La nueva normalidad llega al Prado y al Triángulo del Arte en Madrid

Varias personas admiran "Las meninas" de Velázquez expuesto en el Museo del Prado en Madrid, este sábado, durante su reapertura. [EFE/Mariscal]

Madrid (EuroEFE).- La nueva normalidad ha llegado al Triángulo del Arte de Madrid. El Prado, el Reina Sofía y el Thyssen abrieron este sábado sus puertas a un nuevo capítulo de su vida: menos visitantes, todos con mascarillas, más medidas de seguridad y también menos estrés y agobio para ver sus obras maestras.

“Nos hacía mucha ilusión venir”, dicen Monica Antón y Francisco Fernandez. Viven en una localidad vecina de Madrid y es la primera vez que han salido desde que comenzó el estado de alarma.

La última vez que vinieron al museo fue en enero, pero saben que la experiencia de hoy será muy diferente y lo están deseando. “Es una manera más íntima de verlo”, argumentan.

Dentro, Carmen Montero con sus tres hijos, uno de ellos bebé, su sobrina adolescente y su marido, no podía estar más encantada: “Es una gozada la verdad, sobre todo con niños”..

La expectación era similar entre los visitantes más madrugadores que esta mañana de sábado han asistido a la reapertura de alguno los tres museos más importantes de España.

Pero su emoción choca también con la nueva realidad del museo, que ha perdido de un plumazo el gentío que acompañaba sus instalaciones cada día. El Prado recibía una media de 9.000 personas al día, ahora lo visitarán como máximo 1.800.

Todos han reabierto con un tercio de su aforo, y en el caso del Reina Sofía y Del Prado solo sus salas más representativas.

El Prado lo ha hecho por todo lo alto con una pequeña ceremonia y una exposición histórica que reúne sus piezas maestras en una pocas salas.

El público que esperaba entrar este sábado en el Museo del Prado.EFE/Mariscal

A primera hora, el visitante número uno, Raul; el Ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes; y el presidente de su patronato, Javier Solana, han desplegado una pancarta con el lema “Reencuentro” en la Puerta De Goya, la única por la que se podrá entrar.

Dentro, un quinteto de cuerda ha interpretado “El himno de la Alegría” en la sala de Las Meninas, una obra que ahora se puede disfrutar con una tranquilidad desconocida.

En el Thyssen la cola a primera hora daba la vuelta al edifico y subía por la calle del Congreso, la Carrera de San Jerónimo, pero se ha despejado rápido con la apertura de puertas. Dentro se respiraba mucha tranquilidad, y la soledad de “Habitación de hotel”, de Edward Hopper, tantas veces recordando durante el confinamiento, o “Les Vessenots en Auvers”, de Van Gogh, se podían disfrutar sin compañía.

Grupos de treinta personas para ver el Guernica

Dentro del Reina Sofía, uno de los que ha sentido especialmente la nueva situación es el “Guernica”, se acabaron las aglomeraciones para ver la obra maestra de Picasso y principal reclamo del museo.

Solo pueden verlo treinta personas a la vez, hoy a primera hora había la mitad, y ya no era necesario hacer melé para conseguir verlo el a cuadro al completo.

El museo ha reabierto sus salas más representativas, y los visitantes se repartían ordenadamente en ellas o disfrutaban del jardín interior y las terrazas del Edificio Nouvel, también abiertas.

“Está situación no me gusta por el museo, se que esto lo tiene que disfrutar cuanto más gente mejor, pero es una experiencia única”, decía Carmen Montero, la madre con sus hijos que visitaba hoy El Prado.

Y es que la nueva normalidad es mejor para los visitantes, pero no tan buena para los museos, que han sufrido pérdidas millonarias y tendrán que asumir las pérdidas a corto y medio plazo por la falta de turistas extranjeros.

Una exposición única

El Museo Del Prado condensa las obras maestras de su colección en una exposición única, el “Reencuentro”: las 250 obras más importantes de sus fondos concentradas en la Galería Central y salas adyacentes, que destilan lo mejor de la pinacoteca, con obras de Goya, El Greco, Velázquez, Rubens o Tiziano.

La ocasión no es para menos, el museo lleva casi tres meses cerrado, el segundo periodo más largo tras la Guerra Civil.

Nada más llegar, la escultura del “Carlos V y el Furor” recibe al visitante sin su armadura -es desmontable-, un detalle que avisa al público de que lo que está por llegar es una manera “diferente” de ver las obras.

Hasta ella se llega tras pasar un control de seguridad en el que una máquina toma la temperatura (con más de 37,5 no se puede acceder) y un felpudo antibacteriano. El visitante debe mantener la distancia de seguridad y es obligatorio el uso de mascarilla.

La primera sala es casi una exposición en sí misma: reúne en un mismo espacio el Eva y Adán de Durero, “La Anunciación” de Fra Angélico y “El Descendimiento” de Rogier Van Der Weyden.

Varias personas admiran el Guernica, de Picasso. EFE/ Chema Moya

Luego se avanza por una larga lista de obras maestras como “El Triunfo de la Muerte” de Brueghel, “Las Tres gracias” de Rubens, “Las lanzas” de Velázquez (también “La rendición de Breda”), y en salas adyacentes, “Las Meninas” o “El caballero de la Mano en el Pecho”.

También están Zurbarán, Tiziano, Caravaggio, Patinir, Clara Peeters y muchos más. No todas las salas adyacentes están abiertas, pero desde la barrera de prohibido pasar, se pueden ver algunos de las cuadros, como “La inmaculada Concepción” de Tiepolo y otras piezas maestras.

La reordenación temporal del museo, que ha abierto con solo una cuarta parte de su espacio y con un 30 % del aforo, ha permitido licencias y guiños que de otro modo hubieran sido difíciles.

“Las Hilanderas” y “Las Meninas” se reúnen en la misma sala por primera vez desde 1929, y los dos “Saturno devorando a su hijo”, de Goya o Rubens están juntos por primera vez, también los cuadros que retratan los sucesos del 2 y el 3 de mayo de 1808 en Madrid de Goya.

Se echa de menos el “Jardín de las Delicias”, pero “es una obra tan delicada” que el museo no ha querido moverla, el Bosco está representada con otras obras excepcionales, como el tríptico de “La Adoración a los Reyes Magos”.

“Por mucho que hayas visto el Prado nunca lo has visto así y probablemente nunca más lo verás así -resume Miguel Falomir, director del Musel del Pado.

El título escogido, “Reencuentro”, es un guiño no solo al reencuentro con el público, sino también a los orígenes del museo -el año pasado celebró su Bicentenario-. La visita entonces era también a la Galería Central, aunque las obras ocupaban del suelo hasta el techo, como se puede ver en varias fotografías dispuestas en la muestra.

Ha sido un trabajo laborioso, se han movido 190 obras. Pero lo que hace muy especial esta muestra es que se podrá disfrutar con la pausa y el sosiego que caracterizaba los museos antes de que se convirtieran en el destino turístico de masas. Sin tener que hacer melé para ver las obras más significativas.

Solo 1.800 personas podrán disfrutar al día de esta exposición, y tendrán que adquirir sus entradas en la web del museo (www.museodelprado.es) para una fecha y hora determinada, también para las gratuitas. Se han eliminado las taquillas, la consigna, las audioguías y los folletos. Accederán una media de unas 80 personas cada media hora.

La duración estimada del recorrido es de hora y media, pero no se controlará el tiempo ni se impondrá un recorrido, aunque sí hay demarcado un sentido de la visita: se accede por la Puerta de Goya y se saldrá por la de Murillo.

El “Reencuentro” del Prado con los visitantes estará abierta al público hasta el próximo 13 de septiembre, cuando el museo prevé abrir con normalidad, aunque la visita seguirá contando con todas las medidas de seguridad.

Antes de la crisis del coronavirus, el Prado era el museo más visitado de España, el año pasado batió su récord histórico con 3,2 millones de visitantes, más del 60 por ciento de ellos, extranjeros.