La UE tiene que renacer de las cenizas de la “coronacrisis”

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Fotografía facilitada por el Comité Económico y Social Europeo (CESE) de su presidente, Luca Jahier. EFE/Frederic Sierakowski / Isopix

Después de la votación, el pasado viernes, 17 de abril, del Parlamento Europeo sobre la aprobación de una resolución firme para marcar la pauta de la reunión de jefes de Estado o de Gobierno del jueves de esta misma semana, y habida cuenta del sólido paquete de medidas propuesto el 9 de abril por el Eurogrupo para apoyar la economía europea, estoy convencido de que la UE tiene, ahora más que nunca, la oportunidad y la obligación de renacer como el ave fénix de sus cenizas.

Se ha llegado ya a un acuerdo para crear una red de seguridad sólida de la UE de más de 500.000 millones de euros, que se suma a las decisiones sin precedentes ya adoptadas en el mes de marzo en un intento por estar a la altura del mayor reto al que se han enfrentado Europa, sus Estados miembros y sus ciudadanos desde la Segunda Guerra Mundial.

La Unión Europea ya ha levantado cortafuegos resistentes para proteger a los trabajadores, las empresas y los gobiernos europeos y hacer frente a las numerosas urgencias de esta crisis pandémica. Ha cambiado sus reglas económicas, ha activado la cláusula general de excepción del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, ha aumentado la flexibilidad de las normas sobre ayudas estatales, ha proporcionado la mayor inyección de liquidez del Banco Central Europeo (que ahora se sitúa en 870.000 millones de euros) y ha impulsado muchas otras medidas con cargo a los presupuestos existentes de la UE. Por último, pero no por ello menos importante, el Eurogrupo ha propuesto un nuevo paquete de medidas, entre ellas el instrumento SURE, para apoyar el régimen nacional de seguro de desempleo, un nuevo sistema de préstamos del Banco Europeo de Inversiones y un posible recurso a las líneas de crédito precautorias del Mecanismo Europeo de Estabilidad para cubrir los gastos sanitarios excepcionales de los Estados miembros de la zona del euro sin imponer nuevas condiciones, permitiendo al mismo tiempo la utilización del mecanismo de ayuda a las balanzas de pagos para apoyar a los Estados miembros que no han adoptado el euro.

En menos de cuatro semanas, la UE ha hecho más que en los cuatro años posteriores a la crisis de 2008, acordando intervenciones que se estiman en más de tres billones de euros.

La principal prioridad es ahora emprender medidas que permitan pasar a la acción y garantizar que la ayuda llegue inmediatamente a quienes la necesitan, a saber, los sectores de la salud, las personas desfavorecidas, los trabajadores, las empresas, las pymes y los profesionales, ya que aún queda mucho camino por recorrer.

Pero seamos claros: los jefes de Estado o de Gobierno todavía tienen que tomar decisiones históricas y decisivas: ¡no basta con salvar a Europa, también tenemos que relanzarla!

Las últimas cifras —muy prudentes— facilitadas por el Fondo Monetario Internacional apuntan a una recesión en 2020, con una pérdida del 7,5 % del PIB de la UE. Una tasa de crecimiento negativa de -7 % en Alemania, -7,2 % en Francia y -9,1 % en Italia, el nivel más bajo desde la Gran Depresión en 1929.

El fondo de recuperación al que se refiere el Eurogrupo en sus conclusiones debe conducir a decisiones concretas en lugar de ser una mera ilusión. Los europeos tienen que ver más resultados tangibles y los necesitan rápido.

En lo que respecta a esta cuestión concreta, soy plenamente consciente de que aún queda mucho trabajo político y técnico por hacer, también en relación con el uso de posibles instrumentos financieros innovadores en consonancia con los Tratados y el concepto de solidaridad de la UE, como los bonos de recuperación garantizados de modo conjunto.

El último tramo es a menudo el más difícil, pero tenemos que emprenderlo ahora en aras de una Europa más resiliente y sostenible, que luche contra la desigualdad y proteja a las personas más vulnerables, los trabajadores y las empresas, que promueva la biodiversidad y la transición a una economía hipocarbónica y circular, que proteja el mercado único y que ponga en marcha una nueva estrategia digital.

Pero, ante todo, hay que preparar el terreno para una verdadera Unión Sanitaria de la UE.

La UE solo podrá responder adecuadamente si cuenta con los recursos necesarios.

Por lo tanto, instamos a la Comisión a que presente la nueva propuesta de un marco financiero plurianual (MFP) más amplio. Este MFP revisado debería centrarse sobre todo en sacar a Europa de la crisis y en alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo, haciendo hincapié en cinco ámbitos prioritarios: la salud, los trabajadores, las empresas, la cohesión y la acción exterior.

También debería contar con un sistema mejorado de recursos propios de la UE que pueda utilizarse de manera más flexible, concretamente para crear de manera progresiva un verdadero instrumento de estabilización macroeconómica, que refuerce la capacidad de resistencia de la UE y, en particular, de la zona del euro, frente a las perturbaciones económicas del futuro.

Propongo aumentar el importe de la propuesta inicial del MFP por lo menos en un 25 %, principalmente sobre la base de los mecanismos de recursos propios.

Asimismo, pido que se ponga en marcha cuanto antes un nuevo y sólido Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas, que debería contar con al menos un billón de euros en los próximos dos años para impulsar las inversiones necesarias en las prioridades estratégicas de la UE.

Por último, espero que los Estados miembros lleguen rápidamente a un acuerdo sobre el nuevo MFP para iniciar sin demora los programas de gasto y para que este presupuesto de la UE se utilice como garantía para emitir bonos de recuperación, por la cantidad que sea necesaria, sin que ello suponga la mutualización de la deuda existente, y se destine a futuras inversiones en las prioridades acordadas.

Este último tramo decisivo es más que necesario en este momento, ya que es evidente que todos hemos aprendido una importante lección de esta pandemia de COVID-19: para protegernos a nosotros mismos, debemos protegernos los unos a los otros.

Queremos estar en condiciones de afirmar, el 23 de abril, que la UE ha estado a la altura del desafío y que ha hecho #WhateverItTakes (todo lo necesario) para salvar a sus ciudadanos, relanzar su economía y mostrar el rostro de una nueva Unión, más resiliente y cohesionada. Esta será nuestra #rEUnaissance.

Para saber más:

Luca Jahier, el autor de esta declaración, es el actual presidente del Comité Económico y Social Europeo