Tribunal de Cuentas: la UE se queda atrás en reducción de pobreza y en I+D

ECA

Sede del Tribunal de Cuentas europeo, en una imagen de archivo. [Cortesía: ECA]

Bruselas (EuroEFE).- La mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) se ha quedado atrás en los objetivos presupuestarios de reducir la pobreza y de invertir en investigación y desarrollo (I+D), según un informe del Tribunal de Cuentas, que pide además un mejor cumplimiento de las recomendaciones económicas por país.

El estudio, que pasa revista a la situación en Austria, Bélgica, Finlandia, Hungría, Italia y los Países Bajos entre 2011 y 2018, concluye que pese a que la UE “ha logrado grandes progresos en la mayoría de los objetivos presupuestarios” fijados en la estrategia Europa 2020, hay mucha disparidad entre los Estados miembros.

Se han conseguido “en general” los relativos al empleo, la energía y la educación, pero la mitigación de la pobreza y el impulso de la investigación “no se lograrán ya que, debido a la crisis financiera de 2008 y al limitado gasto de los Estados miembros en I+D, su progreso ha sido lento”.

La culpa ha sido en parte de la Comisión Europea, dicen los auditores, que “no siempre formuló recomendaciones dirigidas a los Estados miembros que no avanzaban en el logro de sus objetivos en dichos ámbitos”.

Reformular las recomendaciones por cada país

Por otra parte, el informe deja claro que los Estados “deben abordar mejor las recomendaciones específicas por país” formuladas por Bruselas.

Esas recomendaciones, que propone la Comisión y emite cada año el Consejo de la UE, se enmarcan en el llamado “Semestre Europeo”, el ciclo anual de coordinación económica y presupuestaria en la UE.

Los auditores evaluaron si el Ejecutivo comunitario aplica bien los procedimientos para reforzar la supervisión de las políticas de los Estados miembros.

El Tribunal de Cuentas cree que, con vistas al próximo periodo presupuestario, habría que reformar el modo en que se formulan y aplican las recomendaciones específicas por país.

En particular, durante el periodo analizado los países solo aplicaron una cuarta parte de las recomendaciones “en gran medida o plenamente”, mientras que el progreso fue “limitado o nulo” en casi la tercera parte de ellas.

“Durante el Semestre Europeo, la Comisión facilitó un análisis riguroso del progreso económico de los Estados miembros y propuso recomendaciones específicas por país pertinentes”, dijo Alex Brenninkmeijer, miembro del Tribunal responsable del informe.

La UE, una economía inteligente, sostenible e integradora

No obstante, añadió, “debería prestar mayor atención al bajo porcentaje de aplicación de las recomendaciones en general. En los últimos diez años, podrían haberse tenido más en cuenta ámbitos como la mitigación de la pobreza y la I+D”.

Además, la Comisión no utilizó todos los medios a su alcance para instar al cumplimiento de las recomendaciones, añade el documento.

Otra crítica de los auditores es que las recomendaciones “están insuficientemente vinculadas al uso de fondos de la UE para apoyar las reformas de los Estados miembros” y que con frecuencia la Comisión no explica por qué otorga prioridad a unas reformas sobre otras.

Al mismo tiempo, los programas de reforma de los Estados no siempre detallan claramente de qué manera abordarán las reformas y medidas propuestas.

Para subsanar estos problemas, los auditores recomiendan a la Comisión que refuerce la atención a la dimensión social y a la relativa a la investigación en el Semestre Europeo y la aplicación y supervisión de las recomendaciones por país.

También reclaman un vínculo entre los fondos de la UE y las recomendaciones, y la mejora de las orientaciones sobre los programas nacionales de reforma y las evaluaciones de los mismos.

Europa 2020 es una estrategia a diez años cuya finalidad es hacer de la UE una economía inteligente, sostenible e integradora.

El número de personas en riesgo de pobreza en la UE pasó de 116 millones en 2008 a 122 millones en 2012 y empezó a disminuir a partir de ese año hasta alcanzar 109 millones en 2018 (el objetivo de Europa 2020 es llegar a 96 millones antes de fin de año).

Por su parte, el gasto en I+D de la UE aumentó al 2,12 % del PIB combinado de los Estados miembros (el objetivo de la estrategia es el 3 %), lejos de economías como Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.

Para saber más:

 Tribunal de Cuentas europeo