Merkel y Macron refuerzan sus liderazgos con el COVID-19, aunque menos el francés

Una mujer mira el discurso televisado de la canciller alemana, Angela Merkel, a la nación sobre la propagación del coronavirus en Frankfurt Main, Alemania, el 18 de marzo de 2020. EFE / EPA / ARMANDO BABANI

Berlín/París (EuroEFE).- La crisis del coronavirus ha relanzado a la canciller alemana, Angela Merkel, ante sus compatriotas, que ven en su líder una suerte de escudo protector pese al aumento de contagios con el COVID-19 y sus efectos económicos globales.También la popularidad del presidente, Emmanuel Macron, ha dado un salto, aunque se mantiene frágil a dos años de las presidenciales.

Liderazgo domiciliario de Merkel

Nunca en tiempos de paz el ciudadano alemán tuvo que asimilar recortes en su libertad de movimientos, contactos personales, vida familiar o ejercicio de su profesión como los actuales. Merkel ha pedido reiteradamente “paciencia” a sus conciudadanos, ante una situación “anómala en democracia” y que asegura será “temporal”.

En paralelo ha articulado un plan de choque sin precedentes, a modo de paraguas tanto para la gran industria como el autónomo, el pequeño comerciante o el ciudadano corriente. De pronto, Alemania abandonó el dogma del déficit cero.

La mayoría entre sus 82 millones de compatriotas secunda a una líder a la que, cuando estalló la pandemia, se percibía en retirada -su plan es dejar el poder tras las elecciones previstas para 2021-.

Ha sido un liderazgo no presencial, ya que durante catorce días -hasta el viernes, que regresó a la Cancillería- practicó el teletrabajo, por haber estado en contacto con un médico contagiado.

El viernes, de regreso a la Cancillería, recuperó el formato de videomensaje para pedir de nuevo paciencia a sus compatriotas. En las dos semanas álgidas pasadas, solo se había dirigido al ciudadano y los medios a través de mensajes grabados o declaraciones telefónicas, en condiciones de precariedad técnica hasta insólita en lo que se espera de la potencia europea.

Desde esa posición dio un claro no a los coronabonos que reclaman España, Italia y otros socios como solución europea a la crisis. El mismo rechazo que mantuvo durante la crisis financiera para los eurobonos y que le mereció a escala europea el apodo de “Frau Nein”.

Nada de eso parece haberla perjudicado. Su valoración como líder se ha disparado; el ciudadano ha encajado positivamente las restricciones acordadas entre la canciller y los poderes regionales, encargados de ejecutarlas en cada “Land”.

Un 93 % acepta las restricciones a los contactos personales vigentes desde el 22 de marzo, según un sondeo de la televisión pública ARD. Ello incluye la prohibición de salir a la calle más de dos personas (ampliable, en caso de quienes conviven entre sí).

Alemania es el cuarto país del mundo en número de contagios -91.159 infectados, según cifras del sábado de la universidad estadounidense Johns Hopkins-. Sin embargo, apenas un 51 % de los alemanes teme acabar contagiado, mientras que para un 75 % los efectos económicos de la pandemia es la principal preocupación.

La gran coalición alemana se recupera

La gran coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas, aquejada de debilidad desde su creación, en 2017, cobró de pronto solidez.

Un 63 % de los ciudadanos se dice satisfecho con el trabajo del gobierno, un ascenso de 28 puntos respecto al mes anterior. El grado de aprecio hacia la gestión ante la pandemia sube incluso al 72 %.

Y, en lo que respecta al trabajo de Merkel, tras 14 años en el poder, un 60 % de los ciudadanos se dice satisfecho o muy satisfecho con su liderazgo.

La estimación hacia la canciller, que pese a los problemas de su coalición seguía obteniendo la mejor valoración entre los políticos del país, se disparó 11 puntos y se sitúa en 66. Le sigue el vicecanciller y ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, que gana 17 puntos y se coloca en 63.

Notable es el ascenso de Scholz, quien hace unos meses sufrió una bofetada al verse derrotado en su aspiración a presidir el Partido Socialdemócrata (SPD) por dos candidatos marginales, Norbert Walter-Borjans y Saskia Eskens. Scholz representó a Merkel estos días de cuarentena ante el Bundestag y comparte con la canciller la defensa del no alemán a los coronabonos.

De acuerdo con la ARD y otros sondeos coincidentes, el bloque conservador de Merkel obtendría ahora, de celebrarse elecciones anticipadas, un 34 %, siete puntos más de lo estimado hace un mes.

Los Verdes, durante meses en alza, siguen en segunda posición pero muy rezagados respecto a los primeros, con un 22 %. Los socios socialdemócratas detuvieron su tendencia a la caída libre en intención de voto y se mantienen ahora en un 16 %.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), actualmente la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento federal) tras conservadores y socialdemócratas, ya no es la fuerza emergente de los últimos meses: cedió dos puntos y se sitúa en un 10 %.


El presidente francés, Emmanuel Macron, visita el Centro de Crisis y Apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia para brindar apoyo y repatriación a los ciudadanos franceses en el extranjero en París, Francia, el 3 de abril de 2020.EFE/EPA/Francois Mori / POOL MAXPPP OUT

 

Frágil subida de la popularidad de Macron en medio de la pandemia

Pese a que los franceses se muestran muy inquietos por la situación provocada por la epidemia del coronavirus, la popularidad del presidente, Emmanuel Macron, ha dado un salto, aunque se mantiene frágil a dos años de las presidenciales.

Macron se beneficia de la corriente favorable que afecta a los jefes de Estado en Francia cuando el país se asoma al precipicio, pero saca menos partido a ese factor que sus predecesores en el cargo y menos también que los líderes de algunos países vecinos.

Así lo analiza para EFE el profesor de Sciences Po Bruno Cautrès, que señala que “el presidente no ha conseguido aparecer como la figura en torno a la cual se reúne el país en tiempos de crisis”.

Eso resta valor al incremento de su popularidad, que ronda el 50 % de las opiniones favorables tras un incremento de unos 10 puntos en las últimas semanas, según los diferentes sondeos publicados.

“Macron partía de muy abajo y, además, tiene a una parte de la población muy en su contra. Y eso no ha cambiado con el coronavirus”, explica Cautrès.

François Mitterrand subió casi 20 puntos durante la primera guerra del Golfo a principios de los 90 y François Hollande 15 tras los atentados del 13 de noviembre de 2015.

Timonel en tiempo de tempestad

Macron ha capitalizado menos la condición de timonel en tiempo de tempestad, a diferencia de la canciller alemana, Angela Merkel, o del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, según Cautrès.

“Antes de la crisis, su figura despertaba una gran división. Los sondeos muestran que sigue siendo así. Las líneas de ruptura aparecen inalteradas”, señala.

El analista del instituto demoscópico Ipsos Federico Vacas asegura a EFE que con esta subida “Macron ha regresado a los niveles de popularidad que tenía en su elección” en mayo de 2017, pero reconoce que es “una situación frágil”.

“No es una crisis al uso. Le van a juzgar por los resultados y por el juicio que los ciudadanos hagan de esta crisis. En cierta forma, es un apoyo prestado”, señala.

Los sondeos diferencian dos aspectos. Por un lado, la popularidad del presidente y, por otro, la gestión que ha hecho de la pandemia.

Cautrès cree que en unos meses “esas dos curvas, que ahora no van paralelas, acabarán por juntarse”.

Y el panorama no se presenta muy halagüeño para el presidente, a quien la mayoría de los franceses atribuyen un deterioro de la sanidad en el país, que ha quedado patente con la llegada del COVID-19.

Macron frente a situaciones críticas

Cautrès recuerda que “Macron lleva un año y medio obligado a afrontar situaciones críticas, sin poder dominar la escena política”.

Primero fueron los “chalecos amarillos”, más tarde la reforma de las pensiones y, cuando parecía querer abrir una nueva etapa en su mandato, el coronavirus le ha colocado una vez más a la defensiva.

“El problema que tiene”, asegura el politólogo, “es que ha deshecho completamente su discurso liberal. Ahora se presenta como el defensor de la sanidad pública. Pero los franceses pueden preguntarse si es él el más adecuado para conducir una etapa en la que reforzar los hospitales va a ser esencial”.

El discurso del presidente está “desdibujado” en el momento en el que tenía que sentar las bases para su reelección en 2022.

“La popularidad que ha conseguido ahora puede derretirse enseguida si la situación de Francia se degrada”, explica Vacas.

Cuando el COVID-19 llegó a Francia, los sanitarios del país llevaban más de un año en huelga en protesta por la disminución de medios y con Macron en su punto de mira.

En los primeros compases de la crisis, prescindió de su ministra de Sanidad, Agnès Buzyn, para lanzarla a las municipales de París y la percepción de su gestión de la crisis es controvertida.

Y eso que, a diferencia de lo que sucede en otros países, Macron no está recibiendo críticas de la oposición, que ha preferido situarse detrás del presidente en un momento tan crítico como el que atraviesa el país.

Solo la ultraderechista Marine Le Pen rompe esa imagen de unidad y desde el primer momento, cuando reclamó un férreo cierre de las fronteras, ha atizado al presidente.

Edición: Catalina Guerrero