Aerolíneas en la tormenta de la pandemia

Empleados de Air France y miembros de los sindicatos Sud Aerien y CGT Roissy protestan por su condición laboral y salarial, durante un Comité Social y Económico extraordinario en la sede de Air France en Roissy, cerca de París, Francia, el 03 de julio de 2020. EFE/EPA/YOAN VALAT

París (EuroEFE).-  Air France suprimirá 7.580 empleos en tres años, la portuguesa TAP vuelve a colocarse bajo control estatal y España dice que espera poder aliviar a las compañías aéreas sin rescatarlas. Son tres ejemplos europeos de la crisis que la covid-19 está produciendo en el sector aéreo.

Air France suprimirá 7.580 empleos en tres años

La dirección del grupo aéreo Air France confirmó este viernes la puesta en marcha de un plan de reajuste para suprimir 7.580 empleos en el país en los próximos tres años para hacer frente al “duro golpe” por la crisis sanitaria del coronavirus.

Las salidas afectarán a 6.560 empleados de Air France, que representa el 16 % de sus más de 40.000 empleados, y unos 1.020 de HOP!, su filial regional, como indicaban las informaciones filtradas esta semana por los interlocutores sociales.

La decisión fue confirmada durante un comité extraordinario que duró buena parte del día, mientras que cientos de empleados se concentraban ante la sede de la empresa en Nantes (oeste) y Roissy (periferia de París) para denunciar las medidas, para las que no descartan aplicar despidos directos.

“Durante tres meses, la actividad y la facturación de Air France ha caído un 95 %, y durante lo peor de la crisis la compañía ha perdido 15 millones de euros al día”, indicó la empresa en un comunicado tras las reuniones

La recuperación será “muy lenta” por las “numerosas incertidumbres que persisten en la situación sanitaria, el levantamiento de las restricciones de viaje y la evolución de la demanda comercial”, añadió el grupo.

Esta situación los lleva a vaticinar que el nivel de actividad de 2019 no se recuperará antes de 2024, lo que obliga a una actuación con “lucidez y responsabilidad” para preparar la transformación que se basará en el cambio de modelo de su actividad doméstica, la reorganización de sus funciones y el recorte de gastos.

El grupo insistió en que, en el caso de Air France, las numerosas jubilaciones que se esperan (más de 3.500) servirán para compensar más de la mitad de la reducción de 6.560 empleos anunciada de aquí a finales de 2022.

La brasileña Azul dice que acuerdo con Portugal garantiza continuidad de TAP

La aerolínea brasileña Azul, accionista privado indirecto de la portuguesa TAP, afirmó este viernes que el acuerdo alcanzado con el Gobierno luso garantizará la continuidad de la compañía, que volverá a estar bajo control estatal cinco años después.

“Con la ayuda proporcionada por el Gobierno portugués seremos capaces de garantizar la continuidad de TAP y también mantener la integridad de nuestra inversión”, señaló el primer ejecutivo de Azul, John Rodgerson, en un comunicado remitido a la bolsa de Sao Paulo.

Rodgerson destacó que TAP fue “severamente impactada” por la crisis del coronavirus, “como muchas otras compañías aéreas en todo el mundo”.

El acuerdo con Portugal incluye la venta de la participación indirecta del 6 % de Azul por un valor de aproximadamente 65 millones de reales (unos 12,2 millones de dólares).

Las partes también pactaron que la aerolínea brasileña, propiedad del empresario brasileño-estadounidense David Neeleman, renunciase a convertir en acciones el préstamo de 90 millones de euros que hizo a TAP en 2016.

El pacto “permitirá una inyección de capital vital” en TAP, añadió en la nota Azul, que es la mayor compañía aérea de Brasil en número de vuelos y ciudades atendidas.

El Estado portugués, que poseía el 50 % de las acciones de TAP, comprará una posición del 22,5 % tras alcanzar un acuerdo de última hora con los accionistas privados que evitó su nacionalización.

El resto del accionariado se mantendrá en manos privadas: un 22,5 % será del consorcio Atlantic Gateway, controlado por el empresario luso Humberto Pedrosa, y un 5 % de los trabajadores.

El acuerdo supone por tanto la salida de Neeleman de Gateway y, con ello, de la aerolínea.

España dice que espera poder aliviar a las compañías aéreas sin rescatarlas

El ministro español de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, señaló este martes en Bruselas que el Estado español espera poder hacer frente a las necesidades financieras de las compañías aéreas nacionales sin necesidad de plantear un rescate para el sector.

“Lo que va a hacer el Estado es intentar garantizar y mantener estas compañías, que caracterizamos de estratégicas, pero no hay rescate porque no se nos está planteando rescate”, dijo Ábalos ante la prensa, tras reunirse con la comisaria europea de Transportes, Adina Vaelan.

El titular español de Transportes reiteró que el Gobierno no se plantea destinar un multimillonario paquete de ayudas a las compañías aéreas como ha hecho el Estado alemán, que inyectará 9.000 millones de euros en Lufthansa, el francés, que suministrará 7.000 millones a Air France o el holandés, que aportará 3.400 millones a KLM.

“De momento estamos respondiendo a las necesidades que nos plantean las aerolíneas y el sector. Esperemos no llegar a ello”, declaró el ministro, quien insistió en que está en contacto diario con las aerolíneas, que han trasladado al Gobierno sus necesidades y que el Ejecutivo está respondiendo con instrumentos financieros, dijo.

“Dispusimos de una línea de crédito con los ICO (Instituto de Crédito Oficial), hasta este momento las compañías aéreas han dispuesto de 1.700 millones de euros. Próximamente vamos a abrir otra línea para garantizar liquidez y también pensando ya en la solvencia de las compañías a cargo de España”, agregó.

No obstante, el ministro apuntó que en el Fondo de Reconstrucción que se negocia en Europa para superar la crisis económica, “estas compañías que son estratégicas deben tener también un tratamiento que además responda a una política europea porque tenemos que evitar el desequilibrio dentro de las propias compañías nacionales de la Unión Europea (UE)”.

Edición: Catalina Guerrero