Sin avances en la “decepcionante” negociación sobre el Brexit

Michel Barnier, jefe del grupo de trabajo de la Comisión Europea para las Relaciones con el Reino Unido, en la conferencia de prensa después de la tercera ronda de negociaciones UE-Reino Unido sobre el Brexit en Bruselas, el 15 de mayo de 2020. EFE / EPA / FRANCOIS LENOIR / PISCINA

Bruselas/Londres (EuroEFE).- La Unión Europea lamentó este viernes la falta de avances en la negociación sobre la relación con el Reino Unido tras el “brexit”, y si bien reconoció que en el ámbito de la pesca se mantuvo un diálogo “constructivo”, consideró “decepcionante” la tercera ronda de conversaciones con Londres.

Mientras, el Reino Unido ha advertido de que es necesario un “cambio de enfoque” por parte de la UE para avanzar hacia el acuerdo de nueva relación bilateral antes de que ambos lados del canal de la Mancha rompan definitivamente sus lazos a finales de este año.

Algunas “clarificaciones útiles”

“Nuestras discusiones esta semana han podido aportar clarificaciones útiles sobre varios temas, como el comercio de bienes, el transporte y la participación del Reino Unido en los futuros programas de la UE”, declaró el negociador comunitario, Michel Barnier.

El político francés se expresó en ese sentido durante una rueda de prensa tras la tanda de negociaciones que mantuvieron Londres y Bruselas entre el lunes y este viernes por videoconferencia, debido a la pandemia del coronavirus.

Barnier añadió que sobre la pesca se pudo poner en marcha un primer diálogo “constructivo”, aunque las posturas “siguen siendo extremadamente divergentes”.

En cualquier caso, recalcó que, con la excepción de esos avances “modestos”, “no ha sido posible progreso alguno sobre los otros temas más difíciles”, y no dudó en calificar de “decepcionante” la ronda.

De hecho, dijo que el Reino Unido “no se ha implicado en una auténtica discusión” sobre las condiciones para garantizar una competencia justa e igualitaria. Se trataría de que Londres quedase alineado con ciertos estándares medioambientales, sociales o económicos de la UE, como los relacionados con los derechos de los trabajadores o los de ayudas de Estado.

“En este tema, hubo una ronda de divergencias, sin progreso alguno”, comentó el exministro galo, quien subrayó que sin un acuerdo pesquero y sobre las condiciones para la competencia justa los Veintisiete no cerrarán un pacto de libre comercio.

Leves avances en la pesca

En el caso de la pesca, indicó que ha habido “un inicio de diálogo partiendo de una posición muy maximalista de los británicos”. Barnier precisó que el Reino Unido quiere negociar con Bruselas cada año las cuotas pesqueras, lo cual no es aceptable para el club comunitario.

“Nosotros también tenemos una posición muy fuerte, algunos dirán quizá que maximalista, en la que se dice que no cambiamos nada. Si nos quedamos ahí, no es posible ninguna discusión”, aseguró, para después agregar que junto al negociador británico, David Frost, han decidido empezar a negociar a partir de esas dos posturas, para tratar de acercarlas.

El objetivo es tener cerrado el acuerdo sobre acceso a las aguas para el 1 de julio, de modo que dé tiempo a fijar las cuotas pesqueras del periodo posterior a la transición, que en principio concluye el 31 de diciembre de 2020 y durante la cual se aplica la legislación comunitaria en el Reino Unido.

Sin embargo, el político francés dijo este viernes que la fecha del 1 de julio “no es una obligación” y consideró viable que el acuerdo se materialice “un poco más tarde”.

Insistió, asimismo, en que lo logrado esta semana en lo de la pesca es “quizá el único punto positivo” de la tanda negociadora.

Barnier también afirmó estar “decepcionado por la falta de ambición” de Londres en áreas como la lucha contra el blanqueo de capitales.

En cuanto a la cooperación policial y judicial en materia penal, el ex comisario europeo admitió que las dos partes hacen frente a “problemas fundamentales” para ponerla en marcha, y criticó que el Reno Unido no se comprometa de manera formal a seguir aplicando la Convención Europea de Derechos Humanos o abogue por rebajar los estándares sobre protección de datos.

¿Una transición extendida?

Barnier se refirió, además, a las recientes palabras del ministro del gabinete británico, Michael Gove, en las que sugería que Londres estaría dispuesto a renunciar a un acuerdo comercial sin aranceles ni cuotas con tal de evitar las garantías sobre una competencia justa.

Consideró que la propuesta de Gove exigiría una negociación “detallada” sobre cada línea arancelaria, lo que según Barnier llevaría mucho tiempo y obligaría a prolongar la transición.

Aunque antes de julio Londres puede pedir una extensión de uno o dos años del periodo transitorio, hasta ahora el Gobierno británico ha descartado esa opción.

Barnier añadió que, incluso si solo se eliminara el 98 % o el 99 % de los aranceles, la UE “exigirá las mismas garantías sólidas” para una competencia justa.

A principios de junio se celebrará la cuarta y última ronda de contactos antes de la reunión de alto nivel en la que se debe decidir si se han hecho progresos suficientes en el diálogo y determinar si se extiende el periodo de transición del Brexit, fijado por ahora hasta el 31 de diciembre.

Más allá de esa fecha límite, el Reino Unido pasaría a comerciar con la UE en base a las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y se rompería la colaboración bilateral en multitud de ámbitos adicionales si no se hubiera cerrado un acuerdo para entonces.

Londres ha recalcado que no tiene intención de solicitar ni aceptar extensión alguna de ese plazo y que el Gobierno está dispuesto a pasar a comerciar con la UE en “términos australianos”.

El Ejecutivo se refiere en ocasiones con esa expresión a un escenario de Brexit sin acuerdo, dado que no existe un tratado de libre comercio entre el Reino Unido y Australia, por lo que su relación se basa en las normas básicas de la OMC.

Cambio de estrategia

Para el negociador comunitario, en el Reino Unido todavía hay “una auténtica incomprensión” sobre las consecuencias de abandonar el mercado único y la unión aduanera.

“Hace falta que el Reino Unido sea más realista, supere esa incomprensión y, sin duda, cambie de estrategia”, advirtió.

Por tanto, constató que la próxima tanda de negociaciones, en junio, debe generar “un nuevo dinamismo, para evitar el estancamiento”, e instó a lograr entonces “progresos tangibles”.

También se refirió a la carta de Gove en la que éste expresaba preocupación a la Comisión Europea ante el “riesgo” de que el bloque comunitario no cumpla con su deber de proteger los derechos de los británicos que viven en la UE después del 31 de diciembre.

“La Comisión está muy atenta a esta cuestión”, comentó Barnier, aunque dijo que también estará pendiente de que los ciudadanos de la UE en el Reino Unido no sufran discriminación.

En el Reino Unido, David Frost lamentó “los muy pocos progresos” obtenidos esta semana en las principales cuestiones y dijo que se necesita un cambio en el enfoque de la UE.

El Reino Unido exige a la UE un “cambio de enfoque”

El Reino Unido ha advertido de que es necesario un “cambio de enfoque” por parte de la Unión Europea para avanzar hacia el acuerdo de nueva relación bilateral antes de que ambos lados del canal de la Mancha rompan definitivamente sus lazos a finales de este año.

El negociador jefe del Reino Unido, David Frost, recalcó que el principal obstáculo son las normas que Bruselas quiere implantar para asegurarse de que las empresas británicas cumplen unos estándares comunes y no obtienen ventajas competitivas.

“El mayor obstáculo es la insistencia de la UE en incluir un conjunto de nuevas y desequilibradas propuestas en el llamado ‘level playing field’ (‘campo de juego en igualdad de condiciones’, en inglés), que atarían a este país a las normas y estándares comunitarios”, dijo Frost en un comunicado.

La cuestión de los derechos de las flotas pesqueras europeas en aguas británicas continúa siendo otra barrera importante para el acercamiento, si bien Londres admite que ha habido por primera vez un “diálogo útil” en es terreno, una vez el lado británico ha presentado un borrador legal con sus propuestas.

Negociación paralela con Estados Unidos

El Reino Unido comenzó hace dos semanas a negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, que espera tener concluido antes de las próximas elecciones presidenciales de noviembre en ese país.

Londres espera que los contactos con Washington agreguen presión a la negociación en Bruselas y ha asegurado que las cuestiones técnicas que se están abordando en ambos procesos se “solapan”.

El diario “Financial Times” ha revelado esta semana que el Gobierno estudia eliminar todas las tarifas a importaciones agrícolas de Estados Unidos, lo que ha generado tensiones internas en el Ejecutivo por el temor entre algún ministro de que un acuerdo de esa naturaleza perjudique a la agricultura en el Reino Unido.

Edición: Catalina Guerrero