La Eurocámara, dividida sobre si llamar golpe de Estado a la crisis boliviana

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El expresidente de Bolivia Evo Morales ofrece una rueda de prensa el 13 de noviembre de 2019 en Ciudad de México (México). [EFE-EPA]

Bruselas (EuroEFE).- La situación en Bolivia después de la salida del poder de Evo Morales enfrentó este miércoles a los distintos grupos de la Eurocámara entre los que opinan que se trata de un golpe de Estado, principalmente los grupos de izquierda, y los que rechazan tildarlo así, sobre todo conservadores y liberales.

En un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Bruselas, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, instó a una “solución institucional” que prepare el terreno para que el país celebre nuevas elecciones de forma pacífica tras la renuncia de Morales este domingo tras casi 14 años en el poder.

La Organización de Estados Americanos (OEA) había recomendado la repetición de la primera ronda de las elecciones del 20 de octubre tras detectar irregularidades en una auditoría de los comicios, algo que también había denunciado la oposición.

El Parlamento tratará en las próximas semanas de consensuar una resolución sobre la crisis boliviana que pueda recibir el apoyo de una mayoría de eurodiputados en el pleno de finales de noviembre en Estrasburgo (Francia).

En el debate del pleno, el único punto de encuentro entre los distintos grupos fue la necesidad de que la UE adopte un papel de acompañamiento al país si hay un camino hacia unas nuevas elecciones.

POPULARES, LIBERALES Y CONSERVADORES RECHAZAN QUE SEA UN GOLPE DE ESTADO

El eurodiputado del PP Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano Leopoldo López, subrayó que Morales “burló la Constitución que no le dejaba presentarse a nuevas elecciones y obvió el Estado de derecho en su país”, por lo que él es “el único responsable” de su situación.

“No hubo un golpe de Estado”, afirmó López Gil, mientras que el también eurodiputado del PP José Manuel García-Margallo reclamó que se convoquen “unas elecciones limpias y transparentes bajo observación internacional”.

El eurodiputado de Ciudadanos José Ramón Bauzá, por su parte, advirtió de que el auténtico golpe de Estado fue que Morales “manipuló las elecciones para asegurarse un cuarto mandato consecutivo pese al resultado del referéndum de 2016”, y que la salida del país del ya expresidente era la única salida que le quedaba.

“De la UE depende que Bolivia no se convierta en una nueva Venezuela”, subrayó Bauzá.

El eurodiputado de Vox Hermann Tertsch, enmarcado en el grupo conservador y reformista, criticó que Morales “haya ido prolongando su vida como presidente de Bolivia” a través de “operaciones”, y afeó que haya sido aliado tanto de Hugo Chávez como de Nicolás Maduro.

“Estamos ante una gran operación de desestabilización en América Latina y una de las pocas noticias buenas es que a Morales por fin este fraude le ha salido mal”, dijo el diputado.

LOS SOCIALDEMÓCRATAS, CAUTOS, PIDEN NUEVO PROCESO DEMOCRÁTICO

“En un momento como este, en el que ha habido un grave deterioro institucional del país, (…) hay que recordar que dentro de la Constitución no existen atajos, y menos atajos que van vinculados a la violencia”, expresó el eurodiputado socialista Javi López, que se refirió específicamente a la “violencia política en los últimos días”.

López señaló las graves irregularidades sobre el último proceso electoral detectadas por la OEA y subrayó que su grupo exige “una salida democrática” a la crisis, además de condenar la violencia en el país.

LA IZQUIERDA SE ALINEA CON MORALES Y RECLAMA LLAMARLO GOLPE DE ESTADO

El eurodiputado de Izquierda Unida Manu Pineda insistió en que la crisis boliviana es un golpe de Estado, ya que los militares “han ordenado al presidente, elegido por el pueblo en las urnas, dejar su responsabilidad”.

“Cuando la oposición, apoyada en la Policía y el Ejército, persigue a los dirigentes y militantes del partido del gobierno que acaba de ganar las elecciones, eso se llama golpe de Estado”, incidió.

El eurodiputado español pidió al Parlamento condenar la situación y sumarse a la petición de unas elecciones libres “en las que la decisión del pueblo de Bolivia se respete”.