Europa conmemora el fin de la II Guerra Mundial dispuesta a no rendirse ante la COVID-19

El acto conmemorativo del 75 aniversario del fin de la II Guerra Mundial. Con la soledad del coronavirus. [EFE/EPA/FILIP SINGER / POOL]

Berlín/París/Londres/Nueva York (EuroEFE).- Autoridades y mandatarios europeos conmemoraron este viernes el 75 aniversario del fin de la segunda Guerra Mundial sin grandes fastos por las medidas de precaución que impone la pandemia de la COVID-19 y con el compromiso de no rendirse ante ella.

“El 8 de mayo de 1945 fue el final de la dictadura nazi, el fin de noches y bombas y marchas de la muerte, de crímenes alemanes sin precedentes y de la quiebra” de la civilización que supuso el Holocausto, dijo el presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, en un acto transmitido por televisión

El plan original era realizar un gran acto de Estado en Berlín, pero la pandemia obligó a que la ceremonia se realizara con un círculo reducido de participantes.

Los únicos asistentes fueron, además de Steinmeier, la canciller Angela Merkel; el presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble; el primer ministro de Brandeburgo y presidente de turno del Bundesrat, Dietmar Woidke, y el presidente del Tribunal Constitucional, Andreas Voßkuhle.

Todos ellos depositaron ofrendas florales en la “Neue Wache”, un monumento a todas las víctimas de las guerras y de las dictaduras en cuyo centro hay una gran reproducción de una escultura de Käte Köllwitz que representa a una madre con un hijo muerto en sus brazos.

A ellos se sumó el trompetista Lorenz Jansky, que interpretó algunas piezas musicales que ayudaron a darle al acto cierto aspecto fantasmal.

“Esta soledad nos permite volver al 8 de mayo de 1945. Entonces los alemanes estábamos solos. Derrotados militarmente, moralmente en el suelo y nos habíamos ganado al mundo entero como enemigo”, dijo Steinmeier.

“Aprovechemos el silencio. Le pido a todos los alemanes que recuerden a las víctimas de la guerra y del nacionalsocialismo. Piensen en lo que significa el 8 de mayo para su vida y para lo que hacen”, agregó.

La canciller alemana, Angela Merkel, en el acato de conmemoración del 75 aniversario del fin de la II Guerra Mundial. EFE/EPA/FILIP SINGER / POOL

Alemania, según Steinmeier, es un país que solo se puede amar “con el corazón roto y quien lo niega no solo niega los crímenes del nazismo sino todo lo bueno que hemos hecho desde 1945”.

“La memoria no es una vergüenza, el negacionismo si es una vergüenza”, sostuvo el presidente.

La lección clave de la guerra, el “Nie wieder” (nunca más), significa para Steinmeier también un “nunca más solos” y por eso, añadió, existe el deber de mantener Europa unida.

“Tenemos que mantener Europa unida, si no lo conseguimos no somos dignos del 8 de mayo. Si Europa fracasa, fracasa el ‘nunca más'”. dijo.

Desangelada ceremonia en París

La plaza del Arco del Triunfo de París, habituada a grandes fastos cada 8 de mayo para celebrar el fin de la Segunda Guerra Mundial, apareció este viernes desangelada.

El presidente francés, Emmanuel Macron, tuvo que conformarse con medio centenar de asistentes todos ellos militares o autoridades, en el recuerdo del final de ese conflicto, que tradicionalmente reúne a varios miles de personas.

Nunca antes, desde el final del conflicto, el lugar había mostrado ese aspecto un 8 de mayo, recordaban los historiadores, muestra de la huella que está dejando una epidemia que en Francia ronda ya las 26.000 víctimas y los 140.000 contagios.

A dos días de que el país ponga fin a dos meses de confinamiento para iniciar el próximo lunes una lenta y prudente fase de desescalada, la frialdad fue la nota dominante de un acto que simbolizó el momento peculiar que atraviesa Francia.

Macron, que durante días se planteó la suspensión del acto, prefirió finalmente mantenerlo pese a las circunstancias y no dejar de conmemorar el recuerdo de un conflicto todavía muy presente en la mente de los franceses.

El presidente quiso simbolizar el momento de unidad nacional que, a su juicio, debe conducir a Francia a superar la actual crisis sanitaria, como 75 años antes sirvió, junto a la ayuda internacional, para derrotar al invasor nazi.

Discurso de la reina Isabel II

En el Reino Unido,  la reina Isabel II alabó la respuesta de los británicos a la pandemia al conmemorar en un discurso a la nación el 75 aniversario del fin de la segunda Guerra Mundial, que ella celebró en persona cuando tenía 19 años.

En su sexta comparecencia televisada en 68 años de reinado, exceptuando su anual mensaje navideño, la monarca rememoró cómo al principio de la contienda “las perspectivas parecían desoladoras, el final lejano, el desenlace incierto”, pero el Reino Unido mantuvo la esperanza “porque la causa era correcta”.

“No rendirse, no desesperarse, ese fue el mensaje del VE Day (Día de la Victoria en Europa)”, afirmó, en un discurso pregrabado en la Sala Blanca del castillo de Windsor (a las afueras de Londres), en el que apareció rodeada de recuerdos de la época.

Su intervención estuvo precedida de un extracto de la que su padre, el rey Jorge VI, hizo el 8 de mayo de 1945 también a las 20 GMT, en la que constató el fin de “las tribulaciones” de la guerra y reconoció la labor de los caídos.

Isabel II, que accedió al trono siete años después, dijo recordar “vivamente” “las escenas jubilosas” que ella y su hermana Margarita presenciaron con sus padres y el primer ministro Winston Churchill desde el balcón del palacio londinense de Buckingham.

La jefa del Estado, de 94 años, agradeció “la fuerza y el coraje” que el Reino Unido y sus aliados demostraron durante el conflicto y observó que “puede parecer difícil” que el 75 aniversario de la victoria aliada no pueda celebrarse “como desearíamos”, sino confinados por la pandemia de COVID-19.

“Pero nuestras calles no están vacías; están llenas de amor y del cariño que nos tenemos los unos a los otros”, declaró.

“Y cuando miro a nuestro país hoy, y veo lo que estamos dispuestos a hacer para protegernos y apoyarnos mutuamente, digo con orgullo que somos todavía una nación que esos valientes soldados, marinos y pilotos reconocerían y de la que estarían orgullosos”, afirmó.

El discurso de la Reina, confinada en Windsor, culminó una jornada de festejos a puerta cerrada y actos simbólicos iniciados por el príncipe Carlos, heredero al trono, y su esposa Camilla, que a las 10.00 GMT aparecieron en televisión respetando los dos minutos de silencio desde su confinamiento en Escocia.

División en el acto auspiciado por la ONU

Mientras, cerca de medio centenar de ministros y representantes de un total de 80 países participaron en una reunión por videoconferencia del Consejo de Seguridad de la ONU con el fin de recordar el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y discutir cómo evitar nuevos conflictos.

Pese a las buenas intenciones y a los repetidos llamamientos a la paz de todos los países, la cita se convirtió en buena medida en un intercambio de acusaciones más o menos veladas entre Gobiernos, con el choque entre Rusia y las naciones del Este de Europa como el más directo.

Polonia, Ucrania, los países del Báltico o Georgia subrayaron en sus intervenciones cómo para sus ciudadanos el sufrimiento no se terminó en 1945, sino que se extendió durante décadas por culpa de la ocupación soviética.

“Para las naciones de Europa del Este, el final de la Segunda Guerra Mundial no fue el final de la dictadura y únicamente décadas después pudieron disfrutar verdadera libertad”, dijo el ministro de Exteriores de Estonia, Urmas Reinsalu, cuyo país organizó la reunión como presidente de turno del Consejo y denunció la agresividad de las actuales políticas del Kremlin.

Por parte rusa, su embajador ante la ONU, Vasili Nebenzia, criticó los intentos de “reescribir la historia” para “demonizar” a Moscú y acusó a otros países de perder el tiempo “buscando un enemigo” en vez de unirse para hacer frente a los problemas comunes.

Nebenzia denunció la expansión de la OTAN hacia el este y la ampliación de la Unión Europea hacia las fronteras rusas como procesos que dificultan la estabilidad en el continente y avisó del aumento del racismo, del discurso del odio y de los movimientos neonazis en Europa, con Ucrania como el escenario más claro.

El conflicto ucraniano, que ha creado una profunda brecha entre Rusia y la Unión Europea, fue una de las constantes en las distintas intervenciones como un ejemplo de los peligros de la coyuntura actual, con los europeos acusando a Moscú de agredir al país y anexionar ilegalmente Crimea y Rusia asegurando que la UE está dando cobertura a un golpe de Estado en Kiev.

Reconstruir un mundo mejor tras la pandemia

Por su parte, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, aseguró que la pandemia ofrece una oportunidad para reconstruir un mundo mejor, como ocurrió hace 75 años tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Borrell consideró que la COVID-19 es la mayor crisis desde 1945 y vuelve a demostrar que “los problemas globales requieren acción colectiva”.

“La COVID-19 es una prueba para nuestra humanidad, pero también para el propio sistema multilateral. El orden internacional basado en normas, con la ONU en su centro, debe protegerse y reforzarse”, defendió.

Para el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, la actual crisis puede agravar conflictos y generar “nuevas tensiones geopolíticas” y es un recordatorio de que “la paz, la democracia y la prosperidad deben alimentarse, expandirse y hacerse más inclusivas”.

“Estamos empezando a entender cómo la salud humana y la salud planetaria están conectadas y cómo las desigualdades existentes nos hacen más vulnerables. Esta crisis es una oportunidad para reconstruir mejor, igual que nuestros predecesores reconstruyeron un mundo mejor de las cenizas de la guerra“, señaló.

En un discurso en inglés, Borrell recordó que del desastre de la Segunda Guerra Mundial nació la Unión Europea, un proyecto basado en “solidaridad, apertura, libertad, tolerancia y respeto por el estado de derecho”, unos valores que comparte con la ONU, que en 2020 también cumple 75 años y que hoy “son más necesarios que nunca”.

“El COVID-19 debe ayudarnos a reconectar con estas raíces dándonos una oportunidad de reconstruir consenso y reforzar la solidaridad”, insistió.

Editado por Miriam Burgués