Montenegro celebra este domingo las elecciones más inciertas en tres décadas

Un hombre camina frente a un cartel de propaganda electoral en Podgorica (Montenegro) el 27 de agosto de 2020. EFE/EPA/BORIS PEJOVIC

Belgrado (EuroEFE).- Montenegro celebra este domingo unas elecciones parlamentarias consideradas las más importantes y de resultado más incierto de su historia, con la posibilidad de que el presidente Milo Djukanovic pierda el poder tras 30 años.

El Partido Demócrata de los Socialistas (DPS) de Djukanovic busca un nuevo mandato en medio de profundas divisiones sociales y tras multitudinarias protestas contra una ley que perjudica a los intereses de la iglesia ortodoxa serbia.

La tensión empezó a finales de 2019 por la aprobación de una ley que declara bienes estatales las propiedades de las comunidades religiosas y a la que se opone la Iglesia ortodoxa serbia, dominante en Montenegro.

El pequeño país, de 620.000 habitantes, es miembro de la OTAN desde 2017 y aspira a ingresar en la Unión Europea (UE) en torno al año 2025.

Las elecciones se celebran cuando se registran unos 50 nuevos casos diarios de COVID-19, que ha afectado duramente al turismo, un sector estratégico de la economía del país adriático.

ELECCIONES INCIERTAS

“Con seguridad se puede decir que éstas serán las elecciones parlamentarias más inciertas hasta ahora”, explica a Efe Marko Pejovic, analista de la ONG Centro para la Democracia y los Derechos Humanos (CEDEM).

Según Pejovic, la crisis política e institucional marcó el mandato del Gobierno saliente con el boicot parlamentario de algunos diputados opositores y el descontento de ciudadanos que exigen una respuesta más fuerte a la corrupción de la elite política.

PROTESTAS DE LOS POPES

La Ley de Libertad Religiosa, que declara como estatales las propiedades de las comunidades religiosas, provocó durante meses “procesiones” de protesta de miles de personas, lideradas por popes ortodoxos.

El rechazo a la ley era de esperar, ya que más del 70 % de los ciudadanos se declaran cristianos y la iglesia ortodoxa serbia goza de gran confianza.

Según Pejovic, las protestas “atrajeron a muchos ciudadanos, y al inicio tuvieron los rasgos de protesta religiosa, pero luego se convirtieron en una protesta política”.

Como resultado indirecto de las protestas, los últimos sondeos del CEDEM muestran que el apoyo al DPS ha caído cinco puntos desde las elecciones de 2016, y está ahora alrededor del 35 %.

No obstante, los votantes del DPS “no darán su voto a formaciones opositoras proserbias”, sino que se abstendrán de la votación o darán su voto a partidos de orientación cívica, asegura Pejovic.

DIVISIONES INTERNAS

El descontento ha reavivado las profundas divisiones ideológicas y sobre la concepción del país vistas ya en el referéndum de 2006 cuando Montenegro se independizó del Estado que había formado con Serbia tras la ruptura de Yugoslavia.

Los asuntos nacionales y de identidad han vuelto a imponerse como dominantes, y pocos partidos de orientación cívica se centran en la economía, perspectivas para jóvenes o el imperio de la ley.

Según Pejovic, “la democracia aún no ha madurado en la sociedad y los ciudadanos tienden principalmente a dos bloques: el que se presenta como defensor de la nación y el Estado montenegrino, y otro cuya actividad y retórica indican que son socios de Serbia y Rusia”.

Djukanovic, jefe del Estado y padre de la independencia, acusa a la oposición de querer “cambiar el curso de la política estatal”.

El principal rival del DPS, la coalición “Por el Futuro de Montenegro”, aglutinada en torno al conservador Frente Democrático (DF), insiste en “no dar los santuarios, guardar la fe, la tradición y la religión ortodoxa”.

CONTRINCANTES Y SONDEOS

Los votantes podrán elegir entre once partidos y coaliciones, siendo el DPS primero en las encuestas, con su candidato a primer ministro, el actual jefe de Gobierno, Dusko Markovic.

Según la más reciente encuesta del CEDEM, el DPS tiene el 35,3 % de apoyos, seguido de la coalición opositora “Por el futuro de Montenegro”, liderada por el profesor universitario Zdravko Krivokapic, con el 24,7 %.

Tercero en intención de voto, con un 16,5 %, sería la coalición “La paz es nuestra nación”, encabezada por Aleksa Becic, un joven político de 33 años, cuya popularidad ha crecido en los últimos años y que aboga por la reconciliación en el país.

POSIBLE DESENLACE POSTELECTORAL

La formación de cualquier coalición tras los comicios no garantizaría la estabilidad del poder, pero tampoco parece posible que pueda poner en entredicho la orientación euroatlántica del país.

Según Pejovic, “la integración de Montenegro en la UE es uno de los pocos asuntos sobre el que hay consenso en la sociedad y supone un fuerte impulso al proceso”.

Tampoco un eventual triunfo de la coalición opositora, que se opuso al ingreso en la OTAN, podría cambiar nada, ya que los partidos minoritarios que necesitaría para un acuerdo de Gobierno apoyan la pertenencia del país a la Alianza.

LOS RETOS

El turismo, que en 2019 aportó el 22,4 % al Producto Interior Bruto (PIB) del país, sufrió este verano un fuerte revés por la actual pandemia.

Los expertos estiman que el turismo pudo generar apenas el 10 % de los ingresos que suele aportar a la economía del país.

Al mismo tiempo, la crisis de la pandemia ha hecho que la deuda pública se dispare hasta por encima del 80 % del PIB.

La consolidación de las finanzas públicas y la recuperación económica serán los retos cruciales para Montenegro, que además deberá cumplir las reformas reclamadas por la UE y superar las polarizaciones internas.

Editado por Miriam Burgués