El despertar de la Ucrania rural

d56d6_calefaccion.jpg

Kiev (EuroEFE).- Igor Lidoviy, un antiguo profesor ucraniano, volvió de un viaje a Alemania con un conocimiento que ha cambiado la vida de su comunidad en la provincia de Poltava, en el este de Ucrania: la madera de los arces que antes despreciaban podía darles calor sin dañar el medioambiente y liberarles de la dependencia energética de Rusia.

“Antes los talábamos igual, pero los quemábamos en pleno campo”, dice a Efe Lidoviy, que hoy es el alcalde de los 3.000 habitantes de la mancomunidad municipal de Serguéyevka.

Cuando Ucrania, persiguiendo su sueño europeo, se quedó sin la ayuda energética de Rusia, los pobladores de Serguéyevka se encontraron con que apenas tenían dinero para la calefacción de sus colegios y guarderías. 

El gas que les proporcionaba Europa era más caro, porque el Gobierno tuvo que eliminar las subvenciones del Estado.

Pero “Europa nos enseñó a pescar con nuestras propias cañas”, dice Lidoviy, el antiguo director de un colegio que hace dos años fue elegido alcalde de la recién constituida mancomunidad, formada por trece pequeñas localidades diseminadas sobre un territorio de 168 kilómetros cuadrados, a unos 250 kilómetros de Kiev.

Gracias al programa U-LEAD (Ucrania -Empoderamiento local, Rendición de Cuentas y Desarrollo), cofinanciado por la Unión Europea y cinco de sus estados miembros -Dinamarca, Alemania, Polonia-Suecia y Estonia- viajó a Alemania, donde descbrió que la calefacción con leña puede ser barata y ecológicamente sostenible, ya que en Serguéyevka proliferan los arces en sus tierras de pasto y al borde de las carreteras.

El difícil reto de la descentralización

En las oficinas centrales del programa U-LEAD, en Kiev, funcionarios europeos trabajan codo con codo con ucranianos para transferir competencias desde el omnipresente aparato central heredado de la época soviética a las pequeñas ciudades y pueblos del país. 

“En el pasado, todo el poder se concentraba en el Gobierno central. Con esta iniciativa ayudamos a que las decisiones locales, las que más afectan a la vida de la gente, se tomen sobre el terreno”, explica a Efe Bastian Veigel, director del programa que respalda la descentralización emprendida por las autoridades proeuropeas que gobiernan Ucrania desde la “revolución del Maidán” en 2014.

El primer reto fue unir pequeñas localidades en mancomunidades más grandes, para que aprovechen mejor sus recursos a la hora de resolver problemas comunes. Transcurridos cuatro años, más de 3.200 municipios ya se han constituido en 700 mancomunidades, en las que viven unos 6 millones de personas, casi el 15 por ciento de la población de Ucrania.

Quedan muchos por convencerse de la bondad del autogobierno local en la nueva Ucrania europeísta: Además de la mayor parte de Donetsk y Lugansk -las dos regiones separatistas controladas parcialmente por los rebeldes prorrusos-, siguen sin participar otras regiones rusohablantes, como Járkov y Odessa, y también algunas zonas suroccidentales del país, donde hay importantes minorías étnicas como la húngara. 

Y, sin embargo, la también rusófona Dnepropetrovsk, fronteriza con Donetsk, es una de las regiones donde más éxito ha tenido la reforma descentralizadora.

La clave del éxito

Las nueve localidades de la mancomunidad de Veselovsk, en la provincia meridional de Zaporozhie, fueron pioneras en unir sus fuerzas y acudir a U-LEAD. Con sólo 35 años, Alexéi Diáchenko, antiguo funcionario municipal en uno de esos pueblos, viajó con fondos del programa a Suecia y Dinamarca para conocer su avanzado sistema de eficiencia energética. 

“En ese viaje aprendí que ahorrar energía no es sólo cambiar puertas y ventanas para que no escape el calor. También es sustituir los sistemas de calefacción, remodelar los techos y, sobre todo, aprovechar las nuevas fuentes de producción, como las baterías solares”, cuenta.

A su vuelta, la mancomunidad en la que viven 13.000 personas desplegó un ambicioso proyecto para reformar todos los edificios públicos gracias al cual ha conseguido ahorrar más de la mitad del dinero que destinaban a la calefacción.

También han montado una central eléctrica de paneles solares para alimentar sus edificios públicos y los edificios de viviendas cuyos propietarios han querido sumarse a esta pequeña revolución energética.

U-LEAD, que cuenta con un presupuesto de 102 millones de euros para el cuatrienio 2016-2020, no da dinero a los municipios, sino que les ayuda en formación y asesoramiento para la gestión local.

El programa ha puesto al servicio de las mancomunidades una amplia red de expertos en ámbitos que van desde la finanzas hasta la redacción de proyectos para optar a fondos del Estado.  

“Los ucranianos son muy orgullosos. No quieren que les demos dinero, pero están ávidos por aprender, por montar ellos mismos los proyectos y empresas que mejoran su vida, que impulsan su economía. Los pueblos han roto las cadenas del papá Estado y ahora ven que pueden avanzar por sí solos. Sólo necesitan aprender cómo hacerlo y aquí es donde entramos nosotros”, explica a Efe uno de los trabajadores de U-LEAD.

Tan sólo en un año, más de 88.000 personas han participado en cursos, foros con expertos y viajes de formación en el marco del programa.

Una de las estrellas del programa es la “ventanilla única”: el despliegue de 600 centros por toda Ucrania en los que se prestará a la población todo tipo de servicios administrativos, desde la renovación del pasaporte hasta el pago de facturas de electricidad, agua y gas. 

Equipo móvil de “ventanilla ´única” de la Administración en la mancomunidad de Slavuta, en el noroeste ucraniano (FOTO cedida a EFE por la oficina del Programa europeo U-LEAD en Ucrania).

Por ahora ya han puesto en marcha 15 centros y una oficina móvil para la mancomunidad de Slavuta, en la región noroccidental de Jmelnitski, a 300 kilómetros de la capital ucraniana. Una furgoneta recorre todas las semanas 20 pueblos para que los trámites burocráticos ya no sean un quebradero de cabeza para sus habitantes.

El PE alaba la reforma

“La descentralización está siendo una iniciativa exitosa”, dice a Efe el eurodiputado conservador Michael Gahler.

“Las regiones y las comunidades locales están asumiendo sus responsabilidades. Y ya podemos ver inversiones y planes en proyectos de infraestructuras, como escuelas y guarderías. En general, todas las áreas donde las autoridades locales han asumido responsabilidades funcionan mejor ahora”, destaca el político alemán.

El parlamentario del Partido Popular Europeo (PPE) comenta que las nuevas mancomunidades compiten de forma sana entre ellas, algo que califica de “regionalismo competitivo” positivo, que permite a los municipios “aprender unos de otros”, lo que finalmente redunda en “una mejor implementación de las reformas descentralizadoras”.

“Los propios ciudadanos ven que las decisiones (políticas) se están acercando a su ámbito local, a su vida cotidiana, y el dinero de los contribuyentes se usa de manera más eficiente”, subraya.

Gahler formó parte de una delegación de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, encabezada por la lituana Laima Andrikiene, que visitó la semana pasada Modavia y Ucrania.

La misión no pudo acercarse a las oficinas del U-LEAD, como tenía previsto, por problemas de agenda.

Más dinero para mayor bienestar

Tras la reforma descentralizadora, los presupuestos de las administraciones locales se han triplicado. “Ahora podemos recaudar impuestos y destinar el dinero a nuestros pueblos. También disponemos de más recursos por el ahorro que hemos conseguido en energía”, se ufana Lidoviy. 

La mancomunidad de Serguéyevka ha comprado un autobús para llevar a los niños al colegio desde las localidades más aisladas y ha creado una red de ambulatorios y puntos médicos para atender a sus vecinos. 

“Antes la gente tenía que hacer muchos kilómetros para ir al médico y muchos quedaban desatendidos, y ahora tenemos un doctor incluso en los pueblos más pequeños”, añade el alcalde.

En Veselovsk han levantado una pequeña fábrica de asfalto para hacer sus propias carreteras. “Desde entonces, nuestras carreteras son incluso mejores que las estatales, porque cuando dependíamos de Kiev teníamos que esperar una eternidad para que nos cambiaran el asfaltado y, cuando llegaban los operarios, lo hacían (el trabajo) de cualquier manera”, asegura el edil Diáchenko.

Por Arturo Escarda, con edición de Julia R. Arévalo

 

Aviso legal

Este proyecto ha sido cofinanciado por la Unión Europea en el marco de una licitación del Parlamento Europeo en el ámbito de la comunicación. El Parlamento Europeo no ha participado en su elaboración y no debe ser, en modo alguno, considerado responsable de o vincularse a las informaciones u opiniones expresadas en el contexto de este proyecto. En cumplimiento de la legislación aplicable, los autores entrevistaron a ciudadanos, editores o medios de comunicación, quienes son los únicos responsables por sus contenidos. El Parlamento Europeo tampoco debe ser considerado responsable por los perjuicios directos o indirectos que puedan derivarse de la implementación del proyecto.