Más de 178.000 hectáreas de bosques y tierras se quemaron en la UE en 2018

Un hombre combate un incendio forestal en Portugal. [EFE/Miguel A. Lopes]

Madrid (EuroEFE).- Más de 178.000 hectáreas de bosques y tierras se quemaron en la UE en 2018. El número de países que sufrieron grandes incendios fue mayor que nunca, aunque la superficie total que se quemó es la sexta parte de la de 2017.

Portugal fue el país de la UE en el que más hectáreas se quemaron (44.578 en un total de 12.273 incendios). Pero además fue el que más sufrió el azote de los incendios de mayores proporciones (los que afectan a más de 30 hectáreas):  86 incendios con  37.357 hectáreas quemadas.

De acuerdo con la información proporcionada por el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA), la severidad meteorológica fue la principal causa de los incendios en Portugal y las superficies de eucalipto y de alcornoque fueron las más afectadas.

Según las conclusiones de la Comisión, los ecosistemas vulnerables de la red Natura 2000, que albergan diversas especies vegetales y animales en peligro de extinción, perdieron 50.000 hectáreas a raíz de los incendios, lo que equivale al 36 % de la superficie total quemada en 2018.

En el Norte y centro de Europa, las temperaturas se mantuvieron por encima de la media, lo que explica en parte que Suecia fuera en 2018 el segundo país, detrás de Portugal, con más superficie quemada.

Según un comunicado de la Comisión Europea, en 2018 el Mecanismo de Protección Civil de la UE se activó cinco veces (en Suecia, Grecia, Letonia y Portugal y se movilizaron 15 aviones, 6 helicópteros y más de 400 bomberos. Se realizaron además 139 mapas por satélite a través del programa Copernicus.

El incendio más grave de Portugal, casi 28.000 hectáreas quemadas

En el período de verano (julio-septiembre) se produjeron 4.825 incendios rurales (39% del total, que consumieron aproximadamente 35. 476 hectáreas (el 80% del total de las áreas quemadas). El peor mes fue agosto, con 2.250 incendios rurales (18% del número total de
incendios rurales) y 31.166 ha (70% del total quemado)

Portugal registró 25 incendios grandes (mayores o iguales a 100 hectáreas), que corresponde al 77% del total área quemada. Según el informe, hubo 4 incendios que superaron las 500 hectáreas, que quemaron en total 29 .157 hectáreas.

El incendio más grande de 2018 fue en el distrito de Faro, que quemó 27.764 hectáreas y duró del 3 al 10 de agosto.

Los incendios se produjeron principalmente en las altas distritos de densidad de población, como Porto (Región norte), Braga (región norte), Viseu (Región central), Aveiro (región central) y Lisboa (región de Lisboa) que registró el 55% del número total de incendios.

El informe destaca que entre los prinicipales objetivos del Instituto para la Conservación de la Naturaleza y los bosques en Portugal están la del manejo de combustibles forestales y la cooperación con los municipios (se han gestionado en este sentido más de 60.000 hectáreas), y la construcción de depósitos de agua (se construyeron 636).

Bomberos combaten el incendio forestal en Monchique, en el Algarve. el más importante de 2018. Provocó además 44 heridos. [EFE/Miguel A. Lopes]

En España disminuyeron los incendios en 2018

Según el informe, el número total de los incendios ha disminuido en un 43.19% con respecto al promedio de la última década, con un disminución del 37,75% en el número de pequeños incendios (menos de una hecatárea) y de 53.67% en incendios más grandes (mayores de una hecatára respectivamente.

Este año tuvo el menor número de incendios de la última década. Mirando las áreas afectadas, hubo una disminuir con respecto al promedio de los últimos 10 años de un  66,16% en las áreas boscosas y de un 75,19% en áreas forestales.

Dice el informe que 2018 ha sido el año con el área quemada más pequeña de la última década y también en toda la serie histórica disponibles desde 1968, cuando se comenzaron las estadísticas.

Según la estadística, realizada con registros semanales de las aportaciones de las comunidades autónomas durante los meses de verano, y mensuales durante el resto del año, en España hubo 3 grandes incendios forestales, los que superan las 500 hectáreas.

Estos incendios fueron los de Santa Columbua de Curueño (León), que se inició el 12 de mayo y quemó 645 hectáreas; el de Nerva (Huelva) del 2 de agosto que quemó 1.494,84 hectáreas; y el de Llutxtent,el 6 de agosto, con 3.146,69 hectáreas. En total, los grandes incendios forestales en España quemaron un total de 5276,43 hectáreas.

El primer GIF tuvo lugar en mayo, los dos siguientes ocurrió durante la campaña de verano. En total, los GIF representan 20.97% del área quemada y solo 0.04% de la cantidad total de incendios que ocurrieron 29). Los dos GIF que ocurrieron durante el campaña de verano representó el 87,78% de La superficie total afectada en el Mediterráneo región.

En cuanto a la distribución, la estadística muestra que la región del noroeste (Galicia, Asturias, Cantabria y las provincias de León y Zamora) fue la que sufrió la mayor cantidad de incendios, con el 42,61 % del total anual. Le siguen las comunidades del interior, con el 35,11 por ciento y finalmente la zona del Mediterráneo y Canarias

En cuanto a la superficie forestal, en la región del noroeste fue del 42,61% de la total, seguido de la región mediterránea, las comunidades del interior y, con mucho
valores más bajos, las Islas Canarias.

Si se tienen en cuenta las zonas boscosas, las mayores áreas quemadas corresponden al noroeste y a las regiones mediterráneas (44,92 y 28,83 respectivamaente), seguido por el Interior (24,63) y Canarias Islas.

Trabajos de extinción en el incendio de Nerva, EFE/Julián Pérez

El caso de Suecia

Suecia ha tenido la peor temporada de incendios desde que se recopilan datos. La superficie total de más de 21. 605 hectáreas que se quemó en el país fue la segunda más extensa en la UE.

El riesgo de incendio en Suecia fue extremadamente alto en 2018. Y lo destacable es que muchos de los incendios fueron causados por rayos. El problema es que las fuertes nevadas de un invierno y las fuertes lluvias retardaron el crecimiento de la hierba: perfecto combustible en la temporada de riesgo (junio, julio y principios de agosto). Todo ello aderezado con un aire seco que contribuyó a que se secara la vegegación y los fuegos se propagaran con mayor facilidad y rapidez.