El cine busca visibilidad a través de los Premios Lux del Parlamento Europeo

El director español Rodrigo Sorogoyen [EFE/Javier Rojas]

Estrasburgo (EuroEFE).- La muerte no resuelta de un secretario de la ONU, la corrupción política en España y la lucha feminista en Macedonia optan mañana a los Premios Lux del Parlamento Europeo, un galardón que aporta una enorme visibilidad a unos filmes que llegan a muchos más países de lo que hubieran soñado.

En eso coinciden, en entrevistas con Efe, los equipos de las tres películas nominadas: el filme español “El reino”, de Rodrigo Sorogoyen; el macedonio “God exists, her name is Petrunya”, de Teona Strugar, y el documental danés “Cold case Hammarskjöld”, de Mads Brügger.

“El reino” se va a subtitular a 28 idiomas y se va a estrenar comercialmente “en países pequeños a los que no llega habitualmente el cine español”, destaca el productor del filme, Gerardo Herrero, más que satisfecho con el recorrido de una película que se llevó siete Premios Goya, incluidos los de mejor dirección y mejor actor, para Antonio de la Torre.

El equipo de “El reino”, con la actriz Ana Wagener (c), y Rodrigo Sorogoyen (i), posan durante la presentación del Festival de San Sebastián. EFE/MARISCAL

Además de haber conseguido mayor recaudación de taquilla en Francia que en España, así como unas críticas excelentes en el país vecino, algo que se debe, en opinión de Herrero, a su mejor nivel cultural.

En España “la sociedad es educada de espaldas a la cultura”, se lamenta el productor, que considera que el cine norteamericano ha infantilizado a los espectadores, que se acostumbran al puro entretenimiento y no al cine que plantea cuestiones y hace reflexionar, como es el caso de “El reino”.

Es una película “atractiva, valiente y que habla de lo que pasa en la sociedad”, una historia adaptada de la realidad para la que se trabajó mucho consultando a políticos de la izquierda y la derecha, a abogados del caso Gürtel, a mucha gente implicada en los escándalos de corrupción que impulsaron la historia.

Y pese a ser un filme difícil, al final, con su estreno en salas y su exhibición en plataformas televisivas, conseguirá “tres, cuatro o cinco millones de espectadores”, una cifra más que respetable.

Una historia de corrupción, diferente pero con puntos comunes al documental “Cold case Hammarskjöld”, con el que el periodista danés Mads Brügger trata de arrojar luz a la muerte del que fuera segundo secretario general de la ONU entre 1953 y 1961.

Fue en 2011 cuando Brügger conoció una historia muy diferente a la oficial sobre la muerte de Hammarskjöld, en un accidente aéreo.

“Eso me llevó a leer mucho sobre el hecho y las circunstancias que le rodearon y me encontré con una historia enorme y compleja, de las que pueden ser un proyecto para toda una vida”, explica Brügger.

Al ahondar en el accidente se topó con algo llamado South African Institute for Maritime Research (SAIMR), un instituto de investigación que ocultaba una milicia que en los años sesenta y setenta actuaba para tratar de mantener la supremacía blanca en el continente africano.

Años de trabajo y de investigación llevaron a Brügger y al investigador privado Göran Björkdahl a conseguir que un miembro de SAIMR, Alexander Jones, contara a cámara las actividades de esa milicia y su posible implicación en el asesinato de Hammarskjöld.

“Cuando empezamos a investigar parecía algo de ficción, con un responsable, Keith Maxwell, que era como un personaje de cómic”, señala el realizador, que considera que no han podido llegar al fondo de los hechos: “Hicimos todo lo que pudimos con nuestros fondos limitados”.

La directoria macedonia Teona Strugar Mitevska, en el último festival de Berlín. EFE/EPA/ADAM BERRY

Un documental que aspira a llevarse mañana el Lux, como también el filme macedonio “God exists, her name is Petrunya”, inspirado en hechos reales y que mezcla feminismo, religión, tradición y crónica negra para contar un incidente tan local como universal.

Protagonizado por una sorprendente Zorica Nusheva en su primer papel en el cine, la película cuenta cómo una joven, Petrunya, participa en una especie de competición que consiste en rescatar del río la cruz de una pequeña iglesia en el norte de Macedonia.

La participación de una mujer, que además consigue hacerse con la cruz, genera una tremenda reacción machista que sirve para realizar “una disección quirúrgica de la sociedad actual”, en palabras de su directora.

“Es una historia específicamente sobre nuestro país, pero es un problema que afecta a todo el mundo y que tras el movimiento ‘MeToo’ se ha hecho más visible. Solo hay que mirar las estadísticas y ver cuántas mujeres presidentas o ministras hay”, reflexiona Strugar.

En esa visibilización el cine “es una herramienta poderosa” porque permite que los mensajes lleguen a mucha gente y más aún cuando películas como la suya consiguen ser finalistas de premios internacionales como el Lux.