Isidro González (UPM): La UE “tiene una oportunidad de salir reforzada”

Una mujer camina junto a una pancarta sobre la respuesta global al coronavirus frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, el 4 de mayo de 2020. EFE / EPA / STEPHANIE LECOCQ

Madrid (EuroEFE).- La Unión Europea (UE) puede convertir la crisis de la COVID-19 en “una oportunidad” para “salir reforzada”, considera el vicesecretario general de la Unión por el Mediterráneo (UPM) para Agua, Medio Ambiente y Economía Azul, Isidro González, en una entrevista a Efe con motivo del Día de Europa, en la que pide solidaridad con los países de la ribera sur para evitar su “colapso”.

González, que ocupa el cargo desde septiembre de 2019, espera que la UE “esté a la altura” y destaca la importancia de “solidarizarse” con los países de la ribera sur del Mediterráneo, para evitar que estos experimenten un “colapso social y económico”, algo que “Europa no puede permitirse”, según señala. “Ayudarlos a ellos es ayudarnos a nosotros”, añade.

Veinticinco años después del lanzamiento del Proceso Barcelona, que sentó las bases de la creación de la UPM, Isidro González apunta que “se ha mejorado mucho” la colaboración euromediterránea, pero que deben seguir siendo “ambiciosos” y “avanzar hacia una progresiva integración del Mediterráneo”.

Este año el Día de Europa se celebra en unas circunstancias excepcionales con la crisis del coronavirus, que ha provocado fricciones entre algunos países miembros. ¿Supone la COVID-19 una amenaza para el proyecto europeo?

Esperemos que no. La COVID-19 tiene que ser un recordatorio de la necesidad de coordinarnos y actuar juntos. Juntos somos más fuertes. Es un tópico que se repite mucho estos días, pero es una realidad. La Unión Europea, cuando ha actuado de forma coordinada, lo ha hecho bien. Yo creo que tras ciertos titubeos al principio, la UE ahora está reaccionando de una forma correcta y espero que esté a la altura, sepa enfrentar este reto y encauzarlo para una mejor coordinación y funcionamiento en el futuro.

¿Es posible entonces que de esta situación salga una Unión Europea más solidaria?

Esperemos que sí. Yo creo que si la Unión Europea es capaz de mostrar a la ciudadanía su utilidad en estos momentos y la importancia de actuar conjuntamente, tiene una oportunidad de salir reforzada.

¿Cuáles son los principales retos que plantea esta crisis sanitaria para Europa y el resto de países mediterráneos?

Los retos iniciales van a ser sociales y económicos, por el altísimo nivel de desempleo que va a afectar a muchos países. Centrándome en el Mediterráneo, es una zona que ya de por sí sufre un altísimo nivel de desempleo juvenil que podría elevar sus cifras, con lo cual va a suponer un reto y va a obligarnos a hacer un mayor esfuerzo para superar la crisis que se avecina y para estar a la altura y saber dar respuestas a los ciudadanos.

¿Qué iniciativas se están tomando desde la UPM para combatir esta emergencia sanitaria?

Nosotros estamos desplegando una actividad muy intensa a modo de videoconferencias y webminarios para coordinarnos con distintos países, tanto de la ribera norte como de la ribera sur del Mediterráneo. Hemos hecho una consulta “online” con más de 400 participantes sobre Economía Azul para preservar el mar Mediterráneo y todo su entorno costero que está amenazado. La región del Mediterráneo es la segunda del planeta después del Ártico más afectada por el cambio climático. Hay un informe, cuya parte introductoria se presentó el octubre pasado en los márgenes de la reunión anual de Ministros de Asuntos Exteriores que organiza Unión por el Mediterráneo, que da datos muy alarmantes. Estamos trabajando sobre eso porque es necesario que la salida de la crisis que se avecina sea respetuosa con el medioambiente y que aprovechemos la oportunidad para avanzar también en la lucha contra el cambio climático. Hemos hecho también seminarios sobre Investigación y Desarrollo y educación universitaria, porque creemos que es importante reforzar el conocimiento e investigación para hacer frente ya no solo a esta pandemia sino a futuros retos. Estamos también reforzando nuestros proyectos de lucha contra el desempleo juvenil. En fin, son varias las iniciativas que tenemos en marcha lanzando el mensaje de que es muy importante la coordinación, y en el caso de los países de la ribera sur del Mediterráneo, que se van a ver especialmente afectados, necesitarán ayuda de otros países de la UE y de la ribera norte del Mediterráneo, que debe demostrar su solidaridad.

¿Cuáles son las principales conclusiones que se han obtenido de esa consulta “online” sobre Economía Azul?

La región del Mediterráneo recibe anualmente unos 300 millones de turistas. Una de las conclusiones que hemos sacado es que es necesario que cuando se retome la actividad, el turismo apueste por ser sostenible. Ahora, también por cuestiones sanitarias, será muy importante la limpieza del entorno marino, de las zonas turísticas, de las playas, de la infraestructura hostelera… Son motivos sanitarios pero también es una forma de empujar hacia el turismo sostenible y respetuoso con la naturaleza y el medio marino. Otra de las conclusiones es la necesidad de recortar drásticamente la contaminación de los barcos en el Mediterráneo, donde transita el 27% del tráfico marítimo mundial, que es una cifra muy alta para un mar tan pequeño. Estamos intentando fomentar medidas para que se vaya transitando hasta la utilización de combustibles limpios y disminuya la polución que producen los barcos y los cruceros. Hemos apostado también por la agricultura y la pesca sostenible. Es importante que la forma de producir y de pescar no dañe el medioambiente. Y hemos apostado, por supuesto, por la economía circular: que sepamos producir, consumir y desechar los restos de lo que consumimos. Este es el modelo, ya no digo del futuro, sino del presente y es otra de las conclusiones que hemos sacado de esta consulta.

El problema del acceso al agua era ya muy grave antes de la crisis de la COVID-19, pero se ha acentuado con la pandemia ya que además este recurso natural es clave en la lucha contra el virus. ¿Qué medidas pueden ayudar a abordar este desafío?

La región del Mediterráneo dispone del 3% del agua potable del planeta y sin embargo tiene el 7% de la población. Con lo cual, ahí hay una disfunción. Actualmente de los 500 millones de personas que habitan en el entorno del Mediterráneo, unas 120 millones tienen dificultad de acceso al agua. Si no se toman soluciones drásticas de lucha contra el cambio climático y sobre el uso y consumo del agua, esta cifra podría doblarse en cuestión de décadas. En 2050 se prevé que, si se sigue la tendencia actual, el número de personas consideradas como pobres en agua o con dificultad de acceso podría ascender a 250 millones, una cifra muy alarmante que debe alertarnos y ponernos en marcha para trabajar e impedir que eso ocurra.

¿Qué nueva normalidad cabe esperar una vez se supere esta emergencia?

Una normalidad desgraciadamente marcada por la precariedad. Pero aunque vamos a pasarlo mal posiblemente durante los primeros años, yo creo que hay que actuar con perspectiva de futuro y esperemos que sea una normalidad más respetuosa con el medioambiente, porque es una necesidad. Lo que estamos viviendo ahora está siendo como un entrenamiento sobrevenido e inesperado sobre la crisis climática que vendrá en el futuro. No me gusta ser agorero, pero podría tener parte de razón esa previsión de que la crisis climática va a causar muchos problemas y lo de ahora debe servir como un entrenamiento para hacerle frente. Esperemos que la respuesta de los países sea solidaria y que, pese a que hayan cerrado las fronteras para prevenirse de los contagios- lo que ha sido una medida muy acertada-, vayan abriéndolas poco a poco y la colaboración aumente. Como dije al principio, esto lo tenemos que afrontar conjuntamente.

¿Por qué es importante trabajar en fortalecer las relaciones de los países de la región euromediterránea?

Porque son nuestros vecinos inmediatos y existen diferenciales en renta per cápita, en la calidad de los sistemas sanitarios y en otros indicadores. Tenemos que ser solidarios y ayudar. Al final lo que ocurre en la ribera sur del Mediterráneo afecta mucho a Europa. Los países no son compartimentos estancos, la interrelación entre ellos es cada vez mayor. Europa no puede permitirse que la ribera sur del Mediterráneo sufra un colapso social y económico debido a esta crisis, tenemos que solidarizarnos con ellos. Ayudarlos a ellos es ayudarnos a nosotros.

¿Cuál es su balance de estos 25 años desde el lanzamiento del Proceso Barcelona, que sentó las bases de la creación de la UPM?

Ha habido luces y sombras. El proyecto cuando se lanzó en la Declaración de Barcelona, el 28 de noviembre de 1995, era muy ilusionante. Era un momento de esperanza: habíamos tenido en Madrid la Conferencia de Paz de 1991, se habían firmado los Acuerdos de Oslo de 1993, parecía que se solucionaban los problemas en Oriente Medio… Había una esperanza en el Mediterráneo. Luego, ha habido un pequeño parón. Tenemos problemas en países como Siria. No obstante, se han hecho muchas cosas positivas, se han hecho programas y se ha mejorado mucho la colaboración entre la Unión Europea y los países de la ribera sur del Mediterráneo. Desde la declaración de la Unión del Mediterráneo en 2008, yo creo que la UPM ha sido un elemento útil para reforzar la colaboración entre Europa y la ribera sur del Mediterráneo; pero esperamos que los próximos 25 años sean una historia más bonita de contar. Yo creo que no podemos renunciar a ser ambiciosos y a avanzar hacia una progresiva integración del Mediterráneo.

 

Edición: Catalina Guerrero

Para saber más:

Isidro González (Tenerife, 1968) ha servido durante los últimos dieciocho años en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, donde ha trabajado como Consejero y Asesor Principal en varios gabinetes.
La Unión por el Mediterráneo (UPM) es una organización intergubernamental reúne a los miembros de la Unión Europea y a quince países del sur y este del Mediterráneo con el objetivo de fortalecer el diálogo y la cooperación regional.