Se reactiva la peligrosa ruta migratoria atlántica hacia Europa

EFE/ARCHIVO

Las Palmas de Gran Canaria (España) (EuroEFE).- La muerte de al menos 58 personas al naufragar en Mauritania cuando intentaban llegar a las islas Canarias (España) desde Gambia confirma la reactivación de “una de las rutas (migratorias) más peligrosas” hacia Europa, y ahora con más mujeres, niños y bebés, según varias ONG.

Cruz Roja, la Comisión Española de Ayuda el Refugiado (CEAR) y Caminando Fronteras analizaron para Efe el significado de los cambios que se observan en los últimos meses en el flujo de migrantes desde África al archipiélago atlántico de Canarias.

Las llegadas de migrantes a España en embarcaciones precarias (pateras) se redujeron el 54,7 % en lo que va de 2019 en comparación con el mismo periodo de 2018, pero aumentaron un 57,3 % en el caso de Canarias (hasta 1.987 personas), según el Ministerio español del Interior.

Estas islas españolas ya vivieron la década pasada la llamada “crisis de los cayucos”, con una llegada masiva de miles de inmigrantes indocumentados en 2006 procedentes de países africanos en ese tipo de embarcación.

Durante los últimos años fueron sobre todo embarcaciones precarias (pateras) con 20 o 30 varones adultos magrebíes que arribaban a Canarias desde Marruecos o el Sahara por la ruta más corta.

Pero ahora se está volviendo al cayuco de 150 personas o más, generalmente de origen subsahariano y con una presencia notable de mujeres y niños procedentes de puntos de salida cada vez más lejanos.

“El cierre de rutas provoca la activación de otras más peligrosas, como la ruta atlántica. Siempre pasa así, porque en realidad no hay un efecto llamada, nos han engañado mucho con eso. Hay un efecto salida”, explicó en conversación telefónica la portavoz de Caminando Fronteras, Helena Maleno.

Y la gente “va a intentar seguir saliendo como sea”, apostilla la responsable de esa organización, pendiente de al menos una patera de la que no se sabe nada desde hace varios días.

1.800 kilómetros de océano

Cruzar desde África a Europa, a España en concreto, por el Estrecho de Gibraltar supone de 15 a 30 kilómetros. Hacerlo desde Tarfaya (Marruecos) a Fuerteventura (Canarias), poco más de 100. Intentarlo desde Libia a Lampedusa (Italia), 300 kilómetros.

Pretender llegar desde Gambia a Canarias representa un mínimo de 1.800 kilómetros de navegación costeando hasta Dajla y luego enfilando al norte.

En Cruz Roja de Canarias observan con “mucha preocupación” lo que está pasando por varias razones.

Según su presidente, Antonio Rico, primero porque una de las rutas más peligrosas y que quizás estaba abandonada ha vuelto a convertirse en una forma de llegada de los inmigrantes.

Un nuevo perfil

“Además han cambiado las personas que llegan. Nos estamos encontrando con muy, muy jóvenes y mujeres tanto embarazadas como con hijos de muy corta edad”, con probabilidades de supervivencia casi nulas en caso de un vuelco o falta de agua y alimentos, según Rico.

En la barcaza naufragada este miércoles en Mauritania viajaban entre 150 y 180 personas, entre ellas varias mujeres y, sobre todo, jóvenes de entre 20 y 30 años, según calcula el Gobierno de ese país.

“No lo es lo mismo un varón adulto que una mujer con unos niños pequeños”, constata el coordinador de CEAR en Canarias, Juan Carlos Lorezo. Y esto supone un desafío para procurar una acogida “adaptada”.

Cruz Roja y CEAR coinciden en que la red de atención al inmigrante que llega por mar requiere más medios. Pero les preocupa aún más el riesgo al que se exponen quienes se suben a una embarcación frágil, muchas veces con motores insuficientes para llegar.

En Canarias perecieron en lo que va de año 15 inmigrantes al intentar llegar a Europa. Pero, como subraya Helena Maleno, en el océano se están produciendo muchas muertes “invisibles” de personas que viajaban en pateras desaparecidas.

“Este trágico suceso pone en evidencia una vez más la necesidad de seguir abordando con un enfoque integrado y eficaz el fenómeno de la migración irregular y evitar que hechos como éste se vuelvan a producir”, dijo hoy el Gobierno español en un comunicado.

Editado por Miriam Burgués