Los observadores de la UE aprueban los comicios paraguayos

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Asunción (EuroEFE).- La campaña fue “bastante tranquila, con menos enfrentamiento que en 2013″  y, aunque la oposición ha denunciado ya “muestras muy claras de fraude”, los eurodiputados observadores de las elecciones generales del 22 de abril en Paraguay no han detectado “factores que comprometan sustancialmente los resultados provisionales”.

La Misión de Observación Electoral de la UE (MOE-UE) desplegó un total de 96 observadores que, el día de la votación, visitaron 440 mesas electorales por todo el país. 

Su conclusión principal: “Las elecciones se desarrollaron en un contexto de debilidad institucional, falta de confianza en las estructuras políticas e inercia judicial”, dijo la jefa de la MOE-UE Paraguay, Renate Weber, en rueda de prensa dos días después de los comicios.

“La falta de confianza en las instituciones se agravó por la inclusión de candidatos acusados de corrupción y tráfico de influencias en las listas de los partidos”, agregó la eurodiputada rumana, que también fue observadora jefa en los comicios de 2013.

Pese a ello, “la evaluación general del cierre y escrutinio fue buena o muy buena en el 88 % de las mesas observadas y la transparencia del proceso fue buena o muy buena en el 89 %” de ellas.

Campaña en las redes

Los paraguayos suelen olvidar su proverbial sosiego en épocas electorales y salir a la calle a montar batucadas y comparsas, ataviados de rojo o azul, según su partido, para pedir el voto, pero en estas elecciones la calle fue bastante silenciosa.

“La campaña fue de bajo perfil en comparación a elecciones anteriores. La campaña en redes sociales reemplazó de forma significativa los métodos tradicionales”, constató Weber, de la grupo liberal ALDE en el Europarlamento.

Los dos candidatos principales, Mario Abdo Benítez por el gobernante y conservador Partido Colorado y Efraín Alegre por la alianza opositora Ganar (formada por el Partido Liberal y el izquierdista Frente Guasú) hicieron la campaña tradicional en este país principalmente campesino visitando a los electores, amasando con ellos la chipa (el tradicional panecillo paraguayo), montando en moto y hasta torneando cerámica.

Pero esta vez también recurrieron notablemente a las redes sociales para llegar al electorado más joven: a las urnas estaban convocados 1,37 millones de paraguayos de 18 a 29 años, que representaban un 31,7 % del electorado.

En la campaña, la MOE-UE constató el abuso de recursos públicos y que la nueva normativa de financiación “no se aplica a las elecciones primarias, una fase crucial del proceso electoral” ni da competencias sancionadoras suficientes al Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), un aspecto también censurado por la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Por lo que respecta a los medios de comunicación, estos fueron “monopolizados” por los dos candidatos principales a la Presidencia y los ocho restantes “casi no tuvieron cobertura”, según el informe preliminar ofrecido por Weber.

“Los medios on line contribuyeron a que los electores pudieran hacer una elección más informada”, apreció.

Los meses previos a la jornada electoral estuvieron marcados por la impugnación de candidaturas de algunos aspirantes por incompatibilidad con sus cargos y por  las denuncias de intento de exclusión del Frente Guasú de la composición de las mesas electorales y las juntas cívicas, como anotaron los observadores en su informe.

La MOE-UE lamentó la “falta general de respuesta” a esas apelaciones por parte de la Corte Suprema.

“La gente vota bien y libremente”

La MOE-UE estuvo desplegada por los 17 departamentos del país desde mediados de marzo y se fue ampliando a medida que se acercaba la cita con las urnas, con la incorporación en los últimos días de seis eurodiputados observadores encabezados por el español José Ignacio Salafranca, del Partido Popular Europeo (PPE).

La delegación del Europarlamento se reunió con el jefe del Senado, el expresidente de Paraguay Fernando Lugo, y con el canciller, Eladio Loizaga, así como con los dos principales candidatos, que los recibieron en sus respectivas viviendas en la víspera del voto.

Los eurodiputados observadores de las elecciones paraguayas se reúnen con el candidato “colorado”, Mario Abdo Benítez, en su vivienda de Asunción, el 21 de abril de 2018 (FOTO: Alberto Peña/EFE)

El domingo, los eurodiputados se pusieron sus chalecos azules con las estrellas identificativas de la UE y se entremezclaron por parejas con los votantes en los colegios electorales de distintas zonas de Paraguay, habilitados en las deficitarias infraestructuras educativas del país.

Organizados en largas filas, los paraguayos esperaban para entregar su cédula de identidad, recibir sus papeletas, elegir a su candidato y depositar su voto en bolsas de plástico, sin olvidar el tradicional tiznado de dedo que pretende evitar el voto múltiple.

“La situación de la ciudadanía es extraordinariamente ejemplar, ha sido magnífica, han hecho sus colas, han esperado en un proceso extraordinariamente lento”, comentó a Efe el español Javier Nart, de ALDE, impresionado por “la paciencia franciscana” de los paraguayos.

“Las mesas están pegadas unas a otras a lo largo de todo el patio y todo eso es un poco anómalo, no hay unas condiciones de infraestructuras suficientes, pero con todas esas dificultades la gente vota y vota bien y libremente”, opinó el socialista español Ramón Jáuregui, desplegado en las zonas aledañas de Asunción.

En cinco de los colegios, pudieron verse largas filas pero de personas mucho más jóvenes: niños y jóvenes de hasta 17 años que emitieron un voto testimonial dentro de la iniciativa “Educar para Elegir”, puesta en marcha por primera vez.

El desarrollo de la jornada tuvo en cuenta a las personas con discapacidad, con la habilitación de mesas accesibles, y a aquellos electores que por algún impedimento físico no pueden moverse de sus hogares, con el voto a domicilio, que este año se trasladó a 409 hogares, según los datos del TSJE.

“Vamos a controlar voto a voto”

A las 16:00 horas locales, el repicar de una campana anunció el cierre del Colegio Nacional República de Panamá, ubicado en una adinerada zona de la capital paraguaya, donde Salafranca observó el fin de la jornada y el conteo de los votos en una de las mesas electorales.

Esa mesa registró la tendencia que se impuso en el resto del país con una apretada contienda entre colorados y liberales que, al final, ganó Mario Abdo Benítez, de 46 años y conocido por los paraguayos por el diminutivo de “Marito” (su padre, que tenía el mismo nombre, fue secretario privado del dictador Aldredo Stroessner), quien en agosto asumirá el cargo como noveno presidente del Paraguay democrático.

Alegre denunció irregularidades un par de días después de los comicios y poco antes de la rueda de prensa de Weber y Salafranca.

El opositor dispone “de muestras muy claras de fraude -aseveró- que vamos a ir denunciando caso a caso”.

“Vamos a controlar voto a voto, acta por acta y vamos a estar informando a la gente”, agregó.

“No existe fraude”, le replicó el director de recursos del TSJE, Luis Salas.

Rueda de prensa el 24 de abril de 2018 de la jefa de la Misión de Observación Electoral de la UE en Paraguay, Renate Weber (c), acompañada del jefe de la delegación de observadores del Parlamento Europeo, José Ignacio Salafranca (i), y de la jefa adjunta de la Misión, Tania Marquez (d). (FOTO: Andrés Cristaldo/EFE)

Preguntada por la denuncia, Weber respondió que es necesario “esperar a que se termine este plazo de poner impugnaciones y, después, ver las decisiones del Tribunal Superior de Justicia Electoral”.

Salafranca dijo que su grupo se adhería al informe de la MOE-UE. “La delegación del Parlamento Europeo quiere añadir -prosiguió- que no ha observado durante la jornada electoral factores que comprometan sustancialmente los resultados provisionales, sin perjuicio de lo que pueda suceder hasta la proclamación” de los definitivos.

Para Jáuregui, lo importante en unos comicios es “que no haya manipulación, que no haya fraude, que la voluntad popular no sea adulterada por manipulación de resultados y que hagan ganador al perdedor (.)… Yo pienso que eso está asegurado”.

Ana Miranda, del Grupo de los Verdes, destacó que “desde el punto de vista formal no ha pasado lo que ha pasado otras veces, (nada) escandaloso”, pero aún “se necesitan cambio y avances” de fondo y reformas en Paraguay.

Por Noelia F. Aceituno, con edición de Julia R. Arévalo

 

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