Una alianza urbana para acercar la cultura a todos

ACCESS, la alianza urbana europea para acercar la cultura a todos

Imagen del festival canal de Amsterdam, el 12 de agosto de 2011, con un concierto gratis en un puente en Klovenierswal en Amsterdam (Holanda). EFE/Ade Johnson [EFE/Ade Johnson]

Ámsterdam (EuroEFE).- Autoridades de ocho ciudades europeas como Dublín, Londres o Lisboa han sellado este miércoles en Ámsterdam la alianza internacional ACCES para luchar contra las desigualdades sociales, económicas y geográficas, en busca de una mayor inclusión cultural.

Casi el 70% de la población vivirá en ciudades en 2050

La rápida expansión de las ciudades predice que para 2050 el 68% de la población mundial vivirá en zonas urbanas pero, a pesar de los cambios estructurales y tecnológicos, las artes y la cultura -en especial los beneficios que han demostrado tener para las comunidades- aún no están al alcance de todos los ciudadanos.

Las ocho ciudades que, por ahora, forman esta alianza internacional son Ámsterdam, Dublín, Lisboa, Londres, Riga, Sofía, Tallin y Vilna, y durante sus primeros meses de trabajo colaborarán en política inclusivas para garantizar acceso a la cultura a todos, independientemente del nivel económico o lugar de residencia.

Delegaciones de las ciudades asociadas han mantenido este martes y miércoles varios encuentros de intercambio de ideas a puerta cerrada y una reunión en Ámsterdam, en la que todas las partes han subrayado el objetivo de “lograr un cambio real en la formulación de políticas culturales” en Europa.

La cultura como motor de la ciudad

La red ACCESS, parte del proyecto europeo de desafíos urbanos URBACT, tiene la ambición de usar la cultura como motor de una ciudad “más diversa, tolerante e integrada”, porque cree que tiene la capacidad de “facilitar una mayor comprensión de las personas y sus vidas, aumentar la empatía hacia los demás y desarrollar un aprecio a la diversidad y las culturas humanas”.

En una nota divulgada por el ayuntamiento de Ámsterdam, las ciudades apuestan por empezar a “reunir datos, difundir geográficamente la actividad cultural, ampliar la participación y utilizar soluciones inteligentes”.

La vicealcaldesa de Ámsterdam y líder de esta iniciativa europea, Touria Meliani (izquierda verde), subrayó la “importancia de esta causa” y la “necesidad de ponerla entre las prioridades de la agenda” de las políticas municipales de todas las ciudades europeas y no únicamente de las participantes.

“Los que estamos aquí hoy compartimos muchas cosas, en especial que somos todas capitales de nuestros países. Pero también compartimos un reto: no todo el mundo tiene alcance o está involucrado en el arte y la cultura. Por eso, la gran pregunta es: ¿podemos garantizar igualdad cultural?”, preguntó Meliani.

Garantizar la igualdad cultural

La inclusión “será el principal foco de atención de la política cultural” de Ámsterdam de los próximos años y la ciudad “dará espacio a nuevas historias, para que puedan ser contadas y alcanzar a más gente”, pero también a “hay que tener el valor de dar espacio a lo desconocido, a aquellos que han sido a menudo ignorados”, añade.

Ámsterdam es cada vez más diversa y su demografía está cambiando rápidamente, lo que también significa que “un grupo dominante de residentes ya tiene orígenes diferentes al tradicional holandés”, pero el sector cultural no se está adaptando a esta situación y no conoce bien su audiencia, subrayan desde la capital holandesa.

El ayuntamiento de Londres resume la forma que tiene de ver la cultura: “Es un jardín grande, hecho de árboles enormes (las instituciones culturales) pero, si solo tuviera árboles, no sería un jardín sino un bosque. Lo que hace a Londres especial es el ecosistema único de árboles fuertes, pero también de flores salvajes y atractivas, es decir, los eventos culturales especiales”.

El municipio londinense se describe como “la parte subterránea” que apoya, protege y promueve iniciativas para hacer que siempre haya “un suelo rico y fértil para que todos ellos puedan crecer y trabajar de forma colaborativa”.

En el caso de Riga, el desafío principal es contrario: las actividades culturales son limitadas y separadas por una gran distancia. El 70% de las instituciones culturales están en dos de los 52 barrios de la ciudad, mientras que el 71% de los distritos no tienen ningún tipo de oferta cultural, como escuelas culturales, cines o teatros.

Tallín alerta de la falta de conocimientos sobre “lo que quiere la gente” y considera -al igual que Dublín- que la solución es “co-crear con los ciudadanos, darles la propiedad” en la oferta, mientras que Lisboa insiste en “redoblar el ecosistema cultural, creando centros más próximos, cercanos a la vida de las personas”.

La diversidad es “una fortaleza y un desafío”, dice la alianza. Los variados antecedentes sociales, económicos, étnicos y las distintas religiones y estilos de vida de las ciudades son “un caldo de cultivo ideal para la innovación”, pero se enfrentan a las crecientes “desigualdades, el aislamiento y la polarización política, causados a menudo por la falta de comprensión” entre los diferentes grupos.

Por Imane Rachidi (edición: Catalina Guerrero)

Para saber más:

► Proyecto europeo de desafíos urbanos URBACT