Europa tras la crisis: cinco “recetas exprés” para una UE mucho más fuerte y verde

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Imagen de archivo de unos aerogeneradores en el parque eólico de la localidad de Costa Calma en el municipio de Pájara dentro del parque natural de Jandia, en Fuerteventura. [EFE/Carlos de Saá]

Cuando la Unión Europea (UE) supere esta crisis, ¿Cómo será? ¿Será más robusta y podrá responder a crisis futuras como el cambio climático? ¿O estará debilitada, incapaz de abordar los problemas de los europeos, y correrá el riesgo de disgregarse? Mucho depende de lo que ocurra mañana, miércoles, aseguran varios autores del prestigioso Instituto Jacques Delors, Pascal Lamy entre ellos.

Esta tribuna está suscrita, además de por Lamy, excomisario europeo de Comercio, exdirector de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y actual presidente emérito del Instituto Jacques Delors, por: Enrico Letta exprimer ministro de Italia y presidente del Instituto Jacques Delors, Henrik Enderlein, director del Centro Jacques Delors en Berlín, Sébastien Maillard, director del Instituto Jacques Delors en París y Geneviève Pons, directora de Europa Jacques Delors en Bruselas.

Esta tribuna se publica este martes, en exclusiva, en el portal europeo EURACTIV.com, socio de EFE y en otras versiones de esa red paneuropea

La Unión Europea (UE) está pagando un altísimo precio por la crisis del coronavirus. Por lo que sabemos hasta la fecha, la economía de la UE podría contraerse entre un 7 y un 10%.
La respuesta clave para saber de qué manera se recuperará la UE y cómo será su (futuro) se sabrá mañana (27 de mayo), cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presente el plan de recuperación de la UE en Bruselas.

Aunque sabemos que el plan estará vinculado al presupuesto de la UE para 2021-2027, conocido como marco financiero plurianual, o MFP, y dará al bloque una gran capacidad de endeudamiento, aún se desconocen detalles cruciales.

Atajar la probable sangría del empleo en Europa

Hasta hace poco, hemos sido testigos de las disputas de la UE por la gestión de la crisis de la eurozona y de los refugiados. En base a esas experiencias, y en estrecho contacto con expertos de Italia, Alemania, Francia, España y otros países, hemos identificado cinco elementos esenciales para lograr el éxito del plan de recuperación de la UE y, en última instancia, para (garantizar) la viabilidad a largo plazo de los países europeos, y de la propia Unión como tal.

En primer lugar: puestos de trabajo. Sabemos que se producirá un elevado paro como consecuencia inmediata de la crisis sanitaria. Se prevé que en toda la UE la tasa de desempleo pase del 6,7% de 2019 a casi el 10% en 2020. Italia y España serán los más afectados, además de Grecia o Eslovaquia. El plan de recuperación anunciado esta semana debe abordar esa realidad con determinación.

En segundo lugar: adecuar el “tempo”. Nuestras economías necesitan el dinero ahora. No el próximo otoño, no el año que viene. La crisis económica de 2008 nos ha enseñado que esta vez no podemos esperar ni perder el tiempo. La UE debe financiar rápidamente proyectos que tengan un efecto rápido.

La renovación ecológica de viviendas y una mejor gestión de residuos

En tercer lugar: orientación al futuro. Como ya hemos comentado en nuestro último informe, “simple” no equivale a “estúpido”. Lograr que la UE suscriba proyectos de tamaños y niveles de complejidad diversos, vinculados a las tecnologías disponibles, que inyecte nuevo vigor a la economía europea y haga que los ciudadanos se reincorporen ahora a sus puestos de trabajo.

Es importante gastar el dinero de manera inteligente y con vocación de futuro. Entre los ejemplos de inversiones (en ese sentido) se incluye la renovación ecológica de viviendas, una mejor gestión de los residuos y el agua, redes paneuropeas para sustituir de forma permanente el transporte altamente contaminante en CO2, etc.

En cuarto lugar: sostenibilidad. El plan de recuperación debe dar prioridad a la transición a una Europa más verde y más digitalizada. En otras palabras, debemos poner el Pacto Verde Europeo de von der Leyen en el eje central de la recuperación. Incluso durante la crisis del coronavirus y en medio de una gran turbulencia en el mercado energético, la actividad económica en el sector de las energías renovables se ha mantenido a buen ritmo.

“Dinero de la UE” para los ciudadanos, sin intermediarios

¿Por qué ha ocurrido? Porque los costes de la energía limpia siguen cayendo, y sabemos que una vez superada la crisis del coronavirus, la crisis climática seguirá ahí. En un mundo que valora cada vez más las tecnologías innovadoras y bajas en carbono y las operaciones comerciales más digitalizadas y eficientes en el uso de los recursos, focalizar los fondos de recuperación en la economía limpia hará que se incremente la competitividad de la UE en las próximas décadas.

En quinto lugar: visibilidad. El dinero debería ir de Europa a los ciudadanos. Los recursos del plan de recuperación deben “etiquetarse” como “dinero de la UE”. Esta vez tendríamos que evitar que los políticos locales se pusieran la medalla de haber sido ellos quienes, supuestamente, ayudaron a ciudadanos, empresarios en riesgo de cierre o desempleados, y no Europa. El plan merece tener un nombre europeo. Esta visibilidad de la solidaridad europea es de suma importancia política para el futuro de la UE.

Estos últimos meses han sido difíciles para todos. Ahora, la Comisión Europea tiene ante sí la titánica tarea de trazar un camino económico para avanzar. La audaz propuesta de Alemania y Francia la semana pasada es un buen punto de partida.

Sabemos que el camino no será fácil, pero si en esta etapa inicial crucial de la recuperación la Comisión sigue estas cuatro directrices, estamos convencidos de que la UE saldrá más fuerte y mejor preparada para el futuro.