Acuerdo UE-Turquía sobre migración: ¿éxito técnico, fracaso moral?

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Atenas (EuroEFE).- Dos años después de su implementación, el acuerdo migratorio entre la Unión Europea (UE) y Turquía es considerado un éxito técnico por la reducción de llegadas a las costas y un fracaso en el plano moral por las condiciones de vida de los refugiados en Grecia.

Según el ministerio de Migración griego, las llegadas irregulares a las islas han disminuido un 97 % en comparación con el período previo a la firma de este mecanismo conjunto, una mejora tangible en las estadísticas pero que no se ha trasladado al día a día en las islas.

Los solicitantes de asilo viven en un ambiente de tensión constante, en el que la chispa puede saltar por cualquier motivo en cualquier momento, dada la insalubridad e inseguridad de las instalaciones, que se exacerba con la constante erosión de la salud mental de aquellos que hace tiempo de facto viven encerrados, aunque sea al aire libre.

Una de las características principales del acuerdo es que quien llegue a las costas griegas irregularmente debe ser devuelto a Turquía.

Tan solo quedan excluidas aquellas personas que hayan obtenido el asilo, que hayan sido detenidas por cometer un delito o que pertenezcan a un grupo de población vulnerable, en cuyo caso pueden ser trasladadas a la parte continental.

“La gran mayoría de los solicitantes de protección internacional y asilo se encuentran confinados durante períodos que duran más de un año en una de las cinco islas donde se encuentran los centros de recepción”, explicó Paloma Solo de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en declaraciones a Efe.

A día de hoy en las islas del Egeo hay más de 13.000 personas en esta situación, según los datos del ministerio de Migración griego.

Aunque el Gobierno de Alexis Tsipras trasladó a unas 8.000 personas al continente durante el invierno, casi todas las instalaciones siguen congestionadas, como Moria, un campamento diseñado para 2.300 personas donde viven más de 5.400.

A menudo, esta situación de hacinamiento, inseguridad y falta de perspectivas de futuro provoca enfrentamientos entre las personas internas en el campo y con la Policía.

Este pasado miércoles una protesta degeneró en disturbios, en los que la Policía intervino lanzando gas lacrimógeno.

Ocho agentes acabaron heridos y el equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la isla atendió a once personas por los efectos de los gases y ataques de pánico, entre ellos niños y bebés.

La UE desbloqueó un nuevo tramo de ayuda financiera para los refugiados en Turquía

Este es uno de tantos enfrentamientos que surgen por la tensión acumulada y que demuestran que estas personas no pueden seguir viviendo en estas condiciones, según relató a Efe Luca Fontana, coordinador de Médicos Sin Fronteras en Lesbos.

“En Moria hay un baño por cada 100 personas, una ducha por cada 300. Hay gente que llegó aquí unos días después de la implementación del acuerdo, ¿te imaginas vivir así durante dos años? Estas personas han perdido el control sobre sus vidas”, dijo Fontana.

Aunque la asistencia es precaria en todos los ámbitos, la salud mental es la gran olvidada por las autoridades helenas y europeas, que no tratan este problema a pesar de que casi todos los refugiados tienen algún trauma relacionado con su pasado y su presente, quedando estos en manos de las ONG.

De los 400 pacientes que MSF ha tratado en su clínica de Mitilene todos han intentado suicidarse al menos una vez, sin embargo, sólo el 7 % es considerado población vulnerable, por lo que podrá trasladarse al continente.

Esta semana, sólo en Moria, tres jóvenes han intentado quitarse la vida.

El pacto se presentó como “una medida temporal y extraordinaria, necesaria para acabar con el sufrimiento humano y restaurar el orden público”, pero ya lleva en marcha dos años y las personas que viven atrapadas en las islas desde entonces apenas han conocido algo más que sufrimiento.

“El precio de este acuerdo lo estamos pagando en vidas humanas, no en dinero”, lamentó Fontana.

La UE inició el desbloqueo de 3.000 millones de euros adicionales el pasado miércoles, un nuevo tramo de ayuda para los refugiados en Turquía acordado en el pacto, que demuestra que a pesar de las tensiones con Ankara y las deficiencias del mecanismo, de momento seguirá en marcha. 

Por Ana Mora Segura