La UE busca más peso en el mundo de la mano de la nueva Comisión Europea

931bc_von_der_leyen.jpg

Bruselas (EuroEFE).- La Unión Europea (UE) tratará de seguir ampliando su influencia en el mundo en la próxima legislatura de la Comisión Europea a partir de noviembre con el español Josep Borrell, nominado a encabezar un servicio diplomático que busca fórmulas para ganar en eficiencia.

DIEZ AÑOS DEL ALTO REPRESENTANTE Y VICEPRESIDENTE DE LA CE

La figura del alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea la creó el Tratado de Lisboa hace casi diez años aunando los puestos del comisario de Relaciones Exteriores y el alto representante del Consejo para crear un único “ministro” de Exteriores europeo que diera a la UE más protagonismo internacional.

A su cargo se creó el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), formado por más de 4.000 efectivos, con delegaciones en 140 países, según su informe de recursos humanos de 2018.

Si Borrell obtiene en otoño el visto bueno del Parlamento Europeo, se convertirá en el tercer alto representante y vicepresidente después de la laborista británica Catherine Ashton (2009-2014) y la socialista italiana Federica Mogherini (2014-2019).

Previamente, el socialista español Javier Solana había sido alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) durante diez años.

POR QUÉ LA UE BUSCA POTENCIAR ESE CARGO

Los esfuerzos por hablar en el mundo con una sola voz que fuera la referencia de la UE para sus interlocutores globales no han cumplido las expectativas, según reconocen diversas fuentes, principalmente porque la Política Exterior sigue siendo una competencia directa de los Estados miembros y ha faltado coherencia y apoyos a la hora de aplicar iniciativas.

“Hay la sensación de que la calidad de actuación de la UE en la escena internacional aún está por detrás de las expectativas”, reconoció a Efe la experta de alto nivel del centro de estudios Bertelsmann Stiftung Stefani Weiss.

En cambio, la UE no quiere desaprovechar la oportunidad de tener más peso como organismo a nivel internacional y pasar, incluso, de ser un receptor a un “proveedor de seguridad” para sus socios.

Así lo reclamó Mogherini hace poco más de un año: un Fondo Europeo de Defensa con 13.000 millones de euros del presupuesto comunitario de 2021 a 2027 y un Fondo Europeo para la Paz que financiará misiones militares y al que los países aportarán directamente 10.500 millones.

RETOS EN LA REPRESENTACIÓN DE LA UE ANTE EL MUNDO

La agenda repleta de viajes y reuniones por todo el mundo de Mogherini en los últimos cinco años no ha sido suficiente, según los expertos consultados, para que la UE deje verdaderamente su impronta en la diplomacia global, pese a hitos como el acuerdo nuclear con Irán que facilitó y que hoy pende de un hilo.

Algunos expertos consideran que esa cargada agenda no permitió a Mogherini estar más presente en las reuniones del Colegio de comisarios y, por tanto, tener mayor influencia en las iniciativas del Ejecutivo comunitario.

Aunque resaltan su capacidad para la comunicación entre las instituciones europeas, consideran que en muchas ocasiones no supo lograr el respaldo de los países, que son “los que están a cargo” de verdad de la Política Exterior, apuntó Weiss.

“El alto representante debe evitar largas ausencias de Bruselas, prestar atención a los temas que realmente importan dentro del Consejo y la Comisión e identificar dónde está verdaderamente el poder”, señalaba la semana pasada la doctora por la universidad Autónoma de Madrid Paula Lamoso en un artículo del Real Instituto Elcano.

CÓMO EL JEFE DE LA DIPLOMACIA PUEDE GANAR PESO INSTITUCIONAL

Los expertos coinciden en que el alto representante debe sacar aún más partido de su cargo como vicepresidente de la Comisión.

La acción exterior de la UE, que incluye no sólo la Política de Seguridad y Defensa Común (PSDC), sino también asuntos relacionados con el comercio, la cooperación internacional y el desarrollo, la ayuda humanitaria, la vecindad y la ampliación, está cada vez más relacionada con retos globales como el cambio climático o la inmigración.

Los investigadores de Elcano Ignacio Molina y Luis Simón, en un artículo de este mes, apuntan incluso a la creación de “comisarios geográficos” en vez de temáticos que estarían supervisados por el alto representante.

Weiss destacó a Efe la posibilidad de que el alto representante nombre a enviados especiales para diferentes regiones o crisis en el mundo que podrían ser los ministros de Exteriores de los Estados miembros con mayor conocimiento de cada situación, por ejemplo, el titular español para representar a la UE en la crisis de Venezuela.

CÓMO AGILIZAR Y REFORZAR LAS DECISIONES

La unanimidad necesaria en la Política Exterior comunitaria ha aguado muchas decisiones, y ahora se estudia la posibilidad, aceptada en los tratados, de que algunas de ellas, especialmente las relacionadas con las misiones civiles, se empiecen a tomar por mayoría cualificada.

La experta de Bertelsmann admite que funcionar por unanimidad lleva a la UE a bloqueos y una toma de decisiones que “no es la más rápida”, aunque considera que la mayoría cualificada “seguiría siendo la excepción y no la regla”.

“Al final, la UE sólo es fuerte cuando lo que hace es respaldado por prácticamente todos los Estados miembros”, recalcó a Efe.

UN CONSEJO EUROPEO DE SEGURIDAD

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya lo planteó en su discurso en la Sorbona en septiembre de 2017 y ha sido una idea retomada por la canciller de Alemania, Angela Merkel, entre otros: la creación de un Consejo Europeo de Seguridad para que la UE actúe de manera más decisiva y más rápido.

Algunos expertos ven conveniente que se nombre un comisario específico para Seguridad y Defensa, con competencias en áreas como el espacio o la ciberdefensa.

REIVINDICACIÓN DE LA FIGURA DEL ALTO REPRESENTANTE

La delegación de tareas y gestión desde Bruselas no debería empañar, a juicio de los expertos, la figura del alto representante y vicepresidente, que deberá seguir siendo el principal rostro de la Política Exterior comunitaria.

“La verdadera agenda dura de la Política Exterior la abordan los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea”, recordó a Efe Weiss, en referencia a las implicaciones para la Política Exterior que se tratan en cumbres con terceros países o foros como el G20, por lo que defendió que el alto representante esté presente también en esas citas.

Por Rosa Jiménez (edición: Miriam Burgués)

Para saber más:

La alemana Von der Leyen, primera mujer presidenta de la Comisión Europea