Iohannis, un presidente reelegido para construir “una Rumanía normal”

Rumanía

El presidente interino rumano Klaus Iohannis (c), flanqueado por el primer ministro rumano Ludovic Orban (i) y miembro del Parlamento Europeo Rares Bogdan (d), tras conocer los primeros resultados de la segunda vuelta de las elecciones Presidenciales de Rumanía. EFE / EPA / ROBERT GHEMENT

Bucarest (EuroEFE).- El conservador Klaus Iohannis, reelegido este domingo como presidente de Rumanía, está considerado el político más respetado dentro y fuera del país. Su promesa de construir una sociedad “normal” ha convencido a la mayoría de una población, hastiada y sacudida por escándalos de corrupción.

Su primer mandato como jefe de Estado estuvo marcado por los enfrentamientos con los Gobiernos del Partido Social-Demócrata (PSD) (2014-2015 y 2017-2019), al que ha acusado de practicar el nepotismo e intentar controlar la Justicia para proteger a sus miembros corruptos.

Ahora, no obstante, ve ante sí una especie de “tregua” en esas tensiones: tras la reciente caída del Ejecutivo del PSD por moción de censura parlamentaria, el poder ha pasado a manos del conservador Partido Nacional Liberal (PNL), del que él fue líder en el pasado.

De 60 años, Iohannis se ha comprometido, junto al flamante Gobierno minoritario del PNL, a acabar con la politización de la Justicia y apuesta por crear un clima de inversión favorable a las empresas para impulsar un crecimiento económico sostenible.

El mandatario cuenta con la confianza de la Unión Europea, Estados Unidos y los principales socios europeos de Rumanía.

Adalid del Estado de Derecho y los valores de la Unión Europea

A ojos de la comunidad democrática internacional, Iohannis, profesor de Física, fue durante los últimos tres años una especie de adalid del Estado de Derecho y los valores de la Unión Europea.

Por el contrario, el anterior Gobierno socialdemócrata ha estado amenazado con sanciones por Bruselas.

Proveniente de una familia de la minoría alemana de Transilvania (Siebenbürgen, en alemán), Iohannis entró en política de la mano del Foro Democrático de los Alemanes de Rumanía (FDAR), al frente del cual fue elegido en 2001 alcalde de Sibiu, su ciudad natal.

Bajo el mandato de Iohannis, esta pequeña ciudad medieval fundada por colonos germanos y situada en el centro del país, se convirtió en un destino turístico de referencia y fue Capital Europea de la Cultura en 2007.

Sus previos años como edil de su ciudad ajeno a los grandes partidos rumanos le labraron una reputación de buen gestor independiente y político conciliador que hizo de él una pieza codiciada en la política nacional.

Un pasado de alcalde, un discurso reposado y un talante sereno

En febrero de 2013, Iohannis se afilió al Partido Nacional Liberal, que por entonces formaba Gobierno con los socialdemócratas.

A principios de ese año, el PNL abandonó la coalición de Gobierno al negarse el PSD a designar a Iohannis como ministro de Interior y viceprimer ministro.

Iohannis fue alcalde de su ciudad hasta 2014, cuando se presentó como candidato de su partido en las elecciones presidenciales, en las que por sorpresa se impuso al candidato del PSD, Victor Ponta.

Muchos de los votantes se inclinaron por Iohannis, que había ganado prestigio como alcalde de Sibiu. Su discurso reposado y un talante sereno poco habitual en la tumultuosa vida de la capital política rumana supusieron una bocanada de aire fresco para muchos.

Se convirtió así en el primer jefe del Estado rumano proveniente de una de las minorías étnicas de este país balcánico, miembro de la UE y de la OTAN.

Iohannis está casado desde 1989 con su esposa Carmen. Además de rumano y de su lengua materna, el alemán, habla inglés con fluidez.

Edición: Catalina Guerrero