La socialdemocracia cierra una consulta con efectos en la “Groko” de Merkel

Merkel

La canciller alemana, Angela Merkel, durante una sesión del Parlamento alemán el 27 de noviembre de 2019. [EFE-EPA]

Berlín (EuroEFE).- La socialdemocracia alemana cierra este viernes la consulta a sus bases de la que saldrá su nueva presidencia, un pulso entre la línea continuista y el ala crítica con efectos colaterales sobre la gran coalición de la canciller Angela Merkel.

Para los 420.000 militantes del Partido Socialdemócrata (SPD) se cierra la medianoche de este viernes el plazo para elegir entre dos equipos: el formado por el vicecanciller y ministro de Finanzas Olaf Scholz y la diputada Klara Geywitz, y el algo más rupturista de Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken.

El primero apuesta por agotar la presente legislatura -es decir, hasta 2021- con la “Groko”, como se conoce a la coalición con el bloque conservador de Merkel. El segundo recuerda al compromiso de revisar el resultados logrados por esa alianza de gobierno.

UN CONTRATO CON CLÁUSULA DE REVISIÓN

El pacto de gobierno suscrito al inicio del presente mandato incluía la cláusula de revisión a mitad de la legislatura. Walter-Borjans y Esken representan a las voces críticas y los que quieren el fin prematuro de la “Groko”.

Scholz, como Merkel, avanzó ya hace unas semanas un balance positivo de la gestión de la “Groko” en materia de política social, medioambiente y jubilaciones. Para el vicecanciller y su jefa, la “Groko” debe completar la legislatura para terminar su trabajo.

Ambos dúos llegaron a esta consulta muy igualados. Se trata de la segunda ronda, tras una primera votación entre 16 aspirantes, en que Scholz y Geywitz quedaron primeros con un 22,6 %, un punto por encima que Walter-Borjans y Esken.

Las Juventudes del partido -los Jusos- recomendaron el voto al tándem más izquierdista en su congreso del pasado fin de semana, en que el eterno rebelde de la formación, Kevin Kühnert, fue reelegido por un 88,6 %, el mejor resultado de la historia de la organización.

El ganador de la consulta, cuyo resultado se conocerá el sábado, se someterá a la ratificación del próximo congreso federal, que tendrá lugar del 6 al 8 de diciembre y donde presumiblemente Kühnert hará oír su voz.

FINAL DEL GRAN CASTING

Ambos equipos trataron de ganarse a sus bases en las 13 conferencias regionales celebradas en la primera ronda de la consulta. Como finalistas participaron en nuevos duelos dialécticos sin salirse del estricto juego limpio.

Esa ausencia de acritud contrasta con las pullas que el pasado junio precedieron a la dimisión de Andrea Nahles como jefa del SPD. Nahles llevaba algo más de un año en la jefatura del partido más antiguo de Alemania -con más de 150 años de historia-.

Su cometido era reflotarla de su crisis de liderazgo. En lugar de eso se vio confrontada a los dardos que le lanzaban desde todos los sectores hombres fuertes, pasados o presentes, del partido.

Con Nahles la socialdemocracia entró ya con retraso en la órbita de los partidos alemanes liderados por mujeres. A su defenestración sigue ahora un intento de colocar una dirección paritaria y bicéfala, aunque en ambos equipos la voz dominante es la masculina.

EL ENÉSIMO RELEVO EN LA CÚPULA

La sucesión de Nahles es el enésimo relevo que afronta el partido desde tiempos de Gerhard Schröder, el último socialdemócrata que ocupó la cancillería alemana, entre 1998 y 2005.

Ninguno de los cambios ha logrado revertir o al menos desacelerar la sangría de electorado que sufre el partido. El ala más rupturista de la socialdemocracia atribuye el desgaste a la “Groko” -la fórmula de gobierno en tres de las cuatro legislaturas con Merkel en el poder-.

Otros sitúan el inicio de esa erosión al giro centrista que representó Schröder y a los duros recortes sociales aplicados bajo su liderazgo. A esa línea se debió la escisión del ala izquierdista del partido, comandada por el exjefe del SPD y exministro de Finanzas Oskar Lafontaine, fundador de La Izquierda.

EL PELIGRO DE LA IRRELEVANCIA

Schröder llegó en 1998 al poder con un 40,9 %; en las generales de 2017, el SPD había caído al 20,5 %. Ahora los sondeos le sitúan entre el 13 o 14%, por detrás de conservadores, verdes y ultras.

Mientras otras socialdemocracias europeas en precario -como la danesa o la sueca- han conseguido defender posiciones, la alemana amenaza con caer en la irrelevancia política.

La erosión de electorado afecta en Alemania a los dos flancos de la “Groko”. Para los conservadores de Merkel, el principal “usurpador” es la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). El gran beneficiado de la debilidad del SPD son los Verdes, al que los sondeos sitúan ahora en segunda posición y, por tanto, más capacitado que los socialdemócratas para luchar por la cancillería.