Los refugiados de Lesbos desconfían del Gobierno griego y no quieren un campo nuevo

Una mujer afgana limpia una carretera donde miles de refugiados acampan tras la destrucción del campo griego de Moria. EFE/EPA/DIMITRIS TOSIDIS

Atenas (EuroEFE).- Han pasado cinco días desde que un incendio acabara en Grecia con el mayor campo de refugiados de Europa, más conocido como el infierno de Moria, y los más de 12.000 migrantes que se han quedado sin techo se resisten a instalarse en el alojamiento temporal que está construyendo el Gobierno.

Kará Tepé, el nombre de este nuevo campo, situado a tan solo dos kilómetros de Mitilene, la capital de la isla de Lesbos, no atrae a nadie, a pesar de que el Gobierno insiste en que allí van a estar mejor que en la calle.

De momento se han instalado 5.000 camas, informó este lunes el ministro de Migración, Notis Mitarakis, que prometió que a mediados de la semana habrá alojamiento para todos.

Lo que no hay por ahora son instalaciones sanitarias ni agua corriente. Un portavoz del citado ministerio señaló este lunes a Efe que “está previsto que lo haya”, aunque no pudo precisar cuándo.

NADIE QUIERE EL NUEVO CAMPO

Con agua o sin ella, los refugiados no quieren entrar en este nuevo campo. Para ellos es una prolongación de su infierno anterior. Quieren marcharse de la isla cuanto antes. Mitarakis ha sido claro al respecto: “¡Que se olviden de ello!”, ha dicho.

La lentitud con la que se está llevando a cabo el alojamiento -en las primeras 48 horas desde que comenzó solo se han instalado unas 800 personas- se debe más a ese rechazo que a las complicaciones del proceso en sí, según el portavoz.

“El proceso de registro y de las pruebas necesarias de COVID-19 marchan sin ningún problema, el problema son las reticencias de muchos migrantes”, reconoció la citada fuente desde Lesbos en conversación telefónica con Efe. Hasta el momento se han detectado 14 casos positivos.

Esta mañana, Mitarakis ha intentado presionar con un caramelo que muchos considerarán envenenado: solo el que se registre y entre en el nuevo campo tendrá la oportunidad de que se le tramite su solicitud de asilo, y por tanto, posibilidades de abandonar en algún momento la isla.

Mitarakis prometió que a partir del próximo lunes comenzará a funcionar con normalidad la actividad del servicio de asilo en la isla.

Pero el problema es doble: muchos de los refugiados de Lesbos provienen de Afganistán y Pakistán y, por tanto, tienen pocos visos de que se les reconozca el estatus de refugiado.

De ahí que sean los ciudadanos de estas nacionalidades los principales promotores de las protestas que se suceden a diario en la carretera que desde hace cinco días es “su hogar”.

A ello se añade la falta de información o la información errónea que llega a sus oídos, y los bulos corren como la pólvora volviendo literalmente explosivas muchas situaciones.

Preguntado sobre si el Gobierno tiene previsto informar a los refugiados de los planes para el campo y de que sólo podrán optar a salir de la isla si entran en él, el ministerio de Migración aseguró a Efe que “está previsto” que “hoy mismo” se repartan las correspondientes instrucciones entre los migrantes.

LA SALUD DE LOS SIN TECHO EMPEORA POR MOMENTOS

Pero a medida que pasan los días, la situación de los refugiados está empeorando por momentos, y según explicó a Efe la directora de Médicos Sin Fronteras (MSF), Christina Psarra, muchas personas que estaban sanas, ahora están enfermando, y las que estaban enfermas, empeoran.

“Ahora estamos viendo las primeras consecuencias de la tragedia del incendio. Se están dando infecciones, problemas dermatológicos, deterioro de la salud mental, muchos están al límite de sus fuerzas ….hay muchas mujeres embarazadas y muchos bebés. No hay acceso a agua potable, ni a instalaciones sanitarias. No tienen cocinas y ni siquiera pueden preparar un biberón”, explica.

Con la destrucción de Moria, muchos pacientes que estaban en tratamiento por problemas cardiológicos o diabetes ahora deambulan por la calle y están desatendidos.

Afortunadamente MSF ha podido volver a poner en marcha el hospital de campaña que tenía instalado en el exterior del campo de Moria, y además ha podido abrir un segundo punto de tratamiento, junto a Kará Tepé, explicó.

Para MSF, un campo como Kará Tepé, sin embargo, no puede ser la solución: “No hay posibilidad de ofrecer condiciones de vida y salud dignas en este tipo de campos…Esperemos que Europa lo haya entendido esta vez”, añadió.

Mitsotakis, en cambio, reafirmó este domingo que el Gobierno griego instalará un campo permanente en Lesbos -el plan es que sea cerrado, con salidas controladas- y que solicitará el apoyo de Europa para que ondeen las banderas de Grecia y la UE en este nuevo lugar.

De momento, todavía no hay un terreno para ello, pues las autoridades y la población local se han resistido, pero en los últimos días se han sucedido las advertencias por parte de varios ministros, quienes han dejado claro que el campo se construirá, sin miramientos.

OFRECIMIENTO DE ALEMANIA

El Gobierno alemán, por su parte, está dispuesto a acoger “una parte sustancial” de los refugiados del campo de Moria, no sólo los menores que han quedado sin techo, sino también familias con niños, informaron fuentes del Ejecutivo.

Alemania trabaja para encontrar una “solución europea”, insistió el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.

Sin embargo, y a la espera de la nueva propuesta en materia de asilo anunciada por la Comisión Europea (CE) para el 30 de septiembre, ofrecerá “ayuda rápida” a Grecia en la actual situación, lo que incluye la acogida de esos refugiados.

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La semana pasada, el ministro de Interior, Horst Seehofer, anunció que Alemania y Francia están dispuestas a recibir al grueso del grupo de 400 menores de Moria. En el caso de Alemania, se estima que serían entre 100 o 150 niños no acompañados.

El resto será reubicado por otros ocho países europeos -Finlandia, Luxemburgo, Holanda, Eslovenia, Croacia, Portugal y Bélgica, más la extracomunitaria Suiza- que asimismo se han comprometido a hacerlo.

Editado por Miriam Burgués