La cumbre del clima entra en la semana decisiva con muchas incertidumbres

Thunberg

La niña-activista sueca Greta Thunberg antes de una rueda de prensa en la COP25, el 9 de diciembre de 2019. [EFE-EPA]

Raúl Casado / Madrid (EFEverde).- La cumbre del clima (COP25) entra en la semana decisiva -en la fase de “alto nivel” o ministerial- con muchas incertidumbres todavía sobre la mesa de la negociación y el foco puesto en líderes que no intervienen, aunque sí influyen, en los acuerdos que se discuten en la Conferencia.

Así, durante los próximos días una gran parte del protagonismo mediático se centrará en líderes como la activista sueca Greta Thunberg o el ex-vicepresidente estadounidense y Premio Nobel de la Paz, Al Gore.

El martes arranca el tramo ministerial y los responsables de medio ambiente tratarán de coser los flecos pendientes tras una semana de intensas negociaciones en torno a los asuntos que todavía separan a las partes, entre ellas el ya famoso artículo 6 del Acuerdo de París.

Es el artículo que regula cómo funcionan los mercados de carbono, aunque la falta de acuerdo en Madrid no impediría que el Acuerdo de París entre en vigor por completo en 2020, y todas las partes dan por bueno aplazar ese punto hasta que exista una fórmula consensuada.

Durante los últimos días los negociadores han intercambiado ya varios borradores al respecto, pero con muchos puntos abiertos todavía, por lo que serán los ministros responsables de Medio Ambiente, que empezarán a llegar a la cumbre a partir de mañana, los que tratarán de cerrarlo; o volverán a aplazarlo.

Y muchos países han logrado también diseñar alianzas, en su mayoría de alcance regional, como la que han conseguido cerrar los ministros de Agricultura de Latinoamérica para impulsar una “Plataforma de Acción Climática” en el sector silvoagropecuario.

El acuerdo de los ministros latinoamericanos es especialmente relevante para un sector que es responsable de un alto porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero que es especialmente vulnerable a la crisis climática, vital para asegurar la seguridad alimentaria e imprescindible (bosques y masas arbóreas) para capturar y almacenar carbono.

La Unión Europea, a la que muchas de las partes presentes en la Conferencia reconocen como el motor que está liderando a la comunidad internacional hacia una mayor ambición climática, desembarca también en el tramo final de la cumbre de Madrid.

El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para el Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans, lidera desde mañana la delegación de la Comisión Europea, a la que se sumarán en los próximos días el vicepresidente ejecutivo de la nueva Comisión, el letón Valdis Dombrovskis, el comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius; o la comisaria de Energía, Kradi Simson.

A pesar del papel de liderazgo que muchas partes asignan a la UE, son también muchas las incertidumbres que planean sobre esta cumbre, que en su tramo final coincidirá además con el Consejo Europeo (primero que se celebra bajo el mandato de la nueva Comisión) que tiene previsto aprobar un ambicioso paquete de medidas para asegurar la neutralidad climática de carbono (cero emisiones) en 2050.

Pero las diferencias entre países son todavía patentes, debido sobre todo a la alta dependencia que muchos Estados del este tienen del carbón.

La conferencia de Madrid mirará de reojo hacia Bruselas, porque el miércoles se presenta allí el nuevo Pacto Verde Europeo, en el que la nueva Comisión va a plasmar su compromiso con el cambio climático y su objetivo de que Europa sea el primer continente en alcanzar la neutralidad en carbono (en 2050).

Aunque de la cumbre no tiene que salir de forma oficial ningún acuerdo que comprometa a los países a asumir una mayor ambición, la Presidencia chilena ha trabajado durante los últimos meses para reforzar la Alianza por una Mayor Ambición Climática y confía en cerrar esta cumbre con más de 100 países comprometidos a incrementar sus compromisos en 2020 y a apostar por la neutralidad de carbono en 2050.

No será hasta el próximo año cuando los países tengan que fijar de forma oficial y vinculante sus nuevos y más ambiciosos compromisos (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas o NDC), unos deberes que sí deberán llevar hechos a la COP26, que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow.

Los Océanos y la “COP Azul”

La Presidencia chilena de la cumbre había trabajado muy intensamente para que ésta fuera una “COP azul” que dejara patente, como ha alertado el panel de científicos sobre cambio climático (el IPCC), que los océanos están padeciendo el calentamiento (sube la temperatura del agua, la acidificación y aumenta la pérdida de oxígeno) y son un elemento fundamental en la regulación del clima.

Chile ha optado por relevar el asunto de los océanos y ha planteado que sea incluido en las Contribuciones Nacionales que los países deben presentar el próximo año y ha incidido en dejar patente la importancia de los mares para cumplir el Acuerdo de París.

De momento, la cumbre ha transcurrido con absoluta normalidad desde el punto de vista de la organización y de la negociación -los baches forman parte de la liturgia de este tipo de cumbres- y corresponderá a los ministros de Medio Ambiente cerrar los flecos que todavía quedan pendientes.

Estados Unidos, cuyo presidente ha dado instrucciones para comenzar el proceso de salida del país del Acuerdo de París, está muy presente en la cumbre de Madrid.

El Centro de Acción por el Clima de Estados Unidos ha abierto en la COP un importante pabellón con el que quieren mostrar que este país está en muchos ámbitos muy comprometido con la lucha contra la emergencia climática, y ha programado para la próxima semana numerosos eventos en los intervendrán representantes de varios estados, ayuntamientos, empresas y universidades.

Para dar un espaldarazo a las negociaciones y volver a lanzar un contundente mensaje a favor de la acción frente a la crisis climática está previsto que regrese a Madrid en los próximos días el secretario general de la ONU, Antonio Gueterres.