Europa atrasa los relojes una hora este domingo para entrar en el horario de invierno

EFE/ARCHIVO

Bruselas (EuroEFE).- La madrugada de este sábado 26 al domingo 27 de octubre los ciudadanos de la Unión Europea (UE) retrasarán sus relojes una hora, un cambio regulado en la legislación comunitaria cuya supresión se debate desde el año pasado.

La noche del sábado al domingo los europeos dormirán una hora más, ya que los relojes se retrasarán una hora, de modo que a las 3.00 serán las 2.00 en el caso de España.

En el caso de Canarias, este cambio de horario también se aplica y seguirá manteniendo una hora de diferencia con la hora peninsular.

Este fin de semana, tres Estados miembros (Reino Unido, Irlanda y Portugal) se adecuarán al horario GMT.

En los casos de España, Austria, Bélgica, la República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Luxemburgo, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia, Croacia y Holanda situarán sus relojes a GMT+1.

Por su parte, Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Rumanía retrasarán la hora a GMT+2.

En septiembre del año pasado la Comisión Europea propuso acabar con el cambio de hora este mismo 2019, tras la encuesta pública que recabó un número récord de respuestas (4,6 millones) y que reveló que mayoritariamente (un 84 %) los ciudadanos europeos quieren terminar con esa práctica.

La abolición del cambio horario no ocurrirá antes de 2021

Aun así, la abolición del cambio de hora debe ser debatida y pactada por los dos colegisladores de la UE, la Eurocámara y el Consejo (los Estados miembros), para que pueda entrar en vigor, algo que ahora no se espera que suceda antes de 2021.

En su propuesta legislativa, la Comisión ofrecía a los Estados miembros la libertad de decidir si se regirán de manera permanente por la hora de verano o la de invierno, pero instaba a que lo acuerden “de manera coordinada entre países vecinos”.

Diferentes estudios en 2018 indicaron que el ahorro de energía por el cambio horario es mínimo, mientras que aumentaban las quejas de los ciudadanos por sus efectos negativos para la salud.

Editado por Miriam Burgués