Ursula Von der Leyen, Michel, Lagarde y Borrell, nuevos altos cargos de la UE

Una alemana y una francesa al frente de los puestos de mayor peso en la UE

Bruselas (EuroEFE).- La actual ministra de Defensa alemana, la conservadora Ursula von der Leyen, fue elegida este martes futura presidenta de la Comisión Europea, el más codiciado de los cargos cuyo reparto se negociaba en una maratoniana cumbre europea de tres días en Bruselas, mientras que la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, fue seleccionada como candidata a presidir el Banco Central Europeo (BCE).

El ministro de Asuntos Exteriores en funciones español, Josep Borrell, fue nominado para ocupar el puesto de alto representante para la Política Exterior comunitaria y el primer ministro belga en funciones, el liberal Charles Michel, fue elegido este martes presidente del Consejo Europeo.

Si el Parlamento Europeo (PE) respalda por mayoría absoluta la nominación de Von Der Leyen, de 60 años, se convertirá en la primera mujer en presidir la Comisión Europea desde el próximo 1 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 2024, del mismo modo que Lagarde, de 63 años, sería la primera fémina al frente del BCE, si bien en su caso la opinión de la Eurocámara es sólo consultiva.

El Parlamento Europeo también tiene que aprobar el nombramiento de Borrell, de 72 años, pero no el de Michel, de 43 años, pues es potestad exclusiva del Consejo, institución que representa a los Estados miembros de la UE.

El puesto de presidente socialdemócrata de la Eurocámara podría recaer sobre el eurodiputado búlgaro y actual presidente del Partido Socialista Europeo (PES), Sergueï Stanichev, para satisfacer a los países del este y mantener el equilibrio geográfico que, junto al de género y al político, eran los tres criterios principales en el reparto de cargos.

Los nuevos altos cargos de la UE sustituirán al conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker en la CE, al conservador polaco Donald Tusk en el Consejo, a la socialdemócrata italiana Federica Mogherini como jefa de la diplomacia europea y al italiano Mario Draghi en el BCE.

La presidencia de la Comisión Europea y del alto representante para la Política Exterior tienen un mandato de 5 años, la del Consejo de 2,5 años renovables y la del BCE de 8 años.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo este martes que espera que el Parlamento Europeo (PE) respalde el reparto de cargos comunitarios acordado.

Von der Leyen, de delfín de Merkel a primera presidenta de Comisión Europea

La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, una convencida europeísta, ha pasado de ser considerada tiempo atrás como potencial sucesora de la canciller Angela Merkel a convertirse en la primera mujer que será presidenta de la Comisión Europea (CE).

De 60 años, la conservadora Von der Leyen, la primera mujer que ha sido ministra de Defensa en Alemania, forma parte desde hace tiempo de una organización suprapartidista que quiere una mayor integración de la Unión Europea (UE), con la meta de llegar a un federalismo europeo.

Von der Leyen, hija del político cristianodemócrata Ernst Albrech que fue jefe del gobierno regional de Baja Sajonia, nació en Bruselas en 1958 y vivó en Bélgica hasta 1971.

Su carrera política se inició en Baja Sajonia, donde fue ministra regional de ese “land” antes de dar el salto a la escena nacional en la campaña electoral de 2005 como parte del equipo de Angela Merkel.

Durante el primer Gobierno de Merkel (2005-2009) Von der Leyen, que tiene siete hijos, fue ministra de Familia, departamento desde el que generó una pequeña revolución al impulsar decisivamente las posibilidades de que las mujeres compaginen la actividad profesional con la vida familiar.

Aplaudida por los socialdemócratas y los Verdes, causó con ello irritación dentro de ciertos sectores cristianodemócratas que seguían cultivando la idea de que la mujer con hijos debe quedarse en casa mientras estos crecen, en lugar de regresar lo más rápidamente posible al trabajo.

Ursula Von der Leyen -que en esos años se ganó el apodo de “madre de la nación alemana”- tiene una biografía que parece hecha a la medida para mostrar que el hogar y el trabajo no son incompatibles.

Antes de entrar en la política activa, Von der Leyen había trabajado como médica tras terminar su carrera de medicina en 1987, a la que había llegado después de haber realizado estudios de arqueología y economía.

Todo ello no le impidió formar una familia con siete hijos y las doce horas de trabajo que todos le atribuyen no le impide aparecer siempre como si acabase de salir de una sesión de hidroterapia.

De la cartera de Trabajo Von der Leyen pasó a la de Trabajo y Asuntos Sociales en 2009 y luego, en 2013, se convirtió en la primera mujer en ser ministra de Defensa en Alemania.

Antes su nombre se había barajado como candidata a la presidencia de Alemania y también se le habían atribuido ambiciones de asumir un cargo en la Comisión Europea, ante lo que se había encontrado con la oposición de Merkel que quería mantenerla en su equipo de Gobierno.

En las dos primera legislaturas de la era Merkel, Von der Leyen fue considerada como la ministra estrella del Gobierno e incluso muchos la mencionaban como posible sucesora de su mentora en la Cancillería.

Sin embargo, siempre rechazó al título de “delfín de Merkel”, asegurando que cada generación tenía su canciller y que ella y Merkel pertenecían a la misma generación.

La idea de que Ursula Von der Leyen podía algún día convertirse en canciller perdió fuerza con el desgaste a que se ha visto sometida como ministra de Defensa en Alemania.

En octubre del año pasado admitió “errores” en la contratación de asesores externos por su departamento, cuestión que desató críticas de la oposición e investigaciones preliminares por parte de la Fiscalía.

Además del alemán y del francés, la futura presidenta de la Comisión Europea domina el inglés, idioma que ha usado para sus discursos en foros internacionales de seguridad.

La francesa Lagarde, primera mujer que ha dirigido el FMI, al frente del BCE

La exministra francesa Christine Lagarde, gran conocedora del mundo de los negocios en Estados Unidos por su experiencia profesional y del sistema financiero internacional como directora gerente del FMI en los últimos ocho años, será la próxima presidenta del Banco Central Europeo (BCE).

Lagarde, liberal convencida se convirtió en 2011 en la primera mujer al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI) al sustituir a Dominique Strauss-Kahn, otro antiguo ministro francés que tuvo que dimitir enfangado en un escándalo sexual, y será de nuevo pionera reemplazando al italiano Mario Draghi al frente del BCE.

Una institución en cuyo órgano máximo, el consejo de gobernadores, sólo hay por ahora dos mujeres entre sus 25 integrantes.

Embajadora de la elegancia francesa ayudada por sus 1,80 metros de altura y su complexión atlética -en sus años jóvenes compitió con la selección de su país en natación sincronizada-, nació hace 63 años en París y estudio Derecho y Ciencias Políticas.

Empezó a trabajar como abogada en París, desde 1981 contratada por Baker McKenzie. En esa firma internacional trabajó como especialista en cuestiones laborales, de competencia y de fusiones y adquisiciones.

Fue escalando en la jerarquía ya instalada en Estados Unidos: entró en 1995 en el comité ejecutivo de este bufete estadounidense, cuatro años después pasó a ser su presidenta y en 2004 responsable del comité estratégico.

En junio de 2005 dejó la empresa privada para entrar en el Gobierno del presidente conservador francés, Nicolas Sarkozy, primero en la cartera del Comercio Exterior y dos años después como ministra de Economía y Finanzas.

Como responsable francesa de Finanzas -era la primera mujer en ese puesto- presidió el Ecofin en el segundo semestre de 2008 y luego el G20 durante la presidencia de su país en 2011.

Para evitar que Francia perdiera un puesto internacional tan relevante como el de director del FMI ante el escándalo de Strauss-Kahn, Sarkozy la propulsó para el cargo para reemplazarlo en julio de ese año y desde entonces pocos son los que han lamentado públicamente su decisión.

Cuando terminó su primer mandato cinco años después, tras haber intervenido en primera línea en la gestión de las crisis de la deuda en la zona euro, fue reelegida por consenso, sin que ningún otro candidato se hubiera presentado.

No fue siquiera un obstáculo el hecho de que unos meses después tuviera que sentarse en el banquillo de acusados en Francia por su responsabilidad como ministra en 2008 en la atribución de una indemnización multimillonaria al controvertido empresario Bernard Tapie.

Precisamente ese juicio a finales de 2016, con una peculiar condena por negligencia, pero exenta de pena, es la principal mancha de su biografía pública.

Los magistrados del Tribunal de Justicia de la República, una instancia especial para juzgar a miembros del Gobierno o exministros por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, decidieron no imponerle ninguna sanción teniendo en cuenta su “personalidad” y su “reputación internacional”.

Borrell, una larga experiencia española y europea para la diplomacia de la UE

Josep Borrell, el actual ministro español de Exteriores, llevará su larga experiencia gubernamental en España y en la Unión Europea a su nuevo puesto como Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE.

Borrell, un apasionado defensor del proceso de integración europea, es a sus 72 años un peso pesado de la política continental, habitual en cancillerías y despachos europeos, y dotado, según quienes le conocen, de una profunda inteligencia.

El futuro jefe de la diplomacia europea renunció el pasado 26 de junio a su puesto como eurodiputado, conseguido en las elecciones europeas del 26 de mayo, a las que concurrió como cabeza de lista del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Tomó esa decisión, según explicó entonces, para seguir como ministro de Exteriores del Gobierno de Pedro Sánchez mientras sigue en funciones a la espera de una investidura en el Congreso.

Este catalán nacido en La Pobla de Segur, una localidad rural cerca de los Pirineos, llegó al Ministerio de Exteriores tras resurgir con fuerza en la escena política como azote del independentismo en Cataluña a raíz de las manifestaciones en Barcelona en contra del intento secesionista de 2017, convirtiéndose en una de las voces más críticas.

En ese contexto, su papel como jefe de la diplomacia española, que asumió el 7 de junio de 2018, cobró especial relevancia por la necesidad de defender la unidad de España y de promover la imagen del país en el exterior.

Pero, como ministro de Exteriores, el veterano socialista, que es economista e ingeniero aeronáutico, aportó sobre todo al Ejecutivo de Sánchez su experiencia en Europa.

El 13 de junio de 2004 fue elegido eurodiputado como cabeza de lista del PSOE y el 20 de julio fue nombrado presidente del Parlamento Europeo, cargo que ejerció hasta enero de 2007.

Regresó al ámbito europeo el 14 de enero de 2010, cuando fue nombrado presidente del Instituto Universitario Europeo con sede en Florencia, puesto del que dimitió en abril de 2012 debido a un conflicto de intereses.

La trayectoria política de Borrell, un ingeniero aeronáutico licenciado por la Universidad Politécnica de Madrid y doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense, con experiencia en la empresa privada y como profesor universitario, se inició en 1975 cuando ingresó en las filas del PSOE.

Tras la victoria socialista en las elecciones generales de 1982, Borrell fue nombrado secretario general del Presupuesto y Gasto Público y, en febrero de 1984, pasó a ser secretario de Estado de Hacienda, cargo desde el que incidió en la lucha contra el fraude fiscal.

En las elecciones generales de 1986 fue elegido diputado en el Congreso español y, desde entonces, consiguió sucesivas reelecciones en los comicios de 1989, 1993, 1996 y 2000.

El 11 de marzo de 1991, Felipe González lo nombró ministro de Obras Públicas y Transportes, cartera desde la que promovió la reestructuración y modernización los ferrocarriles y potenció la red de cercanías.

En esa cartera se ocupó también de cuestiones como Telecomunicaciones y Medio Ambiente, lo que le convirtió en un asiduo a los consejos de ministros comunitarios.

Borrell dejó el Gobierno poco después de la victoria del conservador Partido Popular (PP) encabezado entonces por José María Aznar en las elecciones generales del 5 de marzo de 1996.

Pero el paso atrás de Felipe González al frente del PSOE abrió el debate sucesorio, en el que Borrell compitió con Joaquín Almunia, otro experimentado político que había estado al frente de dos ministerios y que después fue responsable económico y vicepresidente de la Comisión Europea entre 2010 y 2014.

Ambos concurrieron en abril de 1998 a las primarias del PSOE para la designación del candidato a la presidencia del Gobierno español, una elección en la que Borrell se impuso a Almunia.

Sin embargo, un año más tarde renunció a la candidatura tras estallar un caso de corrupción que salpicó a dos personas de su confianza, investigadas por fraude fiscal y cohecho, aunque él personalmente no se vio implicado.

Charles Michel, el líder inesperado en Bélgica y en Europa

La corta pero intensa carrera política del liberal Charles Michel, el primer ministro más joven de Bélgica en más de siglo y medio, le ha llevado a ser un líder inesperado en su país y también en la Unión Europea (UE), tras haber sido seleccionado como presidente del Consejo Europeo.

Michel se postuló como firme alternativa a la presidencia del Consejo Europeo a última hora de las maratonianas negociaciones para designar a los nuevos cargos de la cúpula comunitaria, tras caer opciones como la de la danesa Margrethe Vestager.

Como carta de presentación, su capacidad negociadora en un país donde también llegó al frente del Gobierno de manera inesperada, pues su partido fue la tercera más votada en 2014 pero fue elegido como candidato de consenso para contentar a las fuerzas políticas francófonas en unas elecciones que ganaron los soberanistas flamencos de la N-VA.

Actualmente en funciones al frente del Gobierno belga desde que la N-VA abandonó la coalición en el poder el pasado diciembre por su rechazo a acatar el Pacto Mundial para la Migración de la ONU -un acuerdo no vinculante que finalmente sí acudió él a firmar en Marrakech (Marruecos)-, Michel no tenía un futuro político claro tras las elecciones belgas de mayo.

En esos comicios repitió victoria la N-VA pero con menos votos, seguidos de los socialistas.

A Michel, que nació en Namur, capital de la región francófona belga de Valonia, el 21 de diciembre de 1975, el interés por la política le vino de su padre, Louis Michel, exministro de Asuntos Exteriores belga y dos veces comisario europeo.

Francófono de nacimiento, Michel habla un fluido holandés ya que realizó parte de sus estudios de Derecho en la Universidad de Amsterdam y, con toda seguridad, a la influencia de su padre, quien antes de comenzar su carrera política fue profesor de este idioma.

A los 16 años se unió a la Federación de Jóvenes Reformadores Liberales de una localidad valona, de la que fue presidente desde 1992 hasta 1999. Más tarde fue vicepresidente del Consejo Provincial del Brabante valón, ministro valón de Asuntos Internos y Servicio Civil, concejal de Empresas públicas y de Urbanismo de Wavre y más tarde alcalde de esa ciudad y portavoz del Movimiento Reformador.

En 2007, Michel fue nombrado ministro federal de Cooperación y Desarrollo, un puesto que ocupó hasta 2011.

Dos años después, el entonces ministro calificó de “alucinantes, escandalosas e incluso irresponsables” unas declaraciones del papa Benedicto XVI en las que dijo en un viaje a África que el preservativo “agravaba el problema del sida”.

A principios de 2011, Michel renunció a su cartera ministerial tras ser elegido líder del MR, un punto de inflexión en su carrera que le acercaría un poco más a la cumbre de la política.

En las elecciones de 2014, los nacionalistas flamencos de la N-VA ganaron de manera arrolladora, mientras que el MR sólo fue la quinta fuerza más votada y tercera en escaños, pero el rey Felipe de los belgas nombró a Michel “informador” -persona encargada de la negociación para la formación de Gobierno- y, más tarde, “coformador” junto al flamenco Kris Peeters.

Tras el largo proceso de negociación que siguió a los comicios, Michel logró confeccionar un Gobierno de coalición gracias al acuerdo de su formación con otros tres partidos flamencos de centro derecha: la N-VA, los democristianos del CD&V y los liberales Open VLD.

De esa manera, el 11 de octubre de 2014 Michel se convirtió, a sus 38 años, en el primer ministro belga más joven desde 1841.

Sin duda, el “momento negro” -como él mismo lo definió- de la legislatura de Michel, fueron los atentados yihadistas que golpearon Bruselas el 22 de marzo de 2016, cuando tres bombas -dos en el aeropuerto de Zaventem y una en la estación de metro de Maelbeek- dejaron 32 muertos y 324 heridos.

En los días posteriores a los ataques, tanto el ministro de Interior belga, Jan Jambon, como el de Justicia, Koen Geens, presentaron su dimisión por su “responsabilidad política”, sin que fueran aceptadas por Michel al considerar que no se trataba del momento adecuado debido a la proximidad con los atentados.

El joven primer ministro también tuvo que manejar la delicada situación de veto de la región de Valonia al acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá, el llamado CETA, que condicionó la postura de Bélgica y mantuvo en vilo a los Veintiocho hasta que se logró un acuerdo forzado por los socialistas valones.

Charles Michel tuvo en 2016 una hija, Jeanne, con su pareja, Amélie Derbaudrenghien, y es padre además de un niño de once años, Maximilien, fruto de una relación anterior.

Información elaborada por las delegaciones de EFE en Bruselas, París, Madrid y Berlín (edición: Catalina Guerrero)

Para saber más:

► La Eurocámara de la novena legislatura elige este miércoles a su presidente