Desesperado llamamiento para que algún país de la UE acoja a los migrantes rescatados por el Talia

Grupo de migrantes a bordo del Ocean Viking el 6 de julio de 2020. EFE/EPA/FLAVIO GASPERINI HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES

Roma (EuroEFE).- El capitán del carguero Talia lanzó este martes un desesperado llamamiento para que Malta, Italia o algún otro país de la UE le permita desembarcar a los 52 migrantes que rescató el pasado sábado en el Mediterráneo y que duermen en los establos para animales en este buque de transporte de ganado.

“Nadie escucha nuestros llamamientos de ayuda. Estamos todos muy cansados y no podemos seguir así. Necesitamos desembarcar a esta gente, porque están durmiendo en establos para animales que no pudieron ser limpiados antes del rescate”, imploró el capitán, el sirio Mohammad Shaaban, en un vídeo grabado por él y difundido por “Times of Malta” y la ONG Open Arms.

En las imágenes se ve a muchos de estos migrantes hacinados en el suelo, mientras se escucha al capitán hablando en inglés y pidiendo auxilio.

 

El mercante libanés sigue esperando en aguas maltesas a que se le permita desembarcar en algún puerto y su capitán viene denunciando que el Talia no reúne las mínimas condiciones para alojar a estas personas.

“Están en muy mal estado, en muy malas condiciones. Casi no nos queda comida ni agua. Por favor, espero que alguien nos ayude”, se escucha al capitán pedir con voz desesperada, y se dirige a las autoridades de la UE, de Malta y de Italia.

El mercante, que acababa de entregar ganado en Libia, se dirigía a España, pero el viernes, al recibir un aviso de que un bote a la deriva con 52 personas estaba en las cercanías cambió su rumbo para acudir a socorrerlos.

“Estaban en muy malas condiciones. Los salvamos a todos durante una operación que duró entre cuatro y cinco horas. Inmediatamente les dimos comida, agua, y los alojamos en la cubierta superior”, explicó el capitán.

Italia y Malta se han negado al desembarco

De ahí pusieron rumbo a la isla italiana de Lampedusa, pero las autoridades italianas le negaron el permiso para desembarcar y Malta rechazó que el barco entrara en sus aguas territoriales.

Después, como el tiempo empeoró, la tripulación tuvo que trasladar a los migrantes a los establos en el interior del carguero, que aún no habían sido limpiados de estiércol y excrementos después de haber transportado animales a Libia.

Varias fotos difundidas el fin de semana en las redes sociales por distintas ONG, como Mediterranea Saving Humans y Open Arms, causaron conmoción, entre ellas la de un marinero llevando en brazos a un joven negro desnutrido y con la mirada perdida, una imagen que ya se conoce como “la Piedad del mar”.

Las autoridades de Malta permitieron el domingo que el mercante entrara en sus aguas territoriales para protegerse del mal tiempo, pero no les permitieron desembarcar en espera de que se llegue a algún acuerdo de reparto de los migrantes con otros países europeos.

Un equipo médico maltés evacuó ese día a dos de los rescatados debido a sus condiciones de salud, entre ellos el joven de la foto, de nacionalidad eritrea.

Según informa “Times of Malta”, el lunes por la noche, el centro de coordinación de rescates de ese país aconsejó al capitán “que diera un paracetamol” a uno de los migrantes que se quejaba de dolor de cabeza.

También le pidieron que haga una lista de mujeres embarazadas, niños o ancianos.

La ONG Open Arms se hizo hoy eco del llamamiento del capitán y en un tuit con el vídeo pidió que se ayude urgentemente a los 52 migrantes rescatados porque su situación es “crítica”.

“SOS. Como animales, así los ve Europa. Rescatados por Talia, el único lugar a resguardo allí son los establos para ganado: hedor insoportable, suciedad animal, sin apenas ya agua y comida”, escribió hoy Open Arms en twitter.

“Su estado es crítico, heridos y desnutridos. Maldita sea la UE ¡Sus negras vidas importan!”, añadió esta ONG.

 

Las autoridades de Malta no han hecho ningún comentario hasta el momento sobre la situación de este barco.

Mientras, los 180 migrantes rescatados por el “Ocean Viking” de SOS Mediterranèe en cuatro operaciones, la primera el 25 de junio, fueron trasladados anoche en Sicilia a un ferry italiano en el que desde hoy cumplirán dos semanas de cuarentena, como medida de prevención ante la emergencia del coronavirus.

“Después de un día de espera, 180 sobrevivientes acaban de desembarcar del Ocean Viking. Gracias a los muchos ciudadanos y asociaciones que nos han apoyado en los últimos días”, escribió la ONG en sus redes sociales.

Y añadió: “Le pedimos UE que permita el desembarco inmediato de los migrantes del barco mercante Talia”.

Reunión sobre inmigración el 13 de julio

Los países de la UE y cinco de la ribera sur del Mediterráneo abordarán el próximo 13 de julio en una videoconferencia posibles soluciones a la inmigración hacia Europa procedente del Norte de África, anunció este martes la presidencia de turno alemana de los Veintisiete.

El ministro alemán de Interior, Horst Seehofer, se refirió a ese encuentro al final de una reunión informal de ministros de Interior y Justicia de la UE.

La comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, que participó en la reunión, precisó que en la cita de la próxima semana estarán representados Libia, Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania.

Entre los objetivos de esa reunión a distancia está el de “evitar que haya más muertes en el Mediterráneo” , dijo Seehofer, que no precisó detalles de la videoconferencia ni de quiénes participarán en ella.

El ministro alemán manifestó por otro lado que, si se da una “situación insostenible” para Italia y Malta en relación con la llegada de inmigrantes por la ruta del Mediterráneo central, desde la UE “se proveerá” la ayuda necesaria.

La gestión de los flujos migratorios fue uno de los asuntos que abordaron los ministros en su encuentro informal a distancia y Seehofer aseguró que todos ellos manifestaron su acuerdo en alcanzar una “solución sostenible” en esa cuestión.

Sin embargo, reconoció que solo doce países miembros se han mostrado dispuestos a acoger refugiados que lleguen a territorio de Grecia y que de ellos solo la mitad han manifestado que prestarían asistencia en relación con personas rescatadas en el Mediterráneo.

Editado por Miriam Burgués