Acuerdo de mínimos y “agridulce” en la cumbre del clima de Madrid para ser más ambiciosos desde 2020

La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt (c), se dirige a los asistentes durante la reunión de la Cumbre del Clima de Madrid (COP25) el 15 de diciembre de 2019 en Madrid. EFE/Zipi

Madrid (EuroEFE).- La cumbre del clima cerró el domingo (15/12/2019) un documento para aumentar la ambición climática en 2020 y cumplir el Acuerdo de París que compromete a los países a evitar que la temperatura media del planeta suba este siglo por encima de 1,5 grados.

El acuerdo, titulado “Chile-Madrid, tiempo de actuar”, se ha logrado casi dos días después de la jornada prevista para la clausura de la Conferencia (COP25) y tras unas maratonianas negociaciones que se han prolongado durante toda la madrugada.

El documento ha sido aprobado por la presidenta de la COP25, la chilena Carolina Schmidt, tras un tenso debate con Brasil que no aceptaba inicialmente dos párrafos incluidos en el acuerdo sobre océanos y uso de tierras.

El acuerdo final de la COP25 establece que los países deberán presentar en 2020 unos compromisos más ambiciosos de reducción de emisiones (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas) para hacer frente a la emergencia climática.

La ciencia como base para una transición justa

Según el acuerdo, el conocimiento científico será “el eje principal” que debe orientar las decisiones climáticas de los países para aumentar su ambición, que debe actualizarse permanentemente de acuerdo a los avances de la ciencia.

El texto recoge “el imperativo” de que la transición hacia un mundo sin emisiones sea justa e impulse la creación de empleo decente.

El acuerdo reconoce además la acción climática de los actores no gubernamentales, a quienes invita a que la incrementen y generalicen estrategias compatibles con el clima.

Las discusiones en Madrid han mostrado asimismo que son las personas y sus preocupaciones las que deben estar en el centro de la respuesta climática.

Pacto Verde Europeo y neutralidad climática

La activación por parte de la Comisión Europea de un paquete de medidas para afrontar la emergencia climática a través de su Pacto Verde (Green New Deal) o el compromiso de 73 países con la neutralidad climática en 2050 son algunos hitos de la cumbre del clima más larga de la historia.

La UE convertía también al Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un Banco Climático, que permitirá desbloquear un billón de euros de inversión durante la próxima década y dejará de financiar proyectos relacionados con las energías fósiles en 2021.

Además, la Coalición de Ministros de Finanzas por la Acción Climática, formada por 51 países firmaba el Plan de Acción de Santiago, por el que se comprometen a introducir el cambio climático en sus políticas económicas y financieras hacia un crecimiento bajo o nulo en emisiones.

El Banco Interamericano de Desarrollo anunció en esta cumbre la creación de una Red de Bancos Centrales y Supervisores, que funcionará como plataforma internacional para lograr un sistema financiero verde a nivel global.

En la COP25, el Fondo de Adaptación logró movilizar un total de 89 millones de dólares provenientes de diversos países y se duplicó el número de fondos de inversión comprometidos con que sus carteras sean neutras en emisiones tan pronto como sea posible.

Más de 80 países anunciaron que presentarán compromisos de lucha contra el cambio climático (NDC) más ambiciosos que los actuales al Acuerdo de París en 2020.

Por otro lado, el número de multinacionales comprometidas con la neutralidad climática en 2050 se duplicó, desde las 90 en la Cumbre del Clima de Nueva York a las 177 en esta cita (en tamaño, estas empresas emplean a más de 5,8 millones de personas).

Y la cifra de grandes ciudades comprometidas con la neutralidad climática en 2050 pasó del centenar en la cumbre de Nueva York a las 398 durante la COP25.

Se pospone la regulación del mercado de carbono

La futura regulación de los mercados de carbono se ha pospuesto para la próxima Conferencia, aunque en la cumbre de Madrid se han conseguido importantes “avances” sobre el sistema que debe ordenar el comercio de derechos de emisión en todo el mundo.

La regulación de esos mercados (el Artículo 6 del Acuerdo de París) ha sido desde el comienzo de la cumbre uno de los principales escollos para lograr un acuerdo.

Durante toda la conferencia han persistido dos grandes escollos relacionados con los mercados de carbono: uno, el referido a la doble contabilidad que algunos países quieren evitar; y, otro, el relativo a la transición de los remanentes de derechos de emisiones que algunos Estados conservan del Protocolo de Kioto y que pretenden mantener en la transición al Acuerdo de París.

La Presidencia chilena de la cumbre y Brasil han mantenido durante los últimos días un pulso respecto a la regulación de esos mercados en el artículo 6 del Acuerdo de París.

La Unión Europea aceptó abrir un plazo de transición para reconocer los bonos antiguos hasta el año 2023, pero Brasil ha insistido en que se alargue ese periodo transitorio al menos hasta el año 2025, según han informado a EFE fuentes de la delegación chilena, que han destacado el “esfuerzo y la flexibilidad” que ha realizado la Presidencia para tratar de buscar consensos en este asunto.

Los textos que se han avanzado durante la cumbre de Madrid se consideran, por parte de la Presidencia chilena, “buenos avances” desde el punto de vista técnico.

Sin embargo, se requieren todavía algunos ajustes entre las diferentes visiones de las partes, en concreto sobre lo que se refiere al apoyo financiero obligatorio para los países más vulnerables, para evitar la doble contabilidad y para determinar ese proceso de transición de Kioto a París.

Ecologistas lamentan la inacción política

Las organizaciones ecologistas en España han lamentado la “gran brecha” entre las demandas de la sociedad y la “inacción” demostrada por los gobiernos en las negociaciones de la cumbre del clima de Madrid (COP25) con una declaración final que “no ha estado a la altura de la urgencia”.

En declaraciones a los medios a las puertas del plenario donde la presidencia chilena de la COP25 ha aprobado el documento definitivo, la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz, ha subrayado que “lamentablemente, los resultados no han estado a la altura ni de la ciencia ni de los gritos de la calle”.

Ruiz se ha felicitado de que “al menos, se ha logrado introducir la naturaleza y su función en la lucha contra el cambio climático, gracias a que muchos países han logrado aislar a Brasil en su pretensión de no incorporar el papel de los océanos y el uso de la tierra” en esta lucha.

En su opinión, “llevamos dos días de retraso pero al menos tenemos un documento y se han clarificado algunas posiciones sobre el articulo 6 -el relativo a la regulación de los mercados de carbono- y que se lleven como documentos de partida para el año que viene”.

Mar Asunción, responsable de Clima y Energía de WWF, ha asegurado que la sociedad civil está “bastante decepcionada”, porque después de dos semanas “clamando por una mayor ambición”, ésta no está garantizada.

“No hay ningún compromiso que impida el aumento de la temperatura del planeta en 3 grados”, ha subrayado la representante ecologista, quien ha calificado el texto de “demasiado débil” para garantizar que todos los países presenten compromisos más ambiciosos y en línea con la ciencia en 2020.

Editado por Miriam Burgués