La pandemia obliga a nuevas prioridades en presidencia alemana de la UE y a conferencia más ambiciosa sobre el futuro

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Madrid (EuroEFE).- La pandemia del coronavirus obliga a Alemania, que asumirá la presidencia semestral de la UE el 1 de julio, a liderar con nuevas prioridades y también a que Bruselas incremente la ambición y expectativas de la conferencia sobre el futuro de Europa, aplazada por el momento.

“Alemania tiene la responsabilidad de liderar en un tiempo en el que Europa está realmente al borde del precipicio”, ha dicho Nicolai von Ondarza, jefe adjunto de la división europea del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP), en una mesa redonda virtual del Real Instituto Elcano sobre la respuesta europea a la pandemia y su impacto en el futuro de la Unión.

A juicio de este politólogo, Alemania debe “reorganizar” las prioridades de cara a su próxima presidencia de la UE para, en primer lugar, gestionar la respuesta “económica y social” a la crisis, así como la reapertura de fronteras.

En un segundo nivel de prioridades tendría que estar todo aquello que “no puede esperar hasta 2021”, como el Brexit o el presupuesto plurianual de la UE, y en un tercero el Pacto Verde o la cumbre con China, según Von Ondarza.

 

Hay que rebajar, por otro lado, las expectativas de conseguir avances en temas como la digitalización o el respeto al Estado de derecho, pero es crucial ser más ambiciosos de cara a la conferencia sobre el futuro de la UE y pensar en “cómo se puede reestructurar para que sea más resiliente a golpes externos” como el que ha supuesto la pandemia.

Por su parte, la analista Ilke Toygür, experta en asuntos europeos en Elcano, ha declarado que en el “corazón” de los objetivos de esa futura conferencia tiene que estar también “reforzar el poder” de la UE en el exterior.

Para ello, cree que es necesario “primero fortalecer sus instituciones” y después trabajar en la reforma de las internacionales.

Mientras, la directora del centro de estudios Carnegie Europe, Rosa Balfour, ha afirmado que la UE debe prepararse para “la reforma del sistema multilateral”, algo que cada vez tiene más apoyo entre la opinión pública.

 

En su opinión, si la Unión es capaz de promover una política centrada en los ciudadanos, eso puede generar cambios a nivel local, regional y nacional en los distintos Estados miembros.

Según Balfour, está por verse el impacto que tendrá la crisis económica provocada por el coronavirus en la política exterior de la UE.

También si habrá un incremento de las inversiones sostenibles o qué tipo de acuerdos comerciales buscará Bruselas a partir de ahora, teniendo en cuenta que el virus ha destapado la “fragilidad” de las cadenas de suministros en Europa en sectores como el farmacéutico.

Balfour ha argumentado que la UE tiene la oportunidad de “diseñar una política exterior diferente”, y puede ofrecer mucho a un amplio abanico de socios desmarcándose de la “narrativa divisiva” entre Estados Unidos y China.

Las divisiones en el seno de la UE también son “bastante visibles” y no se pueden obviar, de acuerdo con Toygür, quien no obstante percibe una tendencia a “crear un cierto sentido de unión” y opina que ha calado el mensaje de que la pandemia “es una crisis de la que los países no pueden salir solos”.

 

En la misma línea, Von Ondarza percibe que la “narrativa” de buscar culpables de la crisis de 2008 “está cambiando” y ahora “hay un reconocimiento de que un golpe externo ha golpeado a los países”, devastando particularmente a aquellos con “un espacio fiscal limitado” como España o Italia, y de que la UE “debe apoyar a todos sus Estados miembros”.

Incluso Alemania ha reconocido que será necesario aumentar el presupuesto de la UE y la canciller Angela Merkel ha dicho que su país “está dispuesto a hacer más”, ha recordado.