Parlamentarismo en tiempos de pandemia

Un cámara graba unas imágenes del pleno del Parlamento Europeo en Bruselas. con una máscara EFE / EPA / OLIVIER HOSLET

Redacción Internacional (EuroEFE).- Cuna de la democracia y del parlamentarismo, Europa afronta la pandemia del COVID-19 con su actividad parlamentaria reducida acorde a las medidas de cada país, pero la mayoría de las cámaras legislativas tienen su actividad mermada por el coronavirus, lo que reduce o impide, entre otras funciones, la del control a los gobiernos.

Y es que, mientras los ciudadanos y los gobiernos han migrado al mundo “virtual” y a las comunicaciones por videoconferencias, la esencia misma del parlamentarismo hace más difícil este salto tecnológico de las cámaras representativas, que requieren interrelación entre diputados y un debate, que resulta complicado de forma telemática.

Europa, en todo caso, es en este momento un laboratorio para el parlamentarismo que por pura necesidad está evolucionado a marchas forzadas desde un funcionamiento similar al del siglo XIX al tecnológico siglo XX.

Las soluciones escogidas van desde la reducción drástica de parlamentarios que pueden asistir a reuniones o plenos hasta las soluciones puramente telemáticas pasando por las fórmulas mixta, que son mayoritarias.

En la primera, se sitúa Grecia, madre de la democracia, donde tan solo hay una votación parlamentaria a la semana -solo sobre los decretos ley que aprueba el Gobierno- en la cual cada partido solo está representado por 3 diputados, lo que hace un total de 18 en una cámara de 300 escaños.

Enfrente se coloca el Reino Unido, origen del parlamentarismo moderno. El Parlamento británico, suspendido desde el 26 de marzo, prevé retomar su actividad el 21 de abril con “soluciones tecnológicas” que permitan operar a distancia.

La Eurocámara da ejemplo

El Parlamento Europeo (PE) sigue celebrando tanto comisiones como plenos. Los eurodiputados trabajan desde sus casas, muchos están en sus países de origen, otros en Bruselas. En el caso del pleno, solo participan en los debates los eurodiputados que se encuentran en Bruselas mientras que en las comisiones la participación es casi toda telemática.

Los votos tienen lugar por procedimiento escrito vía correo electrónico tanto para los diputados presentes en Bruselas como para los que están en sus países. El procedimiento consiste en el envío por correo electrónico a cada eurodiputado de un certificado de voto, que debe imprimir, rellenar a mano y escanear, para posteriormente remitirlo a la secretaría general del Parlamento, que realiza el recuento.

Coronavirus en los escaños 

Entre los más azotados por la pandemia, España, Italia y Francia son algunos de los países que han registrado casos de contagios de coronavirus entre sus diputados o senadores. Su funcionamiento parlamentario es muy similar en estos momentos.

En España se ha interrumpido la actividad parlamentaria ordinaria. Solo se celebran plenos, muy restringidos, por la obligación legal de convalidar las prórrogas de los estado de alarma y los decretos económicos y sociales que ha ido aprobando el Gobierno para hacer frente a las consecuencias del coronavirus. Las sesiones de control al Gobierno se retoman este miércoles tras un mes suspendidas. Se han establecido unos cupos de diputados que asisten presencialmente a los plenos, el resto votan telemáticamente las iniciativas. Hay servicio audiovisual para los medios de comunicación, pero la entrada de periodistas está vetada.

En Italia también se han limitado las sesiones parlamentarias, pero no se han suspendido para poder aprobar los decretos relativos al coronavirus. Se alcanzó un acuerdo para que sólo un sexto de los miembros de cada grupo parlamentario puedan asistir a las Cámaras para poder votar, ya que el Parlamento italiano no ha aprobado la votación a distancia. Se han suspendido las ruedas de prensa presenciales y las preguntas de los periodistas son telemáticas.

Con al menos 26 casos confirmados solo en la Asamblea Nacional, Francia ha limitado su actividad al examen de textos urgentes e indispensables en relación con esta crisis y a las sesiones de control al Gobierno.Todo se desarrolla en un “formato restringido”: las sesiones de control del Ejecutivo cuentan con la presencia de un solo diputado por grupo parlamentario, que puede hacer el número de preguntas que le corresponda por su peso en la cámara.

Los menos estrictos también toman medidas

Pese a que el Gobierno de Holanda se ha negado desde el principio a decretar el Estado de emergencia y el confinamiento total de la población, el Parlamento sí que ha limitado sus reuniones y debates a lo estrictamente necesario por el coronavirus, como la supervisión de las medidas tomadas por el Ejecutivo en relación con la crisis del Covid-19, así que la actividad parlamentaria en Holanda se desarrolla especialmente por video y voto telemático. En los encuentros presenciales solo participa un miembro de cada grupo.

En Alemania, donde rige un cierre parcial de la vida pública, el Bundestag (Parlamento federal) mantiene sus sesiones regulares, aunque se sigue la norma de evitar contactos físicos y mantener una distancia de seguridad. En caso de votaciones nominales, se colocan urnas separadas entre sí y fuera del hemiciclo, para posibilitar que se respeten las distancias. Asimismo se amplía el margen de votaciones a dos horas para que no haya aglomeraciones.

En Austria, el Gobierno liderado por el conservador Sebastian Kurz no ha recurrido a medidas de emergencia y el Parlamento sigue funcionando con normalidad aunque con un número de diputados, 96, reducido, proporcionalmente, para que pueda cumplirse con las distancias de seguridad. Esa cifra de legisladores es algo más de la mitad del total (183). Se celebran ruedas de prensa, pero más reducidas y los oradores están detrás de una pantalla transparente situada frente al atril.

Los Parlamentos de Suecia y de Dinamarca siguen asimismo con sus sesiones regulares, aunque en ambos casos con una presencia reducida de sus diputados.

Los que han ido más allá

En Hungría, al amparo del estado de emergencia por la crisis del coronavirus, la mayoría absoluta del primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, aprobó que el Ejecutivo gobierne por decreto de forma indefinida; unos poderes extraordinarios que atacan aspectos fundamentales del Estado de derecho. El Gobierno ya ha adelantado que el Parlamento, que sigue funcionado, debería aprobar que algunas de las medidas mantengan su vigencia después, sin concretar a cuáles se refiere. Las ruedas de prensa son telemáticas y los periodistas envían sus preguntar por correo electrónico.

En Polonia, el Parlamento no solo sigue con sus sesiones regulares, aunque con una presencia restringida de diputados, sino que la cámara baja polaca refrendó a principios de mes la celebración de elecciones presidenciales para el próximo 10 de mayo. Unos comicios que solo contemplan el voto por correo, pese a los recelos que entraña esa opción y el riesgo de contagio. La prensa no tiene restricciones, salvo las recomendaciones sanitarias.

En Rumanía, el Parlamento cerró físicamente sus puertas, aunque sigue funcionando en un régimen especial y celebra sus sesiones de manera telemática. En una de esas sesiones que se espera que se celebre esta semana, las dos cámaras reunidas del Parlamento votarán sobre la extensión por otros 30 días anunciada por el presidente del país, Klaus Iohannis, del estado de emergencia decretado por el jefe del Estado el pasado 16 de marzo.