David Sassoli, presidente del PE: Europa necesita gobiernos estables

El presidente del Parlamento Europeo: Europa necesita gobiernos estables

El presidente del Parlamento Europeo, el italiano David Sassoli, durante una entrevista con Efe con motivo de la inauguración de la cumbre climática COP25 en Madrid, contempla con su análisis periodístico la complejidad de la Unión Europea (UE) y del resto del mundo, y ve la urgencia de fortalecer el proyecto europeo, por ello, destaca mirando a España la necesidad de contar con "países estables". EFE/ Fernando Villar

Madrid (EuroEFE).- Desde la atalaya privilegiada del Parlamento Europeo (PE), el florentino David Sassoli contempla con su análisis periodístico la complejidad de la Unión Europea (UE) y del resto del mundo, y ve la urgencia de fortalecer el proyecto europeo, por ello, destaca mirando a España la necesidad de contar con “países estables”.

“Necesitamos una legislatura política en la que las fuerzas europeístas converjan para apoyar una Unión Europea más fuerte (…) Es necesaria la estabilidad. Después de las elecciones, en España hay un debate para la formación de un nuevo gobierno, creo que las señales son positivas. Necesitamos países estables. Creo que esto también vale para España en este momento”, afirma el socialista italiano en una entrevista con Efe en Madrid, con motivo de la inauguración este lunes de la cumbre climática COP25, que se desarrollará hasta el próximo día 13.

Una cumbre, a cuya inauguración asistieron también la nueva presidenta de la Comisión Europea (CE) y el presidente del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen y Charles Michel, respectivamente, con la ambición “de convertir a Europa en líder en la lucha contra el cambio climático”.

Y es que, según Sassoli, “lo que hace Europa tiene un reflejo en todo el mundo”: ” Planeta solo tenemos uno y si no se ocupan los europeos pocos se ocuparán”, asegura este antiguo periodista de 63 años reconvertido a la política.

Esta es su primera visita oficial a España tras ser elegido en julio y coincide con la inauguración de la COP25, un fuerte símbolo para el presidente del primer parlamento del mundo en declarar la emergencia climática.

Es un honor representar al Parlamento Europeo que ha tomado la decisión de apoyar a la nueva Comisión que tiene como prioridad luchar contra el cambio climático. Convertir Europa en líder en la lucha contra el cambio climático. Tenemos la necesidad de organizar una transición antes del año 2050 para poner en el centro la defensa del planeta con nuevas inversiones, nuevo empleo, inversiones en la investigación y determinar un liderazgo europeo en la lucha contra el cambio climático. Planeta solo tenemos uno y si no se ocupan los europeos pocos se ocuparán.

La foto de los tres presidentes de las máximas instituciones de la UE en la COP25 de Madrid es también un símbolo fuerte.

Tenemos un parlamento que se ha tomado muy en serio su propio papel, que ha verificado la formación de la Comisión Europea con gran seriedad y que naturalmente controlará que los compromisos asumidos sean cumplidos de forma coherente. Nuestras democracias tienen en su centro el parlamento y por supuesto Europa, la democracia europea necesita un Parlamento más fuerte.

La cumbre del clima acaba de ser inaugurada. ¿Qué idea de todas las que ha escuchado en el plenario le ha parecido más interesante? ¿Cual retendría como titular?

Es muy interesante porque hemos comprendido que necesitamos trabajar sobre los estándares europeos. todos los países hacen esfuerzos, parten de unas condiciones diferentes, debemos ayudarles a encontrar un equilibrio. No debemos mirar quien usa más el carbón porque incluso aquellos países que tienen una economía basada en el carbón han partido de niveles muy altos. Con esfuerzo lo están bajando y debemos seguir en esta vía.

La nueva Comisión Europea ha hecho de la lucha contra el cambio climático su principal promesa política. Cumplirla requerirá enormes inversiones y diseñar una transición ecológica que no penalice la competitividad de las empresas europeas ni deje abandonados a los trabajadores de ciertas regiones. Hay analistas que alertan sobre los efectos de desigualdad, paro y pobreza que puede suponer la aplicación ciertas políticas verdes. ¿Comparte ese escenario, le preocupa?

No porque estamos convencidos de que esta economía creará puestos de trabajos. Es la eco-economía. No es una huida para bloquear el crecimiento, es un modo para aumentar el crecimiento de nuestros países que deben crecer mucho más. Necesitamos una Europa que crezca más y para conseguirlo y financiar los problemas que la Comisión Europea ha sugerido necesitamos un presupuesto europeo más ambicioso. Por esto el Parlamento está diciendo a los gobiernos “no tengáis miedo, necesitamos un presupuesto con más dinero porque los programas que deben ser financiados serán buenos para todos”.

El ambicioso plan climático de la señora Von der Leyen deberá ser aprobado por el Parlamento y también por el Consejo. ¿Predice un proceso difícil y tortuoso?

R: El Parlamento es consciente de que los esfuerzos deben ser hechos de forma decidida. Tenemos un debate ahora sobre el presupuesto plurianual de la UE (2001-2007), sobre dónde meter el dinero en los próximos cinco años. Queremos un presupuesto ambicioso, más rico. Algunos países lo querrían más débil. Esta negociación será muy importante y necesitaremos el compromiso de la opinión pública. La política puede hacer muchas cosas, pero no las puede hacer contra los ciudadanos, entonces queremos que los ciudadanos participen con nosotros para empujar el presupuesto de la Unión y que contribuya a sostener los programas que la Comisión Von der Leyen propone, es en lo que creemos.

La geopolítica del clima es muy, muy complicada. Unos 70 países han anunciado que revisarán al alza sus planes de recortes de emisiones. Pero sin un compromiso fuerte de China y con Estados Unidos retirándose del acuerdo de París la lucha contra el cambio climático se antoja complicada ¿Cree usted que está abocada al fracaso?

Como ha dicho muy bien el presidente del Gobierno (español en funciones Pedro) Sánchez, lo que hace Europa tiene un impacto fuerte en el comportamiento de los demás. Por tanto, necesitamos una iniciativa europea para empujar también a otras economías y países, empujar a las grandes áreas de la industria mundial a empezar un recorrido virtuoso. Lo que hace Europa tiene un reflejo en todo el mundo.

Y hablando de problemas complicados, ¿cree usted de verdad que el 31 de enero podremos decir, por fin, que el “brexit” es una realidad o todavía podemos esperar alguna sorpresa?

Esto dependerá del resultado electoral (del 12 de diciembre en el Reino Unido). Para nosotros sigue siendo una herida, pero siempre hemos dicho que un acuerdo es mejor que un no acuerdo. Queremos continuar una historia de amistad con el pueblo de Gran Bretaña, naturalmente con una herida que permanece porque, de todas formas, para nosotros permanece porque pensar en una Europa sin Gran Bretaña es doloroso.

España lleva cinco años de inestabilidad política y cuatro elecciones legislativas en cuatro años. Y aún seguimos con un gobierno en funciones. ¿Está Europa preocupada por esta situación?

Es necesaria la estabilidad. Después de las elecciones, en España hay un debate para la formación de un nuevo gobierno. Creo que las señales son positivas y necesitamos países estables. Creo que esto también vale para España en este momento.

Usted dice que el Parlamento debe ser “la casa de la democracia europea”. En esta legislatura alberga familias más diversas. ¿Es una suerte o un quebradero de cabeza para avanzar en el proyecto europeo?

Tenemos un Parlamento Europeo con el 60% de parlamentarios nuevos, un frente europeísta muy amplio con grupos políticos que no son tan fuertes como antes. Esta no es una debilidad, sino una oportunidad, porque necesitamos una legislatura política en la que las fuerzas europeístas converjan para apoyar una Unión Europea más fuerte, que invierta más y que haga crecer no solo a nuestros países, sino a la propia Europa en un mundo global en el que Europa tiene una función estratégica: regular la globalización.