La próxima cumbre del clima se celebrará en Madrid

La última cumbre del clima, la COP24, en Katowice, Polonia, en diciembre de 2018. [EPA/PETER KLAUNZER]

Berlín (EuroEFE).- La próxima cumbre del clima (COP25) se celebrará en Madrid, confirmó este viernes en un comunicado la Secretaría de la ONU sobre Cambio Climático, con sede en Bonn (oeste de Alemania).

“Nos complace anunciar que la Mesa de la COP ha acordado que la COP25 tendrá lugar del 2 al 13 de diciembre en Madrid, España”, indica la secretaria Ejecutiva de la agencia, Patricia Espinosa.

La también presidenta de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ya dio ayer la bienvenida a la propuesta de las autoridades españolas de organizar la reunión de la COP25, prevista en diciembre en Chile.

La reunión, que tenía que organizarse en Santiago de Chile, estaba previsto que se celebrara entre el 6 y 13 de diciembre, pero Espinosa precisó que tendrá lugar entre los días 2 y 13 de ese mes.

Fue el presidente español del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, quien trasladó al mandatario chileno, Sebastián Piñera, la disposición de España a acoger esa reunión tras la renuncia del país andino por su situación interna.

La presidenta designada de la COP25, la ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, comunicó oficialmente a Naciones Unidas esta propuesta, que fue analizada este viernes por la Mesa de Gobierno de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmncc).

Chile asumió la presidencia y organización de la COP25 tras la renuncia de Brasil con la llegada al Gobierno del presidente Jair Bolsonaro. 

Con las agendas cerradas, el reto es la logística

La próxima cumbre del clima (COP25) tiene ya un trabajo hecho con agendas casi cerradas, pero ahora, con la renuncia de Chile, el gran reto es preparar la logística de un evento que puede reunir hasta 25.000 personas y que necesita dos sedes cercanas, más seguridad, transporte público y plazas hoteleras.

Normalmente las cumbres se preparan durante dos años, de hecho ya se sabe la ciudad que acogerá la COP26, Glasgow, y Chile asumió la presidencia de la actual -que la sigue manteniendo- y su organización después de la renuncia de Brasil con la llegada del Gobierno de Jair Bolsonaro; para su preparación ha contado con aproximadamente un año.

Ahora, tras la decisión de las autoridades chilenas, la ciudad elegida como sede deberá preparar en cuatro semanas toda la logística de un evento que atrae a miles de expertos y periodistas  y para el que es imprescindible un aeropuerto internacional con elevado tráfico aéreo, plazas hoteleras disponibles o transporte público -que para una parte de los participantes de la cumbre siempre es gratuito-.

Además, un gran recinto y el diseño de un dispositivo de seguridad acorde.

Según fuentes consultadas por Efe conocedoras de la organización de estas cumbres, si bien las COP tienen una semana fuerte, representantes de las delegaciones suelen estar hasta tres semanas en la ciudad que acoge el evento, para el que conseguir el recinto adecuado es uno de los objetivos prioritarios.

Y es que se necesita un recinto con dos espacios, uno que estará controlado por Naciones Unidas y que albergaría, entre otros, a las delegaciones y las negociaciones de casi 200 países, y otro para “eventos paralelos”, como la presentación de informes científicos o actos de ONG.

La COP25, para la que Chile disponía de cerca de 74 millones de euros -la ciudad que la celebra recibe también un retorno de la inversión-, es una cumbre técnica, donde el objetivo principal es preparar el terreno y presionar a los países para que presenten contribuciones más altas al Acuerdo de París en el primer trimestre de 2020.

El origen, la convención de Brasil

La Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro en 1992, conocida como la Cumbre de la Tierra, fue la que adoptó la Convención que ha dado lugar a las COP, un acuerdo internacional con el objetivo de reducir los gases de efecto invernadero.

La primera reunión de las partes, la COP1, se celebró un año después en Berlín y concluyó con la firma del “mandato” que lleva el nombre de la capital alemana.

El mandato de Berlín estableció la voluntad de reducir los gases causantes del efecto invernadero, pero sin concretar compromisos sobre plazos o cantidades.

El protocolo de Kioto

La COP3 de 1997 aprobó el Protocolo de Kioto al cierre de un cumbre en la que participaron delegados de 125 países.

El de Kioto fue el primer protocolo legalmente vinculante que limitaba las emisiones de gases causantes del calentamiento global, pero no fue suscrito por algunos de los principales emisores de CO2 “per capita”, entre ellos el mayor, Estados Unidos.

El protocolo recogía el compromiso de reducir en conjunto en el periodo 2008-2012 las emisiones de gases de efecto invernadero en un 5,2 % respecto a los niveles de 1990 (de un 8 % en el caso de la UE).

Kioto entró en vigor en 2005 tras la ratificación por parte de la Federación Rusa y expiró en 2012.

La decepción de Copenhague

A pesar de las expectativas que despertó en 2009 la decimoquinta conferencia de las partes (COP15) de Copenhague (Dinamarca) para negociar un nuevo acuerdo antes del fin de Kioto, los resultados fueron decepcionantes ante la imposibilidad de lograrlo.

 El acuerdo de París

No sería hasta seis años después de Copenhague, en la COP21 de París de finales de 2015, cuando casi 200 países rubricaron un acuerdo calificado de histórico.

Pese al hito que supuso esta firma, el nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, tomó la decisión de retirar a su país del Acuerdo de París contra el cambio climático, algo que finalmente materializó en junio de 2017.

La última en Katowice (Polonia)

La última conferencia hasta ahora, la vigésimocuarta (COP24), se celebró a finales del pasado año en Katowice (Polonia).