Giuseppe Conte: el enfoque “minimalista” de Europa es cosa del pasado, “pensemos en los jóvenes”

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Giuseppe Conte, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

En una entrevista exclusiva con el portal EURACTIV.it, socio de EFE, que se ha relanzado este sábado coincidiendo con el Día de Europa, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, pide que la Unión Europea (UE) abandone el enfoque “minimalista” del pasado y que, en medio de la crisis por el “coronavirus”, apueste por medidas políticas ambiciosas con la vista puesta en las nuevas generaciones de europeos.

La iniciativa del Banco Central Europeo (BCE) de poner a disposición 1,1 billones de euros y la derogación de la provisión de capital para la compra de bonos del Estado son una protección para la deuda pública italiana. ¿Es una muestra de que juntos somos más fuertes y de que ningún Estado miembro puede salir adelante en esta crisis en solitario? ¿Qué les diría a quienes en Italia proponen salir del euro?

El BCE no está actuando para proteger a los Estados por separado, sino para garantizar estabilidad financiera y el correcto funcionamiento de la política monetaria en la eurozona. Todos los Estados miembros se están aprovechando de su actuación. El hecho de estar dentro del sistema del euro ha contribuido a proteger nuestros ahorros y a salvaguardar a Italia de la especulación financiera.

No obstante, habría que recordar que la política monetaria es solo una de las patas sobre las cuales nos apoyamos. La Unión Monetaria implica un lazo todavía más estrecho entre los Estados miembros y la UE, por eso tenemos que actuar de manera coordinada, incluido en lo referido a las condiciones de las políticas presupuestarias. La divergencia entre economías nacionales, que ya es significativa, supone un riesgo para el funcionamiento del mercado único, y un mayor peligro para la gestión de la política monetaria.

Si la respuesta fiscal a la pandemia no es justa para todos, corremos el riesgo de (sufrir) efectos muy nocivos. La política monetaria ha dado una primera respuesta contundente. Ahora le toca a la Comisión Europea y a los Estados miembros hacer lo mismo.

En medio de la pandemia, destaca la rapidez que han mostrado las instituciones europeas, entre ellas el BCE y la Comisión, en comparación con las instituciones intergubernamentales, que están paralizadas por vetos nacionales. ¿Apoya Italia la propuesta de la Comisión de ir más allá de la unanimidad en las votaciones y pasar a la mayoría cualificada en cuestiones de fiscalidad y política exterior?

La necesidad de reflexionar sobre cómo hacer que el proceso de toma de decisiones en el Consejo sea más eficaz ya fue planteada por Italia, y se planteó también en otros ámbitos, incluso antes de la pandemia, por ejemplo en el contexto de los preparativos de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. La crisis provocada por la COVID-19 ha puesto todavía más de relieve la necesidad de que el Consejo pueda responder con decisiones rápidas y eficaces a los retos que afectan al corazón de nuestro continente.

Al mismo tiempo, debo señalar que el Consejo Europeo ha encontrado hasta ahora, aunque con un esfuerzo político considerable, un compromiso en un objetivo como el Fondo de Recuperación, que a partir de una promesa se ha logrado materializar en una propuesta, cuya necesidad y urgencia han sido reconocidas por los líderes europeos.

Los gobiernos nacionales han encallado en el Plan de Recuperación, y le han pedido a la Comisión que lo elabore. ¿Cuáles son sus expectativas sobre eso? ¿Qué relación tendría que tener el Plan con el presupuesto de la UE? ¿Qué cantidad tendría que tener, en opinión de Italia y cómo debería financiarse?

Me gustaría decir que es ya un éxito el que estemos debatiendo cómo financiar de forma conjunta el así llamado Plan de Recuperación. Antes de que pidiéramos que se pusiera sobre la mesa, ni siquiera se hablaba de él. Si no fuera un paso que se topa con mucha oposición de algunos países, la fuerte presión de Italia junto a la de otros países ejercida en el seno del Eurogrupo y del Consejo Europeo, no habría sido necesaria. Claro que hay puntos de vista distintos. El Consejo Europeo del pasado 23 de abril dio de manera unánime un claro mandato a la Comisión para que presentara una propuesta concreta de un ambicioso plan europeo de recuperación económica, y subrayó su necesidad y urgencia.

Esperamos que la propuesta de la Comisión Europea llegue en unos pocos días. Los fondos posiblemente serán plenamente operativos y (estarán) gestionados dentro del presupuesto europeo, pero la postura de Italia es clara: el programa debe ser ambicioso respecto a los recursos obtenidos de los mercados. Deben en primera instancia financiar los sectores y países más afectados por la pandemia, tienen que contemplar la disponibilidad de una parte de los fondos antes de enero de 2021 (el denominado “frontloading”). En eso la posición italiana coincide con la de otros muchos Estados miembros.

Los Estados miembros están debatiendo cómo financiar otro plan dotado con entre uno y 1,5 billones de euros. ¿Cómo vivió personalmente los roces con (el primer ministro de Países Bajos Mark) Rutte en el Consejo Europeo? Italia pide eurobonos, ¿Qué institución europea debería emitirlos, por cuánta cantidad y con qué garantías y recursos? ¿En qué deberían gastarse y quién debería gestionarlos?

Pensamos que Europa está afrontando un momento de una relevancia histórica y que una decisión ambiciosa y valiente es hoy por hoy oportuna y necesaria. No lo digo desde el punto de vista de Italia, lo digo también desde el punto de vista de la Unión. Nuestras economías están estrechamente vinculadas. Mi discrepancia con Rutte se basa en mi convicción de que no podemos reaccionar a esta crisis con los mismos parámetros de (la crisis de) 2010. Ahora de lo que se trata es de mirar al futuro y no repetir los errores del pasado.

Se están debatiendo varias hipótesis técnicas. Más allá de la solución que finalmente se adopte, hay varias cuestiones esenciales para nosotros: la financiación debe ser a largo plazo, para que el peso del esfuerzo fiscal extraordinario, pero temporal, que está ahora soportado por los Estados miembros, pueda repartirse a lo largo del tiempo. Los recursos deberían brindarse sobre todo a los Estados más afectados, y deberían incluir un porcentaje muy importante de subvenciones, sin por ello excluir los créditos. Los Estados deben ser responsables de asignarlos dentro de un claro marco normativo común.

La UE ha aprobado un paquete de 540.000 millones de euros entre instrumentos antiguos y nuevos. Si la condicionalidad de la nueva línea de crédito del MEDE solo cubrirá el uso de los fondos contra la pandemia y sus préstamos serán a tasas más bajas de los que paga Italia en los mercados, ¿El Gobierno piensa abandonarlo?

El paquete incluidos el BEI, SURE y el MEDE es un paso importante de cara a compartir los costes de la pandemia entre los países de la UE y para una estrategia de recuperación conjunta. No obstante, sigue siendo insuficiente. El refuerzo de las garantías del BEI y la introducción de SURE (el “seguro europeo de desempleo”) propuesto y apoyado por Italia anteriormente, son decisiones que apoyamos con firmeza. Sobre la nueva línea de crédito del MEDE, como ya he dicho en anteriores ocasiones, seguimos siendo muy cautos.

El instrumento fue diseñado para “shocks” asimétricos y está establecido dentro de un marco normativo de acuerdo a esos parámetros iniciales. El Eurogrupo ha aclarado que el régimen de supervisión asociado normalmente a las líneas de crédito del MEDE no se aplicará a la línea de crédito para la pandemia. En todo caso, competerá al Parlamento italiano decidir si a Italia le interesa o no activarlo.

Italia fue el primer país de la UE afectado por la pandemia. Pero otros han sido más rápidos en brindar liquidez a empresas y ciudadanos. ¿Qué está haciendo el gobierno para acelerar el ritmo? El nuevo puente de Génova fue construido con una derogación del Código de Contrataciones (públicas) ¿Se podría extender ese tipo de práctica para impulsar la recuperación?

El gobierno quiere asumir el reto de una simplificación administrativa y de las exigencias burocráticas. Por ello, en el próximo decreto-ley de apoyo a la economía incluiremos un mecanismo simplificado para el desembolso del fondo por desempleo en derogación, esencial para muchas categorías de trabajadores. Pero, de manera más general, estamos trabajando en un paquete de intervenciones ambiciosas para reducir el tiempo necesario para llevar a cabo obras públicas, en especial infraestructuras, y para reducir la carga burocrática.

Es el primer paso de un proceso de reformas más amplio, que llevará su tiempo. Por ello, también, pensamos, al menos para determinados trabajos, emplear procedimientos de autorización simplificados, sin que ello suponga controles más estrictos.

El presidente francés Emmanuel Macron propone una Europa “soberana”, en especial en economía. Para Alemania, eso necesitaría lanzar al mismo tiempo una unión política, con, entre otras medidas, una europeización de la “force de frappe” (fuerza de choque – en la disuasión nuclear francesa) y del lugar de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Cuál es la posición de Italia?

Creo que una crisis como la del coronavirus necesita una actualización en cuestión de elementos del debate entre los Estados miembros sobre el tipo de Unión que permita preservar pilares como el Mercado Único y (el espacio) Schengen, y principios fundamentales como la solidaridad. En esencia, tenemos que proteger los principios y pilares de la Unión Europea tal como la conocimos durante décadas, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que sin más integración, la Unión Europea corre el riesgo de no ser competitiva ni “resiliente” como actor global. Añadiría que esos asuntos necesitan la contribución de todos los Estados miembros, y esta crisis confirma que no se puede seguir posponiendo en nombre de un enfoque “minimalista” de Europa.

Hoy, 9 de mayo, se celebra el Día de Europa, porque tal día como hoy en 1950, (Robert) Schuman propuso crear la primera Comunidad como “un primer paso de cara a una Federación Europea”. Transcurridos 70 años, ¿Dónde estamos? ¿Tiene sentido la Conferencia sobre el futuro de Europa o sería mejor lanzar de inmediato una Convención para la reforma de los Tratados? ¿Qué reformas le gustarían a Italia para dar respuestas concretas a sus ciudadanos?

Italia pidió hace tiempo una Conferencia sobre el Futuro de Europa, abierta a una consulta efectiva de los ciudadanos europeos y de los parlamentos, incluidos los parlamentos nacionales, y un debate sobre la mejora y simplificación del proceso de toma de decisiones dentro de la UE y sobre las prioridades de la UE en los próximos años, entre ellos el Pacto Verde Europeo, la culminación de la Unión Económica y Monetaria y la gestión europea de la migración.

Esta emergencia es un reto para Europa y para todos nosotros, en primer lugar y sobre todo, para contrarrestar a tiempo y de forma eficaz, todas las negativas consecuencias económicas y sociales que se están produciendo. Reflexionando sobre el futuro de Europa, sería bueno que pudiéramos adoptar de inmediato una perspectiva reformista tanto en las políticas como en los procedimientos de toma de decisiones.

(…) Es esencial que la UE se centre en las prioridades centrales para las generaciones futuras: estoy pensando en el Pacto Verde europeo; en las políticas económicas verdaderamente orientadas a un crecimiento sostenible e integrador; en la finalización de la Unión Económica y Monetaria inspirada en un equilibrio total entre responsabilidad y solidaridad, por ejemplo en estabilización macroeconómica y políticas fiscales; y en gobernanza a varios niveles de los flujos migratorios.

En lo que respecta a los procesos de toma de decisiones, es esencial garantizar un poder efectivo de iniciativa legislativa para el Parlamento Europeo, también con miras a la rendición de cuentas en relación con las instituciones y los ciudadanos. No es menos importante avanzar en las opciones existentes para simplificar las decisiones del Consejo y en las formas de participación de los ciudadanos con total transparencia en la elaboración de políticas, un objetivo que es fundamental, especialmente para los jóvenes de nuestro continente.