Ucrania y Rusia reanudan negociaciones sobre el Donbás en la cumbre de París

Cinco años después del estallido de la sublevación prorrusa la paz está lejos de llegar al Donbás ucraniano, donde las heridas de la guerra aún supuran y parte de la población sigue guardando rencor a Kiev. En la imagen, un edificio de la localidad de Semiónovka, provincia de Donetsk, destruido por la guerra en el Donbás. [EFE/Ignacio Ortega]

Moscú (EuroEFE).-  Los líderes de Ucrania y Rusia reanudarán este lunes las negociaciones para el arreglo del conflicto en el Donbás, y lo harán después de más de tres años de paréntesis y bajo la mediación de Alemania y Francia, que acogerá en París la cumbre del conocido como “formato de Normandía”.

La primera cumbre entre los mandatarios de los cuatro países tuvo lugar en Normandía en junio de 2014, cuando la sublevación armada se convirtió en guerra abierta, y la última se celebró en octubre de 2016 en Berlín, encuentro que ha dado paso a tres años de desencuentros entre Moscú y Kiev, y treguas incumplidas entre el Ejército ucraniano y las milicias separatistas prorrusas.

El primer cara a cara entre Putin y Zelenski

El presidente ruso, Vladímir Putin, se reunirá por primera vez con su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski, que prometió al llegar al poder en mayo pasado que su prioridad era poner fin a la guerra en el este del país y, a largo plazo, recuperar los territorios controlados por los separatistas en Donetsk y Lugansk.

“Sólo por el hecho de ser el primer cara a cara entre Putin y Zelenski la reunión es muy importante. Eso ya es un avance”, comentó a Efe Iliá Ponomariov, exdiputado ruso exiliado en Ucrania.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky , en un discurso pronunciado el Día de las Fuerzas Armadas en Ucrania. EFE/EPA/UKRAINIAN PRESIDENTIAL PRESS SERVICE

Recientemente, Putin alabó la “sinceridad” de Zelenski a la hora de llevar la paz al Donbás, pero puso en duda de que sea capaz de hacerlo, dada la presencia de incontrolables batallones ultranacionalistas en el frente.

En unos pocos meses Zelenski ha logrado lo que no pudo su predecesor: acordar con Putin un canje masivo que devolvió a Ucrania a una treintena de prisioneros, entre ellos los marineros apresados por guardacostas rusos a finales de 2018.

Ucrania quiere una hoja de ruta

Zelenski no se conforma con una declaración final en la cumbre del lunes que será “no vinculante”, según ha reconocido el Kremlin, y “no muy ambiciosa”, de acuerdo al Ministerio de Exteriores ucraniano.

Por ello planteará “plazos más o menos concretos” para el repliegue de grupos armados extranjeros -en clara alusión a soldados y mercenarios rusos-, la celebración de elecciones en el Donbás y el control de la frontera con Rusia, asunto prioritario para Kiev, pero que Moscú y los separatistas son reacios a tratar.

De hecho, Zelenski propondrá al Parlamento que prolongue el estatus especial para el Donbás, ley que expira a finales de este año y que debería ser sustituida por otra en un futuro, una de las medidas de confianza exigidas por Moscú.

El objetivo es incluir en la ley la conocida como “fórmula Steinmeier”, que contempla la convocatoria de elecciones locales en el Donbás y la concesión del autogobierno a los separatistas si los comicios son declarados democráticos por observadores internacionales.
Kiev espera que dichos comicios locales se celebren según la legislación electoral ucraniana ya en octubre de 2020, al igual que en el resto del país.

Una mujer pasa junto a las banderas de (de izq a dcha) Bielorrusia, Rusia, Alemania y Ucrania antes del arranque de la cumbre cuatripartita sobre Ucrania que acoge la ciudad de Minsk (Bielorrusia), hoy, miércoles 11 de febrero de 2015. La cita tiene el objetivo de intenar encontrar un arreglo diplomático a la guerra en Ucrania. EFE/Tatyana Zenkovich

Rusia rechaza la revisión de los acuerdos de Minsk

Putin ha dejado claro que considera “inadmisible” la revisión de los Acuerdos de paz de Minsk suscritos en febrero de 2015 y que pusieron fin a la guerra a gran escala en el este de Ucrania.

Mientras, Kiev hablaba esta semana de descentralización y nunca de autogobierno, Moscú insiste en que las zonas controladas por los separatistas deben recibir importantes cuotas de autonomía.

Insiste en que tanto Kiev como los separatistas deben continuar el repliegue en la línea de separación, a lo que hay que sumar el fin del bloqueo económico contra las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Europa recupera la iniciativa en el arreglo del conflicto

Con el presidente francés, Emmanuel Macron, al frente, Europa ha recuperado la iniciativa en las negociaciones para el arreglo en el Donbás. Putin se había resistido durante largo tiempo a acudir a dicha cumbre por su pésima relación con el anterior presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

Fuentes del Elíseo han recalcado que el hecho de que Putin acuda el lunes a París es una señal de que él también quiere avanzar hacia la resolución del conflicto, pero que “el problema principal sigue siendo el de la confianza que hay que crear para poder progresar hacia el objetivo del restablecimiento de la soberanía ucraniana”.

Tanto Macron como la canciller alemana, Angela Merkel, quieren ver la plena implementación de los Acuerdos de Minsk y la aprobación de una nueva ley sobre el estatus especial para el Donbás, pero han llamado a Putin a cumplir también con sus obligaciones, en clara alusión al repliegue de sus fuerzas sobre el terreno.

Con todo, la cumbre será -si bien importante- más simbólica que otra cosa, ya que nadie espera la firma de un “acuerdo”, sino únicamente una declaración de intenciones.

La desconfianza de los separatisas prorrusos

Los separatistas, cuya postura es defendida por Moscú, consideran “útil” la cumbre de París, pero no se hacen ilusiones. Aunque Zelenski cumplió su palabra de reparar el puente que une los territorios controlados por ambos bandos en Lugansk, le acusan de negarse a dialogar “directamente” con los dirigentes prorrusos.

“La situación en Lugansk es tranquila. Llevamos varios días sin disparos, pero de la cumbre no esperamos casi nada. Habrá recomendaciones, pero ¿cuántos años necesitará Ucrania para cumplir lo acordado? No nos fiamos de Zelenski. Dice una cosa y hace otra”, señaló a Efe Olga Kobtseva, negociadora para asuntos humanitarios de la república popular de Lugansk.

Asegura que la gran mayoría de habitantes de las autoproclamadas repúblicas quieren ser parte de la Federación Rusa, a la que están agradecidos por frenar la agresión ucraniana y hacen cola desde hace meses para recibir pasaportes rusos.EFE