“Regreso al futuro” del espacio Schengen

Agentes de Policía Nacional y Mossos d'Esquadra filtran desde esta pasada medianoche la entrada a territorio español por los pasos fronterizos de La Jonquera (Girona), con el cierre impuesto a los coches que no cumplan las excepciones acordadas y vía rápida para los transportistas. EFE/David Borrat.

La Jonquera (Girona)/Tui (Pontevedra) (EuroEFE).- En 1985, Robert Zemeckis estrenaba “Regreso al futuro”, una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia según el Instituto Americano del Cine, y, aquel mismo año, al otro lado del Atlántico se firmaba el acuerdo de Schengen que permitía la libre circulación en Europa.

En la creación de Zemeckis, el joven californiano Marty McFly viajaba en el tiempo desde aquel año hasta 1955 al volante de un Delorean.

Un salto en el tiempo

La Jonquera, la conexión principal por carretera entre España y Francia, vive este martes su particular “Regreso al futuro”, un salto en el tiempo que la devuelve a aquella época de fronteras dentro de la Unión Europea.

El acuerdo de Schengen entró en vigor en territorio español el 26 de marzo de 1995 y si alguien condujese un Delorean por La Jonquera veinticinco años después pensaría que, quizá, estaba al volante del vehículo de McFly.

Ese imaginario piloto de la máquina del tiempo que inventó en la película Emmett L.Brown, el popular “Doc”, se encontraría este 17 de marzo de 2020 con policías en la antigua frontera como sucedía hace un cuarto de siglo.

Si estuviese atento, de todas maneras, descubriría errores de continuidad, lo que en lenguaje fílmico se conoce como saltos de raccord.

Aunque el coronavirus, el causante de que la realidad actual parezca ideada por algún guionista de Hollywood, sea un enemigo invisible, el conductor apreciaría detalles que le indicarían que no había retrocedido a tiempos anteriores a 1995.

Los controles los realizan en la parte española Policía Nacional, pero también Mossos d’Esquadra, un cuerpo que asumió las competencias de tráfico en Cataluña el 1 de diciembre de 2000.

Agentes de Policía Nacional y Mossos d’Esquadra filtran desde esta pasada medianoche la entrada a territorio español por los pasos fronterizos de La Jonquera (Girona), con el cierre impuesto a los coches que no cumplan las excepciones acordadas y vía rápida para los transportistas. EFE/David Borrat.

Actitud cívica

La evidencia llegaría en el momento de entrar en contacto verbal con los agentes, que informan de la pandemia y del cierre de fronteras para frenar su expansión.

Rota la magia, la realidad de este 2020 regresaría con la dureza de la situación actual, pero también con la esperanza de saber que, según explican los policías que participan en el dispositivo, los conductores muestran mayoritariamente una actitud cívica y concienciada con la obligación de que la ciudadanía se aísle por el bien común.

Atrás queda la multitud de franceses que cruzó la frontera hace dos días para realizar compras en La Jonquera en una especie de remedo de las imágenes de supermercados en España pero versión transfronteriza.

La foto de este martes por la mañana era la de Policía Nacional y Mossos que bloqueaban la entrada a España y, a partir de mediodía, se han sumado sus compañeros franceses para realizar la misma labor en sentido inverso.

Bloqueo entre vecinos

Los agentes galos se quejaban a su llegada de falta de mascarillas y geles desinfectantes en presencia de un representante sindical, un material del que disponían los españoles a sólo unos metros de distancia.

Cinco minutos después del mediodía y ya con todo cerrado a cal y canto, con la excepción de mercancías, ciudadanos que regresan a su país, trabajadores transfronterizos y circunstancias de necesidad, un taxi ha dejado en la línea que separa España de Francia a personas de éste último país.

Allí, otro profesional del volante con matrícula francesa las ha recogido para llevarlas a su destino final. Absoluto bloqueo entre vecinos.

En cualquier caso, todos acatan a uno y otro lado, conscientes de la necesidad de quedarse en casa para ganarle la batalla al coronavirus y convencidos de que si se cumplen las instrucciones que avalan los expertos, como en “Regreso al futuro”, todo acabará bien. O como dicen en Italia, “Andrà tutto bene”.

Agentes lusos dan el alto a un turismo que pretende ingresar en Portugal desde España en el punto fronterizo hispanolusa de Vilar Formoso y Fuentes de Oñoro. EFE/ Carlos García

Vuelve la “Raya”

El paso internacional de la fronteriza ciudad gallega de Tui, uno de los nueve que permanecen abiertos entre España y Portugal, ha registrado este martes largas colas de transportistas y trabajadores que han tenido que esperar hasta cuatro horas para cruzar.

Los más perjudicados son los trabajadores de la localidad pontevedresa de Arbo, que cruzaban hasta Melgaço y que ahora tienen que dar un rodeo de casi cien kilómetros para llegar a Portugal a través de Tui.

“Pedimos que a ver si hay alguna fórmula para que estos trabajadores puedan cruzar por el paso internacional en Arbo”, ha dicho a Efe el alcalde de la localidad pontevedresa, Horacio Gil, quien ha relatado que han sido muchos los empleados que han llegado tarde hoy a sus puestos de trabajo.

El flujo entre Portugal y Galicia es masivo, con unos 50.000 vehículos que cruzan cada día ‘La Raia’, muchos de ellos con destino a polígonos industriales íntimamente ligados a ambos lados de la frontera.

Antes del cierre de fronteras, los habitantes de la ciudad gallega de Salvaterra tardaban unos pocos minutos en llegar a la portuguesa de Melgaço, mientras que ahora, al igual que los de Arbo, tienen que ir hasta Tui.

Largas colas

Sin embargo, esa no es la principal queja de transportistas y trabajadores, según ha relatado a Efe la alcaldesa de Salvaterra, Marta Valcárcel, sino las largas horas de espera que acumulan en el paso internacional de Tui, por lo que piden la apertura de al menos otro paso internacional más.

Es probable, apunta el alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro, que la cosa mejore a partir de mañana: “Con el paro de Citroën muchas industrias auxiliares dejarán de trabajar”, apunta.

Con todo, Cabaleiro, Vacárcel y Gil coinciden en señalar que, aunque incómoda para las localidades que regentan, el cierre de fronteras es una medida que obedece a un objetivo prioritario como es la defensa de la salud pública al que queda supeditado razonablemente todo lo demás.

Las consecuencias del cierre tienen otras consecuencias: supone trazar una especie de zanja infranqueable en poblaciones tan unidas que son prácticamente la misma, como ocurre Salvaterra y Melgaço o Tui y Valença, oficialmente una eurociudad.

“Al ser un paso fronterizo que une dos cascos urbanos, los vecinos de Tui y Valença tenemos la percepción de ser un único casco urbano en el que compartimos todos los servicios”, explica el alcalde de Tui.

“Nadie estaba preparado para esto, supone un impacto emocional muy importante”

“Nadie estaba preparado para esto, supone un impacto emocional muy importante. Y a medida que pase el tiempo el confinamiento va a generar otros problemas colaterales de toda índole”, anticipa Cabaleiro.

Esa, dice es la razón por la que el Tui está prestando mucha atención a los medios sociales para atender a personas con “una situación sociosanitaria peculiar”.

Las pérdidas económicas las dan por descontadas los tres regidores, conscientes de la dependencia que las poblaciones que regentan tienen con sus vecinos portugueses, pero anticipan problemas que pueden ir más allá.

“Somos una sociedad de servicios, turística, nos visitan muchos portugueses y lo vamos a notar más que otras ciudades de España”, señala Cabaleiro, que se refiere a las 80.000 personas que recorren, o deberían recorrer, el Camino de la Costa de Santiago, justo en vísperas de Año Santo, y sin las cuales, la economía de Tui va a sufrir un gran impacto.

“Pero por encima del perjuicio económico están las recomendaciones de las autoridades sanitarias y el objetivo es frenar la propagación del virus”, insiste Gil.

“Estamos tomando medidas excepcionales ante una situación de excepción por el bien de la salud pública y tenemos que trabajar todos en la misma dirección y concienciar a la población de que respete las medidas”, cierra Valcárcel.

 

Costa a España: Separados por una frontera pero siempre unidos como vecinos

“Vamos a estar separados por una frontera pero para siempre unidos como vecinos”, señala el primer ministro portugués, Antonio Costa, en un cálido mensaje dirigido a la comunidad española y enviado a Efe unas horas antes de la aplicación de las restricciones fronterizas entre ambos países.

“Vivimos tiempos difíciles. Tiempos de mirar hacia dentro, de cuidarse a uno mismo y a todos, de juntarnos como familia y de pensar en los demás”, comienza el mensaje del líder socialista portugués.

“Vamos a estar separados por una frontera, pero para siempre unidos como vecinos. Una decisión que hemos tomado juntos con el objetivo de proteger a todos y con la seguridad de que mañana estaremos nuevamente juntos, sin límites o fronteras, dándonos un abrazo”, continúa.

“No pierdas la esperanza. Juntos lo conseguiremos”, concluye el mensaje de Costa, al que Sánchez respondía en su cuenta en Twitter.

 

Edición: Catalina Guerrero