Saqueo de los bosques rumanos, los más extensos y antiguos de la Unión Europea

Imagen facilitada por Agent Green que muestra una zona talada de árboles. Los bosques rumanos, entre los más extensos y antiguos de la Unión Europea, están gravemente amenazados por la tala ilegal masiva, un negocio de hasta 1.000 millones de euros anuales contra el que un puñado de ciudadanos ha decidido actuar ante la pasividad, o incluso complicidad, de las autoridades. Contra esta situación inédita en la Unión Europea (UE) se ha revelado Tiberiu Bosutar, un vecino del pueblo de Moldovita, en el extremo norte el país, que hace cuatro años decidió dejar de esperar respuestas de las autoridades y pasar a la acción contra las mafias que explotan la madera. EFE

Bucarest (EuroEFE).- Los bosques rumanos, entre los más extensos y antiguos de la Unión Europea, están gravemente amenazados por la tala ilegal masiva, un negocio de hasta 1.000 millones de euros anuales contra el que un puñado de ciudadanos ha decidido actuar ante la pasividad, o incluso complicidad, de las autoridades.

Contra esta situación inédita en la Unión Europea (UE) se ha revelado Tiberiu Bosutar, un vecino del pueblo de Moldovita, en el extremo norte el país, que hace cuatro años decidió dejar de esperar respuestas de las autoridades y pasar a la acción contra las mafias que explotan la madera.

Cansado de ver pasar camiones cargados de troncos talados de manera clandestina, Bosutar empezó a hacer el trabajo que no hacía la policía.

“En octubre, noviembre y diciembre de 2016 cogí papel y lápiz y conté todos los camiones que salían de la localidad y no tenían documentos”, explica en una entrevista con Efe.

Bosutar usó una página web oficial que permite comprobar, introduciendo la matrícula, si un vehículo tiene permiso para transportar madera.

“Así llegué a darme cuenta de que cada mes salían de la localidad más de cien transportes sin ningún documento”, cuenta el activista, que ha creado la Asociación Moldovita para divulgar los abusos.

“Nadie quiso creerme”, se queja Bosutar al recordar cómo denunció esa situación a la Policía, que se limitó a recomendarle que grabara en vídeo los transportes ilegales para tener pruebas.

Cámaras contra los ladrones 

Bosutar instaló un sistema de filmación de 24 horas diarias en un apartamento de su propiedad con vistas a la carretera por la que pasan los vehículos.

Aunque la Policía no siempre se toma en serio sus informaciones, sus sistema de vigilancia ha provocado que desde hace dos años no haya más transportes clandestinos desde su pueblo.

La tala ilegal continúa 

Pese a ello, la tala ilegal no ha desaparecido en Moldovita donde, además de la madera para la que sí tienen permiso, los extractores cortan otros árboles de manera clandestina, por los que han pagado un precio inferior a guardabosques y otros funcionarios corruptos.

Estos troncos robados salen en los transportes que sí aparecen registrados como legales.

“Todo esto ocurre muchas veces porque las autoridades locales trabajan hombro a hombro con los ladrones de madera”, asegura a Efe Gabriel Paun.

Este activista es fundador de la ONG “Agent Green” (Agente Verde), una de las organizaciones que provocaron con sus denuncias que la Comisión Europea amenazara en febrero a Rumanía con sanciones si no empieza a cumplir la legislación europea de protección de los bosques.

Un clima de amenazas y asesinatos 

Enfrentarse a las mafias de la madera en Rumanía es peligroso y los activistas lo saben. “Tenemos cierto miedo, porque sabemos que les estamos estropeando el negocio a algunos”, cuenta Bosutar.

“Hemos sido intimidados, retenidos y agredidos”, explica Gabriel Paun sobre sus inspecciones en los bosques para documentar las talas ilegales.

Según datos del sindicato de guardabosques, desde 2014 ha habido al menos 168 ataques violentos, seis de ellos mortales, contra estos funcionarios mientras hacían su trabajo. Las últimas dos muertes se produjeron a finales de 2019.

Estos asesinatos pusieron de manifiesto el peligro que corren los guardabosques que se enfrentan a las mafias.

Por eso, las autoridades rumanas decidieron recientemente que los forestales vayan armados para poder defenderse en estas situaciones.

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Según datos oficiales, cada año se talan de forma ilegal en Rumanía 20 millones de metros cúbicos de madera, frente los casi 19 millones que se extraen con los permisos correspondientes.

Según la ONG Greenpeace, el valor estimado de esa madera robada es de entre 500 y 1.000 millones de euros al año.

El presidente del país, Klaus Iohannis, calificó en diciembre estas cifras de “aterradoras”, y pidió al Gobierno que adopte “políticas sólidas y medidas firmes” para acabar esta situación.

Advirtió, además, de las desastrosas consecuencias de que la mitad de la madera que se extrae “no dé ningún dinero al erario público”.

Rumanía tiene la superficie continua de bosque más grande de Europa, según la Comisión Europea, y la mayor extensión de bosques primarios y de viejo crecimiento del continente, fuera de Escandinavia y Rusia.

Además de ser un pulmón que absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono y es vital para la calidad del aire, los bosques rumanos albergan la mayor población de Europa de grandes carnívoros como osos, linces y lobos.

Las soluciones al problema 

Para proteger este tesoro ecológico, Bosutar propone instalar cámaras en los bosques.

“Desde hace más de un año estoy negociando con las autoridades que acepten poner cámaras a la salida de nuestro bosque, pero me dan todo tipo de motivos para no permitírmelo”.

Paun coincide en que las tecnologías de monitorización ya existentes son la única forma de parar a las mafias.

Para Bosutar, el control debe producirse antes de que la madera salga del bosque ya que después “es muy fácil encontrar documentos para presentarla como legal”.

“Con una buena colaboración entre ciudadanos, ONG y autoridades podríamos poner fin a los transportes ilegales que se hacen con documentos legales”, concluye este Quijote de los bosques rumanos.