Borrell asumirá la diplomacia europea en un “momento histórico”, según el director del Real Instituto Elcano en Bruselas

26c14_11111borrell.jpg

Madrid (EuroEFE).- El ministro español de Asuntos Exteriores en funciones, Josep Borrell, ocupará el cargo de responsable de la diplomacia europea en un “momento histórico” por la competición entre grandes potencias, pero como baza a su favor contará con un peso político “mayor” que el de sus predecesores.  

Simón: “Borrell es una persona con experiencia y peso político mayor que el de sus predecesores en el cargo”

Es lo que apunta en una entrevista con Efe el director de la oficina del Real Instituto Elcano en Bruselas, Luis Simón, y autor, junto al investigador principal de Europa, Ignacio Molina, de un informe que analiza estratégicamente el puesto de Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión (ARVP).

Simón comentó los desafíos en torno a esta figura, creada originalmente por el Tratado de Amsterdam y ampliada en el Tratado de Lisboa.

“Borrell es una persona con experiencia y peso político mayor que el de sus predecesores en el cargo”, apuntó Simón. Desde la puesta en marcha del Tratado de Lisboa, han ejercido como Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de

Seguridad la británica Catherine Ashton (2009-2014) y la italiana Federica Mogherini (2014-2019).

En la práctica, el primer ‘Mr. Pesc’ fue el socialista español Javier Solana: “Dejó el listón altísimo y sigue siendo una referencia aquí en Bruselas”, comentó el analista.

Pero, añadió, que “Borrell tiene una oportunidad más grande porque la atribución competencial que tiene su puesto es superior a la que tenía Solana”.

La Comisión es un escenario clave para Simón, porque “el éxito del Alto Representante y su poder pasará por su capacidad de explotar el sombrero de Vicepresidente de la Comisión”. En este sentido, Borrell deberá trabajar estrechamente con la Presidencia de la Comisión y aceptar su liderazgo en ciertas áreas con dimensión exterior, como son Cooperación Internacional o Comercio.

Sin embargo, el Alto Representante debería tener una “visión integral de todos los aspectos y todas las áreas políticas que tienen incidencia en Política Exterior”. 

Los retos de Borrell

Simón señaló lo primordial que será “la capacidad del ARVP para ejercer influencia sobre el nuevo Fondo Europeo de Defensa”. Un fondo al que la Comisión propone destinar 13.000 millones de euros en un periodo de siete años (2021-2027) y que “es la iniciativa más relevante que ha habido en el ámbito de la política de defensa europea en los últimos veinte años”.

“El tema clave es qué va a dar él -Borrell- a cambio de que la Comisión acepte su liderazgo en áreas cuyos recursos gestiona la Comisión, porque la Comisión no va a aceptar un papel coordinador del ARVP a cambio de nada”, observó el analista, incidiendo en la posibilidad de una “bicefalia” en el ámbito de la Seguridad y Defensa en el supuesto de la creación de la cartera de comisario de Defensa.

“En el marco de este debate hay que prestar atención a dos temas: el primero es si se va a crear un comisario de Defensa o se va a dar esta competencia al ARVP, y el otro es, si se crea ese comisario de Defensa, si es posible desarrollar los mecanismos para que esté supeditado a la jerarquía del ARVP”, concluyó.

Pero más allá de la influencia dentro de la propia Unión Europea (UE), el desafío clave del Alto Representante viene dado por el contexto de la geopolítica global, caracterizada por “el retorno de la competencia de las grandes potencias”, según apuntó Simón.

El analista recordó que, hasta la fecha, Europa se ha centrado en gestionar conflictos de una importancia geopolítica secundaria, un panorama que cambiará tanto “a nivel regional, con el auge de Rusia en Europa del Este, como a nivel global con la competición de Estados Unidos y China”.

“Esto es un reto formidable porque las estructuras y la cultura estratégica de la UE están preparadas para un entorno de paz y mucho más benigno”, señaló Simón. “Ahí -señaló- Borrell tendrá una tarea y un desafío formidable, que es adaptar las estructuras no solo institucionales sino también mentales y culturales de la UE”.

Sobre el hecho de que España obtenga uno de los denominados “top jobs”, Simón observó la “visibilidad pública y política” que otorga este cargo, ya que “si se logran explotar las posibilidades que ofrece el puesto, puede ser muy lucrativo en términos de influencia política, tanto para él como Alto Representante, como desde el punto de vista del protagonismo de España en la UE”, concluyó.

Por Clara Giménez Lorenzo (edición: Catalina Guerrero)

Para saber más: 

► Una mirada estratégica al puesto de alto representante y vicepresidente de la Comisión