Felipe González advierte contra un mundo “falto de reglas de juego” 30 años después del Muro de Berlín

Los participantes en el debate organizado por el Club de Madrid: "Hacer balance de la democracia 30 años después del Muro de Berlín". [EFE/Foto cedida por el Club de Madrid]

Madrid (EuroEFE).- “La falta de respeto a las reglas de juego lleva a la anarquía y a la tiranía como respuesta”. Este uno de los razonamientos expuestos este miércoles por el expresidente del Gobierno español Felipe González al hablar del mundo globalizado actual “sin normas ni reglas de juego”.

En un debate sobre la situación política treinta años después de la caída del Muro de Berlín, organizado por el Club de Madrid, González ha señalado que el orden mundial actual se caracteriza por “movimientos de protesta heterogéneos” y una “crisis de desconfianza en la democracia representativa” que se “vive en todas partes”.

“Aún así, ha dicho Felipe González, a pesar de todos los líos en los que estamos metidos, a los problemas muy graves y a que al frente de la responsabilidad hay cabezas muy pequeñas, el mundo nunca vivió en mejores condiciones relativas como las que ahora vivimos”.

El expresidente del Gobierno español fue uno de los ponentes en un debate titulado “Hacer un balance de la democracia 30 años después del Muro de Berlín. También participaron Wolfgang Dold, embajador alemán en Madrid; Vaira Vike-Freiberga, expresidenta de Letonia; Gero Maass, director en Madrid de la Friedrich Ebert Stiftung; Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda; y Hanna Suchocka, exprimera ministra de Polonia.

También participó Emily Mansfield, economista principal para Europa de la Unidad de Inteligencia de The Economist, responsable del índice anual de democracia que hace anualmente esta publicación.

Un creciente desprecio por las reglas de juego

Durante su intervención, Felipe González ha dicho que, desde el punto de vista de la política internacional, en la actualidad hay un “creciente desprecio por las reglas de juego y de los tratados internacionales”, un desprecio que se ha hecho de manera “voluntaria” y que afecta tanto al comercio como al desarme y al medioambiente.

Fruto de ello -ha señalado como ejemplo- son la “inutilización de la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde hay nueve jueces y siete vacantes; y que nos cargamos las reglas de juego del cambio climático”.

Crisis de desconfianza de la democracia representativa

Según Felipe González, en la actualidad se registran “movimientos de protesta heterogéneos” en una atmósfera de “crisis de desconfianza en la democracia representativa”. Afirmó que esta crisis se produce “en todas partes”.

Además, dijo, hay un “problema de modelo” que no es capaz de afrontar la “desigualdad en la redistribución de los ingresos”. Ha afirmado que ese es el origen de los estallidos sociales y ha advertido de que, a su juicio, “la gente no aguantaría otra crisis como la de 2008”.

El director de la oficina del Friedrich Ebert Stiftung, Gero Maas, cree que “la confianza en la democracia ha caído” y la que esta “no es una calle de un solo sentido”. “La democracia no es para vagos, necesita compromisos políticos constantes y valor por parte de los ciudadanos”.

Dijo además que “la democracia política necesita el apoyo de la social” y que “no hay democracia que pueda funcionar sin cohesión social”.

El embajador alemán en Madrid, Wolfgang Dold, cree que cada vez hay “más países en los que el imperio de la ley no prevalece y las libertades resultan amenazadas”.

Desde su punto de vista, entre la caída del Muro de Berlín y hoy ha habido dos hechos que han sido tremendamente importantes para fomentar la desconfianza: los atentados del 11 de septiembre de 2001 -que se percibieron como un ataque al modo de vida occidental-  y la crisis financiera de 2008, que “erosionó la confianza de la gente en sus gobernantes”.

El expresidente del Gobierno español ha indicado que los regímenes autoritarios están haciendo surgir “impulsos autoritarios” en países que no lo son, como dice que ha sucedido en el Reino Unido con el “brexit” con apelaciones a situaciones de “emergencia nacional”.

Foto de archivo: berlineses celebran la caída del Muro de Berlín. [EFE]

Tras la caída del Muro, el fin de la bipolaridad

La caída del Muro de Berlín supuso además el fin del mundo bipolar. Según González, acababa el “equilibrio de terror” surgido en la guerra fría. Tras la caída de la Unión Soviética parecía que se iba a instaurar un mundo unipolar, pero “ni George Bush ni el presidente que le sucedió, Bill Clinton, compraron esa idea”.

Pero con los atentados del 11 de septiembre y el aislacionismo que mostró el presidente Bush hijo se comenzó un “unilateralismo imposible en la práctica”, con el surgimiento de China como nueva potencia.

“A Trump hay que darle un nuevo periodo para que acabe la destrucción del orden internacional y de todos los acuerdos multilaterales a los que se ha llegado”, ironizó González.

Nadie previó la caída del Muro de Berlín

En la mañana del 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Dice Felipe González que “el muro no se cayo, lo derribaron, y que nadie lo había previsto”. Y la caída del muro fue algo que, a su juicio, “sobrecogió a todos” porque era algo que “cambiaría a Alemania, a Europa y al mundo”.

En su intervención, Felipe González, que era presidente del Gobierno español por aquel entonces, recordó la llamada al canciller alemán, Helmut Kohl, ese mismo día, y las dudas de otros dirigentes europeos ante lo que estaba ocurriendo, especialmente de Francia, país que bajo Francois Mitterrand ocupaba en ese momento la presidencia de turno de la UE.

Al final hubo Consejo Europeo extraordinario: “fue una cena muy corta -recordó González- durante la cual se pudo comprobar las dudas de Francia, Italia y Holanda. “Andreotti -entonces primer ministro italiano- llegó a decir que quería tanto a Alemania que prefería que hubiera dos”.

“Los que habían vivido la II Guerra Mundial vieron que la caída del Muro era como un caballo desbocado que nadie conducía, con consecuencias imprevisibles”. Kohl y Genscher (Hans Dietrich, su ministro de Exteriores) montaron el caballo”.

Felipe González contó que el por entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, tuvo una actitud muy prudente ante la caída del muro. “A diferencia de Donald Trump, Bush se tomaba muy en serio la relación con los europeos”. Y fueron las dudas y las diferencias en Europa las que llevaron a Bush a la prudencia.

Emily Mansfield: la democracia está bien asentada en Europea, pero…

Emily Mansfield, economista principal para Europa de la Unidad de Inteligencia de The Economist, responsable del índice anual de democracia que hace anualmente esta publicación, cree que 30 años después de la caída del muro,  “la democracia está bien asentada en Europa”. Admitió que hay algunos “peros”.

Están la “fragmentación del paisaje político, que hace más difíciles los acuerdos, la desilusión de la gente -fundamentalmente por los casos de corrupción- y la delegación de decisiones, como las comerciales, “que a veces se trasladan a organismos técnicos y que, aunque mejoran la calidad de la decisión, provoca su alejamiento del control democrático”.

“La UE es un ejemplo muy claro de este tipo de delegación”. Según Mansfield, cuando se delegan estas decisiones “hay países que se sienten perdedores y sus votantes creen que han perdido su soberanía”.