Nathalie Moll, de la industria farmacéutica europea: “se trabaja contrarreloj para conseguir la vacuna contra el coronavirus”

EFPIA

Nathalie Moll, directora de EFPIA. [EA.com]

Bruselas (EA.com)/Madrid (EuroEFE).- Cuando pase la crisis por el coronavirus, Europa necesitará políticas capaces de crear un “ecosistema” de investigación a largo plazo, además de garantizar acceso a los medicamentos a los pacientes vulnerables, pero de manera sostenible para los sistemas sanitarios actuales y futuros, asegura en entrevista con el portal EURACTIV.com, socio de EFE, Nathalie Moll, directora general de la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA, por sus siglas en inglés).

“Creemos que trabajando juntos y dialogando, cuando pase la crisis por el coronavirus, Europa puede lograr ambos objetivos”, explica Moll en Bruselas, sede de la EFPIA.

Al mismo tiempo, la experta agrega que los miembros de EFPIA están trabajando contrarreloj para encontrar vacunas, diagnósticos y tratamientos que se puedan emplear en el combate mundial contra el virus.

“Los científicos están trabajando sin parar para acelerar el desarrollo de nuevas vacunas, y seguiremos trabajando con las administraciones para evitar retrasos. Pensamos que puede llevarnos entre 12 y 18 meses, como mínimo, el llegar a tener una vacuna registrada en el mercado”, subraya Moll.

Un creciente número de países de la UE están cerrando sus fronteras para frenar la expansión del coronavirus. A pesar de que todos dicen que no habrá cortes de suministros de productos médicos (por ejemplo mascarillas), ¿Podría verse afectado ese suministro en caso de una suspensión total del espacio Schengen?

Desde el punto de vista de la industria, nos centramos en garantizar el suministro de medicinas a los pacientes que las necesiten. Para apoyar ese objetivo esencial, EFPIA acoge con gran satisfacción la decisión de la Comisión Europea y del Consejo de Asuntos de Interior (de la UE) por las decisiones que se han tomado con el objetivo de mantener la libre circulación de medicamentos en toda Europa.

Entre las medidas que se han adoptado, se incluye: el mantenimiento de la libre circulación de todos los bienes. En especial, garantizar la cadena de suministros de productos esenciales como medicinas, equipos médicos, productos de alimentación esenciales y perecederos, y ganado.

No se han incluido restricciones a la circulación de bienes en el Mercado Único, en especial (aunque no limitado a) bienes esenciales, relacionados con la salud y perecederos, en especial material de alimentación, a menos que esté debidamente justificado.

Vías de circulación designadas como prioritarias para el transporte de mercancías por carretera (por ejemplo los “carriles verdes”), y considerar la eliminación de las prohibiciones para fines de semana.

Permitir a los trabajadores del sector del transporte que crucen las fronteras si ello fuera necesario.

En un momento en el cual Europa está en el epicentro de la pandemia de coronavirus, hay múltiples retos a la hora de suministrar medicinas a los pacientes en toda Europa, son grandes retos para las empresas miembros de EFPIA.

Los socios (de EFPIA) vigilan constantemente sus cadenas de suministro y sus planes de contingencia, además de coordinarse con la Comisión Europea, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), los Estados miembros y sus autoridades competentes para gestionar los problemas que surjan, con enfoques pragmáticos que anteponen siempre las necesidades de los pacientes.

EFPIA está en diálogo constante con las autoridades mediante teleconferencias semanales con la comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, con el comisario del Mercado Interior, Thierry Breton, y con el comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Janez Lenarčič, además de con representantes de la cadena de suministro de medicamentos y equipos sanitarios.

Además, el 18 de marzo de 2020 se convocó la primera reunión del grupo de trabajo de Bruselas sobre ”déficit en medicamentos por causas de fuerza mayor”, organizado por la Comisión Europea, la EMA, los estados miembros y las autoridades nacionales competentes para “debatir medidas con el objetivo de afrontar el impacto del brote de COVID-19 en el suministro de medicamentos en la UE”.

Seguimos vigilando la situación de cerca, y mantendremos un diálogo abierto y constante con la Agencia Europea de Medicamentos y con las autoridades nacionales competentes mediante teleconferencias semanales con el grupo de trabajo de la Comisión Europea.

¿Cuán cerca está la industria farmacéutica de la UE de hallar una terapia, y finalmente, una vacuna para el coronavirus?

En tanto que industria, no descansaremos en nuestro combate contra el COVID-19 (#WeWontRest). Los miembros de EFPIA trabajan contrarreloj para descubrir vacunas, diagnósticos y tratamientos que puedan emplearse en el combate contra el virus. Estamos comprometidos a trabajar de manera colectiva con los investigadores y los miembros del sector de cuidados sanitarios, utilizando nuestra experiencia científica líder en el mundo, y nuestros recursos humanos y financieros para afrontar este brote.

En estos momentos se están llevando a cabo esfuerzos considerables para diagnosticar, tratar y prevenir las infecciones por el COVID-19. Las empresas han donado compuestos que tienen el potencial de tratar el coronavirus en casos de urgencia, y también se realizan ensayos clínicos, incluidos con compuestos ensayados previamente para otros patógenos virales como el Ébola o el VIH.

Otros están investigando posibles vacunas y realizando inventarios con el objetivo de identificar potenciales tratamientos adicionales para Investigación y Desarrollo (I+D). Las empresas (miembros de EFPIA) también están analizando maneras de sacar provecho de las actuales tecnologías que tienen la capacidad de aumentar rápidamente la producción, una vez que se haya podido identificar una posible vacuna.

En estos momentos hay varios ensayos clínicos en marcha (a fecha 16 de marzo, había 82 ensayos clínicos programados o pendientes), con tres ensayos ya en plena realización en la Unión Europea.

Hasta el momento 13 empresas han respondido al llamamiento IMI Call 21, compartiendo sus compuestos y sus recursos farmacéuticos en un esfuerzo colectivo para acelerar el desarrollo de terapias y diagnósticos para enfrentar el actual –y los futuros- brotes del virus.

¿Cuánto tiempo llevará que la vacuna esté en el mercado? Algunos medios europeos apuntan ya al próximo otoño. ¿Sería un escenario realista?

Las empresas están acelerando sus programas para desarrollar una vacuna para el COVID-19, y tenerla lo antes posible. Las empresas farmacéuticas de EFPIA y quienes desarrollan vacunas poseen un amplio bagaje científico, adquirido en décadas de experiencia con virus similares, como el MERS el SARS, gripe, VIH y Hepatitis C.

Este bagaje de conocimiento aumenta drásticamente nuestra probabilidad de desarrollar una vacuna eficaz y de identificar tratamientos para los infectados. Las empresas miembros de EFPIA están ya trabajando contrarreloj para aprovechar ese bagaje y para que cualquier probable vacuna o medicina actualmente en desarrollo pueda utilizarse contra el COVID-19.

Antes de que pueda patentarse una vacuna para su posterior comercialización, se lleva a cabo un estricto proceso regulatorio para analizar su calidad, eficacia y seguridad. El desarrollo de una vacuna es un proceso complejo y que lleva mucho tiempo, y no tiene nada que ver con el desarrollo de los medicamentos convencionales.

Las vacunas están sometidas a estándares más rigurosos aún que los medicamentos porque las vacunas se administran a millones de personas sanas, ya que su objetivo es la prevención en individuos sanos, mientras que las medicinas tradicionales tienen por objeto curar una patología previa.

Los ensayos clínicos con vacunas se centran en demostrar (la capacidad) de prevención (ante una) enfermedad, lo cual implica que se necesita (para esos ensayos) un número más elevado de personas que para los medicamentos convencionales.

Los investigadores están trabajando a destajo para acelerar el desarrollo de nuevas vacunas, y seguiremos trabajando con los reguladores para evitar retrasos. Creemos que podría llevar entre 12 y 18 meses como mínimo tener una vacuna patentada en el mercado.

Cuando pase esta crisis, ¿qué cree que tendrá que cambiar en cuestión de atención sanitaria en Europa? ¿Deberían los estados miembros de la UE contar con más competencias en cuestiones sanitarias?

Estoy segura de que el impacto de esta pandemia en toda Europa conllevará lecciones que aprender, cosas que podemos hacer de otra manera, cosas que podemos hacer mejor. Creo que será importante abordar un enfoque holístico, global, en conjunto, a la respuesta (que está dando) Europa a la crisis y aprender las lecciones juntos tanto en el sector público como privado, en las instituciones europeas y en los estados miembros.

En vista de los acontecimientos en torno a la crisis por el coronavirus, podría aumentar la polémica sobre la tan largamente esperada estrategia farmacéutica en la UE. ¿Cómo prevé que la Comisión Europea gestione ese asunto, y cuál es la posición de la industria?

Nuestro primer pensamiento es para todas las personas afectadas por la pandemia de coronavirus. Nosotros, como industria, estamos comprometidos a trabajar de manera colectiva con los sectores de la investigación y la atención sanitaria, empleando nuestro amplio bagaje de experiencia en cuestiones científicas a escala mundial, (empleando) a nuestra gente y nuestros recursos para enfrentar esta pandemia. Nuestras prioridades en estos momentos de crisis para Europa es garantizar el suministro seguro de medicamentos a los enfermos que lo necesiten, e investigar y desarrollar nuevas vacunas, diagnósticos y tratamientos para usarlos contra el COVID-19, y forjar alianzas con organizaciones que están, desde el terreno, combatiendo la pandemia.

Hemos ya aportado nuestra contribución al debate en torno a la estrategia de la UE para la industria farmacéutica a comienzos de este mes (marzo 2020). En mi opinión, el debate debería pasar por definir qué tipo de “ecosistema” de investigación médica necesita Europa para poder avanzar y gestionar mejor nuestros sistemas sanitarios, de manera más amplia, para poder enfrentar crisis como esta. Necesitamos contar con políticas que puedan crear y apoyar ese ecosistema de investigación a largo plazo, además de garantizar acceso a las medicinas a quienes lo necesiten, de una manera sostenible para nuestros sistemas sanitarios en la actualidad y en el futuro. Creemos que si trabajamos juntos y cooperamos, cuando pase esta crisis, Europa podrá lograr ambos objetivos.

Durante esta crisis, muchos han criticado la falta de preparación de los sistemas sanitarios de la UE para poder gestionar con eficacia esta pandemia. ¿Cree que sería el momento de llegar a un acuerdo sólido y permanente entre la industria farmacéutica y el sector público para evitar situaciones similares en el futuro?

En realidad, estoy satisfecha por el nivel de cooperación y comunicación en todos los niveles de la industria, en el sector científico, con los reguladores nacionales y las instituciones de la UE. Se ha producido un diálogo constante y colectivo, para anteponer las necesidades de los pacientes a cualquier otra consideración. Esta manera de trabajar es una señal fuerte de lo que podemos lograr si trabajamos juntos.