Conte cree que la UE ha cambiado su visión con “valentía” y expertos alemanes aprecian un “cambio de paradigma”

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, comparece en el Senado el 22 de julio de 2020. EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI

Roma/Berlín (EuroEFE).- Con la aprobación del Fondo de Recuperación contra la pandemia, la Unión Europea (UE) “estuvo a la altura” y cambió su visión “valientemente” tras años de austeridad, declaró este miércoles el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte. El acuerdo alcanzado en Bruselas es un “cambio de paradigma” para el bloque comunitario, según economistas y expertos alemanes.

“El acuerdo alcanzado representa sin duda un paso fundamental que nos anima a afirmar sin énfasis que Europa ha estado a la altura de su historia, misión y destino”, sostuvo Conte en una comparecencia ante el Senado.

En su opinión esta emergencia “sanitaria, económica y social”, que es “simétrica y sistémica” entre los países europeos, ha cambiado la perspectiva política de la Unión en los próximos años.

“Así ayer se realizó un cambio radical de prospectiva. En el pasado se tendía, no lo olvidemos, a intervenir con lógicas de austeridad que al final fueron inadecuadas y acabaron deprimiendo el tejido social y productivo y comprometiendo el crecimiento”, dijo.

Los países de la UE aprobaron un fondo de recuperación financiado por primera vez con deuda común y dotado con 750.000 millones de euros, de los cuales 390.000 millones serán subvenciones y 360.000 millones ayudas.

Italia, especialmente golpeada por el virus y primer país del continente en padecer la emergencia, será la más beneficiada y recibirá unos 209.000 millones.

Conte subrayó que este acuerdo “no se daba por descontado en marzo”, tal y como han demostrado las arduas negociaciones, pero apuntó que con su aprobación el Consejo Europeo asumió una “respuesta adecuada” a los ciudadanos y a los mercados financieros.

Pues la unión y la solidaridad entre Estados miembros, declaró, es “el único camino posible para preservar la integridad del propio mercado único y la estabilidad de la unión monetaria”.

El primer ministro, cabeza de la coalición entre el antisistema Movimiento Cinco Estrellas y el Partido Demócrata (centroizquierda), adelantó que con este programa se deberá implementar “un fuerte y profundo” programa de reformas marcadas por la transición ecológica.

Pero aseguró que este será “un trabajo colectivo” en el que se implicará al Parlamento: “Debemos esforzarnos también para aumentar la confianza en las instituciones italianas y en la UE”, instó.

Además arremetió contra los nacionalismos, en un mensaje que sonó como una crítica velada al ultraderechista Matteo Salvini, el único político italiano que ha desdeñado el acuerdo europeo.

“Las visiones egoístas no ofrecen respuestas eficaces sino que solo alimentan el miedo de los ciudadanos y el desapego de las instituciones”, avisó Conte.

Para describir este nuevo tiempo, el primer ministro italiano parafraseó al ex primer ministro socialista de Francia Jacques Delors, presidente de la Comisión entre 1985 y 1995: “ha llegado el momento de colocar la flor de la esperanza en el centro del jardín europeo”, zanjó.

Un “cambio de paradigma”

“Por primera vez Europa va a adquirir una función de estabilización a corto plazo, en lugar de financiar solo políticas estructurales a largo plazo. Por primera vez, la UE se va a endeudar y nada menos que en una proporción del 6 % de su PIB”, explicó a Efe el economista Gabriel Felbermayr.

De acuerdo con el presidente del Instituto de Economía Global (IFW) con sede en la ciudad alemana de Kiel, el acuerdo negociado esta semana abre por tanto un nuevo “paradigma” y es un signo de que la UE es capaz de responder en situaciones de crisis.

Según fuentes del Gobierno recogidas por medios germanos, el acuerdo alcanzado supone que Alemania habrá de aportar 10.000 millones de euros adicionales cada año, con lo que su contribución -que ya es la mayor de los presupuestos comunitarios- ascendería a unos 40.000 millones anuales.

No obstante, incluso los sectores habitualmente más críticos con la financiación de ayudas económicas han mantenido en esta ocasión un tono discreto, en vista de que el fondo pretende paliar las consecuencias de la pandemia y sobre todo por el hecho de que recurre a mecanismos comunitarios.

“Ahora tenemos una solución europea”, argumentó el experto en finanzas comunitarias Peter Becker en declaraciones a Efe, explicando que la opción de los conocidos como “coronabonos” hubiera sido una respuesta intergubernamental, similar al que se dio a la crisis de la deuda de 2008.

Por el contrario, según Becker, investigador de la Fundación Ciencia y Política (SWP), el acuerdo actual refleja mejor los fundamentos de la política europea de Alemania de las últimas décadas, así como el sentir de la población, que confía en la UE y quiere que “paguen todos los europeos”.

Es por ello que, según el experto, el resultado de las negociaciones supone un “punto de inflexión” que califica de “muy positivo”.

Además, según Becker, también han influido las imágenes procedentes de Italia y España en los peores momentos de la pandemia, que causaron un “shock” en toda Europa y llevaron a políticos y ciudadanos en Alemania a la convicción de que “hay que mostrar solidaridad”.

No obstante, muchos economistas como Felberbayr, del IFW, hacen hincapié en la necesidad de reformas estructurales y valoran como positivo que los países conocidos como “frugales” lograsen imponer en la negociación un mayor control sobre la concesión de ayudas directas.

“Es importante que el dinero del fondo de reconstrucción no sea tragado por los presupuestos de los países en crisis y empleado para tapar agujeros financieros”, aseguró el economista, señalando la necesidad de que en particular Italia emprenda reformas para “reactivar la economía”.

El objetivo del fondo de reconstrucción, remachó Felberbayr, ha de ser por el contrario la financiación de proyectos que tengan una utilidad común, ya que de lo contrario existe el riesgo de que las ayudas sencillamente “se evaporen”.

Editado por Miriam Burgués