Schinas : Europa no puede fracasar por segunda vez en inmigración

El vicepresidente Margaritis Schinas saluda a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la primera reunión del nuevo Ejecutivo europeo celebrada en Bruselas el 4 de diciembre de 2019. [EFE / EPA / Stephanie Lecocq]

Estrasburgo (Francia) EuroEFE.- La Unión Europea no puede permitirse un segundo fracaso, como el de 2016, en la definición de una auténtica política común de asilo e inmigración, según el comisario Margaritis Schinas, que aprecia esta vez «elementos positivos» en la escena política que podrían permitir en 2020 un gran pacto entre los Veintisiete.

En una charla con periodistas españoles celebrada esta semana en Estrasburgo, Schinas, vicepresidente responsable de la «promoción del modo de vida europeo», se refirió a la «asignatura pendiente» de la inmigración, las fronteras y la seguridad.

«En migración se ha hecho mucho, pero no todo, desde Europa.  Hace falta completar la pieza central, que es la reforma de nuestras leyes de asilo, lo que también se llama el ‘post Dublín’», afirma este comisario de nacionalidad griega y con tres décadas al servicio de Europa.

“Dublín está muerto”

La reforma de Dublín hay que hacerla «porque las leyes europeas de asilo son viejas y reflejan una realidad totalmente distinta de la que vivimos».  Son leyes, recuerda, «de cuando los demandantes de asilo en Europa eran los que salían de la dictadura española o griega.  Había poco; ahora Europa está en medio de un flujo migratorio y de asilo sin precedentes».

«Pretender que con las leyes de Dublín vamos a gestionar la situación de hoy no tiene ninguna lógica.  Supone pasar la responsabilidad de todos a las espaldas de los países de la frontera externa.  Eso no puede ser.  No puede ser que España, Grecia, Malta, Italia asuman esta responsabilidad en nombre de los demás», afirma tajante.

Por lo tanto,  «hay que cambiar las leyes y hay que encontrar una manera de compartir esta responsabilidad entre todos.  Esta es la reforma del asilo que nos incumbe hacer», argumenta Schinas, que plantea incluso «matar el término ‘Dublín’» porque el sistema de tratamiento del asilo que representa ese nombre «está muerto».

La reforma no se hará de manera aislada, sino como un «paquete», explica.  Aparte de la gestión de las demandas de asilo, «hay que añadir más cosas en esto que llamaremos ‘Pacto europeo para el asilo y la migración’», de manera que el pacto sea global, «holístico».

Primero, argumenta, «hay que añadir una ola importante de acuerdos con países de origen y de tránsito para poder darles más oportunidad de crear empleo, crecimiento, inversión» con el fin de que su gente no se ponga «en manos de los traficantes del Mediterráneo», y al mismo tiempo «ayudarles a gestionar sus fronteras, a organizar sus estructuras, y permitirles recibir a los que van a retornar porque no estén cubiertos por el asilo».

En este punto advierte de que « Europa va a honrar siempre sus obligaciones de asilo, pero los que no tengan derecho a estar con nosotros tendrán que volver a sus países »

10.000 guardacostas, los primeros eurofuncionarios con uniformes y armas

En el pacto también habrá novedades en cuanto a la gestión de las fronteras externas, con nuevos guardacostas y guardafronteras europeos, que van a pasar a ser 10.000 funcionarios «permanentes» de aquí a 2024.  Dentro de unos meses, anuncia Schinas, los guardacostas se convertirán en «el primer organismo comunitario que tendrá su propio equipamiento».  Dispondrán de barcos, llevarán armas y uniformes europeos, no nacionales.  Serán formados en las mismas regiones donde deberán actuar, para que la población vea una Europa protectora en acción.  Ya ha empezado el reclutamiento de 700 efectivos.

«Nos estamos moviendo hacia un modelo de federalización de la gestión de las fronteras exteriores», parecido al United States Coast Guard.

En el pacto que prepara Schinas junto con la comisaria sueca Ylva Johanson, responsable de la cartera de Interior, también habrá un elemento de migración legal , con el objetivo de traer a Europa,  «de manera ordenada»,  a gente con competencias y habilidades que Europa necesita.  «Mientras no tengamos un sistema de inmigración legal lo que en realidad hacemos es impulsar la inmigración ilegal».

Igualmente, continúa el comisario, «queremos poner en el pacto una dimensión importante de retornos».

Mejorar las cifras de retornos para convencer  a los insolidarios

«Tenemos que mejorar las cifras de retornos a sus países de aquellos que no tienen derecho al asilo.  No lo hemos logrado hacer hasta ahora, ni a nivel nacional ni comunitario.  Tenemos una explosión de los flujos migratorios en los últimos años y el porcentaje de los retornos está cayendo.  Hay una asimetría que demuestra que en Europa lo de los retornos no ha funcionado».

Ese ingrediente es muy importante, en su opinión, para convencer a todos los gobiernos de que sean solidarios.

«Una de las razones por las que hemos fracasado en el intento anterior, en 2016, es porque los gobiernos de Visegrado (Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia) y otros no quisieron asumir esta solidaridad, porque decían que no tienen la certeza de que el sistema tuviera la dimensión ‘responsabilidad’ (retornos, controles eficaces de las fronteras externas y acuerdos de readmisión con países terceros), de manera que les permitiera a ellos entrar en el juego».

«Nuestro desafío principal en inmigración será cómo construir este pacto de manera que todo el mundo encuentre algo que le interese y que le permita participar».

«Estamos en el principio de este proceso. Junto con la comisaria sueca hemos empezado una ronda de capitales para asegurarnos de que todo el mundo ve la oportunidad de hacer esto bien, porque Europa no puede fracasar por segunda vez en este tema».

El dúo formidable

Schinas aprecia ahora «algunos elementos positivos».

En primer lugar, insiste, «Europa no puede fracasar por segunda vez en un tema tan claramente europeo como este».  Segundo, estamos «al principio de un nuevo círculo político, y siempre en un nuevo círculo hay más oportunidades que riesgos».  Tercero, «Francia y Alemania por primera vez tienen dos ministros de Interior muy fuertes, muy buenos y muy europeos, que están dispuestos a poner toda la carne en el asador».  Y, en cuarto lugar, el comisario cree que «está bien pensado»  el dúo de comisarios, Schinas-Johanson, que se va a encargar de diseñar el pacto y buscar los apoyos.

«Yo soy un vicepresidente, griego, PPE, que conozco la primera línea; y la comisaria es una sueca, socialdemócrata, de un país campeón en recibir.  Von der Leyen nos llamó ‘the formidable duo’.  Esto nos permite movilizar más aliados ».

Y «también en el Este hay un cierto cambio de mentalidad»  Las próximas elecciones en Eslovaquia podrían ayudar a suavizar posiciones.

Schinas piensa que la solidaridad no hay que construirla de manera punitiva.  «La gran ventaja de la Comisión es poder construir soluciones ‘win-win’, inventar opciones que pueden hacer que los demás sigan».

¿Cómo lograrlo por lo que respecta a la solidaridad? Schinas imagina una serie de «canastas», una para las relocalizaciones, otra para los medios e infraestructuras, otra para las tareas, etc.  Todos los estados miembros deberán contribuir a una u otra «canasta», la que mejor se acomode a sus posibilidades.

Pero una condición importante es que en la primera canasta, la del reparto de demandantes de asilo, tendrá que haber un número suficiente de estados miembros participantes. «No sólo buscamos un acuerdo; buscamos un acuerdo que funcione también».

“No será fácil», admite y puntualiza que «también hay que convencer al Parlamento Europeo», ya que el paquete se tramita por el procedimiento de codecisión.

“Si no tienes derecho al asilo, tendrás que volverte a tu país”

Schinas espera que la propuesta de pacto esté diponible a principios de marzo, a tiempo para la reunión de los ministros de Interior, prevista para los días 12 y 13 de ese mes, y el Consejo Europeo de primavera, convocado para poco después (25 y 26 de marzo).

«Europa seguirá siendo un destino de asilo, es lo que nos define.  Ser europeo es esto:  si tú vienes a Europa pidiendo asilo tienes que tener la certeza absoluta de que Europa te acogerá. Pero, si no tienes derecho al asilo, si las leyes internacionales no te permiten tener este escudo de protección jurídica, entonces tienes que volver.  Es así».

«Eso no es ser ‘orbanita’, es la ley», apostilla Schinas aludiendo al primer ministro conservador húngaro, Viktor Orbán, uno de los más reacios a una política común de asilo e inmigración.

«Ahora, los nuevos europeos que estarán con nosotros, y tenemos muchos, tienen que tener la absoluta certeza de que tendrán los mismos derechos y las mismas obligaciones que cualquier otro ciudadano europeo».

El comisario revela que el nuevo Fondo Social Europeo, por primera vez, prevé como objetivo la inclusión de los refugiados y los migrantes, lo cual es muy relevante porque permitirá movilizar muchos más recursos para las medidas de integración.

«Hasta ahora la inclusión estaba cubierta solo por los fondos de migración, que son pocos».

Schinas dice no poder aceptar el discurso de algunos políticos europeos que prometen a sus votantes que Europa vivirá con inmigración cero.  «Lo siento, Europa nunca vivirá con inmigración cero ;  sería como vivir sin gravedad».

Pero, a la vez, tampoco acepta la lógica del ‘todos tienen derecho a venir’, porque «si esta escuela de pensamiento prevalece, ningún país asumirá la obligación de solidaridad ».