de Suecia, cerradas por recomendación de las autoridades desde el 18 de marzo, al igual que los institutos, aunque no las escuelas ni las guarderías, dentro de la línea más suave de restricciones seguida por el Gobierno sueco, en comparación con el resto de países nórdicos y de la mayoría de Europa.

Algunas de las principales universidades suecas como la de Estocolmo o Uppsala mantienen la enseñanza a distancia hasta el 30 de agosto y aún no han tomado una decisión sobre el próximo curso, aunque han mostrado su deseo de reabrir en otoño.

Otras, en cambio, como la de Gotemburgo, han prolongado la enseñanza por internet hasta el 31 de octubre, y la de Malmoe, hasta el 8 de noviembre.

La incertidumbre sobre el próximo curso ha llevado a algunas universidades a suspender temporalmente sus programas de intercambio con alumnos extranjeros.

En Rusia se preparan para cualquier escenario

Las universidades rusas se preparan para iniciar el próximo curso académico el 1 de septiembre bajo cualquier escenario, ya que aún falta por definir cómo hacerlo debido al coronavirus. Por ello muchas se plantean la posibilidad de impartir clases en línea.

El ministro de Educación de Rusia, Valeri Falkov, ha dicho que el periodo de admisión de documentos para programas de máster comenzará en junio y el de las licenciaturas en julio, y que con ese calendario las universidades podrán iniciar el año académico el 1 de septiembre, una tradición que se mantiene desde hace décadas.

Eso sí, las autoridades no han decidido aún en qué formato se iniciará el nuevo curso y Falkov aclaró que esta cuestión se abordará más adelante, ya que dependerá de la situación epidémica.

“Espero que las clases comiencen el 1 de septiembre, aunque el futuro, posiblemente, será de los formatos mixtos”, es decir presencial y en línea, señaló a Efe la vicerrectora de la Escuela Superior de Economía de Rusia, con sede en Moscú, Valeria Kasamara.

Las universidades se pasaron el 16 de marzo a las clases virtuales debido a la propagación del coronavirus, una verdadera “prueba de estrés” para éstas, porque no estaban preparadas del todo, dijo Falkov, aunque ello aceleró “los planes de implantación de nuevas tecnologías y la educación en línea”, explicó Kasamara.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha señalado que las tecnologías abren grandes posibilidades, pero no pueden sustituir la comunicación presencial entre un docente y un alumno.

Edición: Miriam Burgués