La operación naval “Sofía” contra la migración irregular se queda sin barcos

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Bruselas (EFE).- La operación naval Sofía, que lucha contra las mafias migratorias en el Mediterráneo central, se ha quedado sin barcos para acometer sus tareas pese a la prórroga de seis meses que le concedieron este miércoles los países de la Unión Europea (UE), ante el choque con Italia por los desembarcos.

Los Estados miembros han acordado mantener otro medio año la misión pero han decidido la “suspensión temporal” de los barcos que participan en ella a causa del desacuerdo sobre dónde desembarcar a las personas que esporádicamente rescatan, según anunció la portavoz comunitaria de Exteriores, Maja Kocijancic.

“Hasta ahora no se ha encontrado una solución sobre la cuestión del desembarco y los Estados miembros han decidido extender el mandato de la operación Sofía durante seis meses, con una suspensión temporal de sus activos navales mientras los Estados miembros siguen trabajando en una solución relacionada con los desembarcos”, señaló Kocijancic en la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea.

De ese modo la UE ha salvado, al menos en la teoría, la operación, cuyo mandato expiraba a finales del año pasado pero que fue prolongado in extremis el pasado 21 de diciembre por otros tres meses, hasta el 31 de marzo.

El problema es Italia

La raíz del problema es que Italia había planteado dudas sobre la continuidad de la misión al pedir una alternativa a que los buques de Sofía que rescaten a inmigrantes en el mar sean desembarcados en puertos italianos, pese a que las últimas cifras, según fuentes comunitarias, indican que las llegadas de estas personas son mínimas.

A finales del año pasado, el número general de rescatados por esta misión representaba sólo el 9 % de todas las personas salvadas en el Mediterráneo, según datos ofrecidos por el Servicio Europeo de Acción Exterior.

Por su parte, las últimas estadísticas de la Comisión Europea indican que las llegadas a Italia cayeron un 80 % en un año a través de la ruta del Mediterráneo central.

Los países han explorado en los últimos meses la posibilidad de encontrar una solución temporal para el desembarco de migrantes rescatados que permitiese satisfacer las peticiones del Gobierno de Giuseppe Conte.

Pero la mayor dificultad radicaba, según fuentes diplomáticas, en que tal acuerdo interino -que nunca se llegó a alcanzar- no comprometiese el trabajo para reformar el reglamento europeo “Dublín”, cuyas negociaciones llevan bloqueadas desde hace meses.

Ese reglamento señala actualmente que el país europeo al que llega un solicitante de asilo es el que debe tramitar su petición, lo cual choca con la idea de gestión de unas fronteras externas europeas comunes.

Fuentes diplomáticas pedían tener en cuenta que Italia -que ostenta en Roma la sede operativa de Sofía- es el país más cercano al área de operación y que los barcos militares que participan en ella no están acondicionados para acomodar a inmigrantes rescatados durante una larga travesía que culminase con su desembarco en otro país, para después desandar el camino y recobrar su posición.

Kocijancic dejó claro que tanto la alta representante de la Unión para la Política Exterior, Federica Mogherini, como los Estados miembros, mantienen que esta misión naval, en vigor desde junio de 2015, “es una parte esencial del trabajo de la UE para desmantelar el modelo de negocio de los traficantes y mejorar la seguridad marítima y estabilidad general en el Mediterráneo central”.

Pero ahora está por ver cómo va a desempeñar sus funciones sin barcos: “Es verdad que la operación Sofía es una operación marítima y que sin activos navales no podrá implementar su mandato eficazmente”, reconoció.

La portavoz explicó que el acuerdo político logrado entre los Estados miembros deberá a continuación convertirse en una decisión formal del Consejo de la UE antes del 31 de marzo.

“Una vez hecho eso, el comandante de la operación seguirá las instrucciones de los Estados miembros adoptadas a nivel del Comité Político y de Seguridad de la UE y suspenderá temporalmente el despliegue de activos navales”, apuntó.

Kocijancic afirmó en cualquier caso que “todas las demás partes del mandato permanecen sin cambios”, incluyendo su “tarea central” de combatir el modelo de negocio de los traficantes, contribuir al embargo de armas decretado por la ONU a Libia y la formación de sus guardacostas.

Cerca de 2.270 inmigrantes murieron o desaparecieron cruzando el Mediterráneo en 2018, una media de seis al día, según un informe de la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR) presentado a finales de enero.

AI lamenta que la UE “abdique de sus responsabilidades”

Amnistía Internacional (AI) lamentó que los países de la Unión Europea (UE) hayan “abdicado de sus responsabilidades” al “reducir significativamente” la operación Sofía contra las mafias migratorias en el Mediterráneo central, en la que han suspendido temporalmente la participación de barcos.

“Es una escandalosa abdicación de las responsabilidades de los gobiernos de la UE”, indicó en un comunicado el investigador sobre Migraciones de la organización defensora de los derechos humanos Matteo de Bellis, quien criticó que la UE sólo continúe la misión con vigilancia aérea.

Agregó que los socios comunitarios “no dejan a nadie para salvar las vidas de mujeres, hombres y niños en peligro” en el mar.

Por Rosa Jiménez (edición: Catalina Guerrero)

Para saber más: 

 Mapa de rutas migratorias (FRONTEX)