Italia, Grecia y Portugal comienzan el curso escolar con precaución, protestas y algunas carencias

Padres con sus hijos llegan ese lunes a la Escuela Voz do Operario de Lisboa en el primer dia del curso escolar 2020-2021. EFE/Cynthia de Benito

Roma/Lisboa/Atenas (EuroEFE).- Las escuelas en Italia abrieron este lunes sus puertas para un nuevo curso que nadie augura fácil y con algunas protestas por falta de pupitres unipersonales, mascarillas o profesores. En Portugal el regreso está marcado por mascarillas para mayores de diez años, abundante gel desinfectante y, a veces, toma de temperatura a la entrada. Y en Grecia la vuelta a las aulas se produce en medio de quejas de padres y profesores por la falta de medidas de seguridad adecuadas.

Según el Ministerio de Educación italiano, unos 5,6 millones de alumnos de 8,3 millones volvieron este lunes a clase en 12 regiones del país y en la provincia autónoma de Trento.

En algunas regiones, como Campania, los Abruzos o Apulia, han aplazado el inicio del curso hasta el 23 de septiembre, después de las elecciones regionales del 20 y el 21, y un día antes se abrirán en Cerdeña, mientras el colegio ya comenzó la semana pasada en la provincia autónoma de Bolzano.

“Los estudiantes tienen un gran deseo de volver a clase y recuperar la sociabilidad. Este será un año complejo, lo sabemos, pero hemos trabajado duro y construido una estrategia de prevención que funcionará si todos hacen su parte de manera responsable”, dijo la ministra de Educación, Lucia Azzolina.

El primer ministro, Giuseppe Conte, no ha ocultado que este curso habrá dificultades y este domingo, en un mensaje de vídeo en Facebook, agradecía a los maestros, directores de escuela y a las familias por los “sacrificios” que han hecho.

La apertura del curso es “un momento de intensa emoción. Una emoción que también viviré como jefe de un Gobierno que ha trabajado para una vuelta en seguridad, pero también como padre”, dijo Conte en su mensaje.

Para el nuevo curso se han decretado protocolos para escalonar las entradas y salidas, distintos horarios para ir al baño o no dejar ningún tipo de material escolar en las aulas.

Si un alumno manifiesta síntomas compatibles con COVID-19, debe ser aislado y enviado a casa lo antes posible, y si da positivo a la prueba se iniciará el aislamiento durante 14 días para toda la clase y sus profesores.

Niños eufóricos y padres ansiosos en Portugal

“¡Mi amor, es la clase de siempre!”, grita una mujer a las puertas del colegio. No puede acompañar a su hijo dentro y sus indicaciones, amortiguadas por la mascarilla, son ya ignoradas por el niño, eufórico por ver a sus compañeros en el día en que casi millón y medio de escolares vuelven a clase en Portugal.

La escena se repite a lo largo del país, donde culminan semanas de debate entre políticos, padres y educadores sobre cómo sería el inevitable regreso, marcado por mascarillas para mayores de diez años, abundante gel desinfectante y, a veces, toma de temperatura a la entrada.

Es lo que sucede a las puertas de la escuela Voz do Operário, en Lisboa, que recibe a unos 500 alumnos, desde guardería hasta 11 años, que en este curso de la pandemia deben entrar por una puerta lateral.

La idea es que tengan un acceso más directo al aula y vaguen menos por los pasillos, pero acaba por ralentizar la entrada, formando una fila que da la vuelta al edificio compuesta por padres ansiosos y niños eufóricos por reencontrarse.

“Duarte, ¡Duarte!, ¡mira mi mascarilla!”, grita uno de ellos en la fila. Mientras los padres tratan de que se guarde la distancia, los pequeños desbordan energía, mostrándose no solo sus nuevas mochilas de Frozen o Spiderman, también sus mascarillas de colores o con dibujos animados.

Algunos padres aprovechan para sacar fotos a sus vástagos e inmortalizar el inicio de curso más extraño, todo risas antes de llegar a una puerta en la que finalmente deben soltarles la mano: un par de docentes les toman la temperatura y entran solos en el edificio.

La Dirección General de Salud (DGS) de Portugal ha preparado para este curso una serie de orientaciones, para que cada escuela se adapte según su realidad.

Algunas nociones básicas son una separación de al menos un metro entre pupitres, que se alarga a tres metros en clase de educación física, que cuando sea posible deberá impartirse en el exterior prescindiendo del gimnasio.

El resto ha sido la cuadratura del círculo para los colegios, que han debido elaborar circuitos para que solo se circule en un sentido, limitar aforo de comedores e incluso el tiempo de recreo o de intervalos entre clases.

Muchos de los centros se han adelantado a las orientaciones del Gobierno para preparar las clases, que no se publicaron hasta la primera semana de septiembre, lo que ha sido objeto de críticas por parte de varios partidos, que afean al Ejecutivo del socialista António Costa un proceder lento.

Quejas y uso obligatorio de mascarilla en Grecia

En Grecia el curso escolar comenzó este lunes, siete días más tarde de lo anunciado, en medio de quejas de padres y profesores por la falta de medidas de seguridad adecuadas en los colegios y con la obligación para todos, maestros y estudiantes, de usar mascarilla.

Este primer día tras casi medio año sin ver el cole por dentro ha sido completamente distinto a la algarabía que suele describir el reencuentro entre alumnos en tiempos normales: los niños entraban en el colegio ordenados por clases y a la entrada un profesor les explicaba a qué aula dirigirse.

En algunos colegios, la dirección reunió a los alumnos en el patio, siguiendo estrictamente las medidas de distanciamiento. En otros, se les tomaba a la entrada la temperatura y se les indicaba cómo desinfectar sus manos.

Muchos alumnos de la educación secundaria llegaron a los colegios acompañados por sus padres. La mayoría de ellos se ponían la mascarilla justo antes de entrar en el colegio.

A pesar de las manifestaciones que tuvieron lugar la semana pasada en varias ciudades griegas, hoy los incidentes han sido la rara excepción.

Los padres implicados en este movimiento expresan su preocupación de que el uso de mascarilla impide al niño respirar correctamente o están convencidos de que los niños no pueden utilizarla bien y por eso, se exponen aún mas a infecciones. Otros, rechazan incluso la existencia de la pandemia del coronavirus que atribuyen a una conspiración mundial.

“Sé que no es agradable poner mascarilla, pero es lo único que sirve para evitar infectar al otro”, declaró el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, al asistir al comienzo del curso escolar en un colegio de Atenas.

Editado por Miriam Burgués