Unión Europea: proceso electoral en Perú fue creíble, democrático y cívico

La eurodiputada Pilar del Castillo (i), el jefe de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, Leopoldo López Gil (c), y el jefe de misión adjunto, Manuel Sánchez de Nogues (d), presentan el primer informe sobre la observación en las elecciones legislativas extraordinarias, este martes en Lima (Perú). [EFE/ Paolo Aguilar]

Lima (EuroEFE).- Las elecciones extraordinarias al Congreso de Perú celebradas el pasado domingo fueron “creíbles”, “democráticas”, “transparentes” y “cívicas” para la Unión Europea, que solo detectó problemas en la “alta exclusión de candidatos” y en la escasa transparencia en el gasto de las campañas por Internet.

Esas son las principales conclusiones preliminares de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) en Perú que fueron presentadas por el jefe de dicha misión, el eurodiputado hispanovenezolano Leopoldo López, junto la jefa de la Delegación del Parlamento Europeo que también vino a observar la estos comicios.

Reto superado

“El propósito de movilizar a un grupo de casi un centenar de personas, desde hace más de un mes, es poder dar una opinión sobre la transparencia y si son o no verificables los resultados de una votación. Y en términos generales, el evento electoral fue muy satisfactorio”, apuntó López en declaraciones a Efe.

Pese a que la votación se organizó en un período corto, López indicó que los observadores europeos encontraron que “todo se ha llevado dentro de las normas y leyes previstas” y que todo el proceso fue “creíble y bien organizadas”.

En ese sentido, López valoró que en el contexto de un ámbito regional “donde hay tantas convulsiones sociales y políticas”, estas elecciones permiten a Perú destacar como un verdadero defensor de “de las instituciones e instrumentos democráticos para resolver sus crisis políticas”.

“Estas elecciones son transparentes y verificables, y eso permite a la UE sentir mucha tranquilidad en cuanto a la relación oficial entre las autoridades representantes de los poderes de Perú, incluido el Poder Legislativo”.

Redes y burocracia

Entre los problemas que la UE encontró durante el transcurso del proceso electoral está el exceso de rigor en los requisitos para la inscripción de candidatos, que fue responsable del elevado número de exclusiones de la listas electorales.

Según el MOE UE, si bien la legislación está vigente y es conocido, situaciones como el los plazos poco realistas para la presentación de recursos deberían ser revisadas, así como otros asuntos como que algunas resoluciones sobre la admisibilidad de candidatos se emitieran con la campaña en curso, provocaron una incertidumbre innecesaria.

El uso de internet para la campaña electoral, una nueva forma de comunicación que no tiene marco regulatorio, redujo el “nivel de transparencia del gasto de campaña”, en un contexto en el que alrededor del 80% de los candidatos usó facebook durante el período electoral.

Este tipo de campaña incrementó tras la prohibición de emitir publicidad política en medios audiovisuales tradicionales, una prohibición que no alcanza a las redes y que puede constituir un problema.

Además, sólo unos pocos partidos y candidatos contaron con distintivos de verificación de autenticidad, lo que también fue identificado como un tema a mejorar por la UE.

Mujer y minorías

El informe de la UE también recogió que las mujeres, si bien superaron la cuota legal que exige la presencia de al menos un 30% en las listas electorales, sólo encabezaron el 12 % de las que compitieron en esta votación, frente al 22% que encabezaron en 2016.

La UE constató además que “el cumplimento de las cuotas de género no fue acompañado de estrategias apropiadas para incrementar la participación de las mujeres en las estructuras de los partidos políticos”.

También fue limitada la presencia de candidatos indígenas y afroperuanos, que en su mayoría solo estuvieron presentes en las regiones andinas y entre los partidos de izquierda.

El MOU UE denunció también que algunos candidatos de la comunidad LGBTI sufrieron ataques homófobos durante la campaña, así como otros candidatos favorables al matrimonio igualitario.

Vista de portadas de periódicos este lunes, en Lima (Perú). A falta aún de contabilizar al detalle el reparto de los escaños del nuevo Congreso de Perú, la certeza de que esta será una cámara muy atomizada, sin partidos hegemónicos, con extremos muy reducidos y una preponderancia de posiciones moderadas permite alumbrar una rara estabilidad política para el país. EFE/ Paolo Aguilar

Un congreso disperso

Los últimos reportes oficiales, con más del 80 % de los votos escrutados, señalan que entre 9 y 10 partidos políticos conformarán el nuevo Congreso que, además de aprobar las reformas en el país, deberá preparar las celebraciones del Bicentenario de la independencia, el 28 de julio de 2021.

Además de haber otorgado el primer lugar al centro derechista partido Acción Popular, la votación confirmó la aparición sorpresiva del Frente Popular Agrícola del Perú (Frepap), un partido teocrático y mesiánico con raigambre en la Amazonía del país, y del ultranacionalista Unión por el Perú (UPP).

Las elecciones también significaron un duro revés para el fujimorismo, que alcanzó solo 12 escaños cuando en el anterior Congreso tuvo 73, así como para el Partido Aprista, del expresidente Alan García, y el ultraderechista Solidaridad Nacional, que no obtuvieron ningún representante.